Comenzó el juicio contra un presunto abusador

Comenzó el juicio contra un presunto abusador
Arturo Guillermo Martínez está acusado de haber sometido a dos menores y filmado los hechos con un teléfono celular. Declararon ayer familiares de las víctimas.
Con la declaración de los familiares de las víctimas, se inició ayer el juicio oral y público seguido a un sujeto acusado de haber abusado de dos niños en Villa Harding Green, hechos que se descubrieron a partir de una filmación de los actos perversos que él mismo había obtenido con un teléfono celular.

El debate está a cargo del Tribunal en lo Criminal Nº 1, integrado por los jueces Hugo Adrián De Rosa, María Elena Baquedano y María Eloísa Errea de Watkins.

Por el caso se encuentra procesado Arturo Guillermo Martínez (39), quien fue detenido el 31 de julio del año pasado y está imputado de los delitos abuso sexual gravemente ultrajante reiterado y abuso sexual con acceso carnal, en concurso ideal con corrupción de menores.

Al momento de realizar los lineamientos iniciales, la fiscal María Marta Corrado, de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 14, señaló que acusará a Martínez por los hechos investigados, los que --según dijo-- se extendieron a lo largo de varios años y fueron cometidos en la vivienda del pastor de una iglesia pentecostal que lo albergó, y en los domicilios de las víctimas, de 6 y 9 años.

Por su parte, el defensor oficial Pablo Radivoy rechazó la acusación y sostuvo que no hay elementos suficientes para acreditar la autoría y responsabilidad penal del sospechoso, adelantando que reclamará su absolución.

En primer término declaró un hombre que es abuelo y tío de las víctimas, quien tomó conocimiento del contenido de los videos y de inmediato radicó la denuncia.

El testigo, quien es pastor de un templo pentecostal de Harding Green y reside en una vivienda ubicada en la parte trasera de la iglesia, manifestó que conoció a Martínez cuando trabajaban juntos en los hornos de ladrillo.

Dijo que forjaron una amistad y que el individuo solía permanecer un tiempo en su casa, para luego ausentarse y regresar.

"A veces se quedaba quince o veinte días, o un mes, y a veces se iba", declaró.

Consultado sobre los hechos investigados, admitió que "sospechaba algo de él. Todo el tiempo le tuve desconfianza, pero como no tenía pruebas no decía nada" y aseguró que había algo en su mirada que lo inquietaba.

Recordó que los hechos se precipitaron el día en que su esposa halló en su casa una tarjeta de memoria de un teléfono celular, creyendo que era la que había perdido.

El hombre explicó que su mujer le pidió a su hijo que bajara algunas canciones religiosas al dispositivo, aunque al analizar su contenido, el chico descubrió los videos.

"Me llamaron y me dijeron que me tenían que dar una noticia muy fea. Los tuve que calmar porque querían ir a buscarlo. Les pedí que no hicieran nada, que iba a ir a la Justicia".

Y aclaró que al ver alguno de los videos reconoció a los niños.

Otras voces

El hijo del pastor también declaró ayer ante el tribunal y comentó la forma en que descubrió los videos al inspeccionar la tarjeta de memoria del celular.

Ese día llegó a su casa al mediodía y su madre le entregó el dispositivo para que le grabara unas canciones.

Señaló que al colocarla en su celular apareció el nombre "Willy" y que al comenzar a ver el contenido de las carpetas, halló filmaciones con contenido sexual y reconoció al imputado y a las dos pequeñas víctimas.

También dijo haber visto imágenes de otro menor que no conocía.

A lo largo de la jornada declararon los padres de las dos víctimas, quienes afirmaron que conocían a Martínez y que éste se había quedado a dormir en su casa en algunas ocasiones.

La madre de uno de los chicos señaló que trataba al sujeto desde chica y que le tenía desconfianza, argumentando que en su infancia le decía "cosas" de tenor sexual".

"Nunca nos tocó, porque sabía que nos íbamos a defender. Le tenía desconfianza y le decía que no se acercara a mis hijos. Nunca los dejaba solo; aprovechó las oportunidades", acotó la mujer.

Y mencionó que su hijo tenía mucho miedo de contar lo que le sucedía porque el acusado lo amenazaba con matarlo, hasta que se decidió y dijo los hechos se habían iniciado cuando tenía tres años.

En tanto, los padres de la otra víctima afirmaron haber tomado conocimiento de los abusos al ser contactados por la policía tras la denuncia.

El chico padece un retraso mental leve y evitaba hablar del tema, evidenciando un cambio en su conducta.

También brindaron su testimonio personal policial del destacamento de Harding Green y de la Comisaría de la Mujer y la Familia, quienes intervinieron en los primeros pasos de la investigación.

Del mismo modo, declararon una psicóloga y un psiquiatra de la fiscalía, quienes entrevistaron y evaluaron a las víctimas.

Para hoy está prevista la declaración de los últimos testigos, y posteriormente la realización de los alegatos por parte de la acusación y la defensa.

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