La Dirección de Bromatología de la Municipalidad ha lanzado en estos días, una nueva campaña de prevención de la Triquinosis, teniendo en cuenta la cantidad de casos de esa enfermedad que se registraron el año pasado en la provincia y la cercanía de la época en la que muchos vecinos hacen chacinados.
En 2014, hubo muchos casos de triquinosis incluso en humanos, en toda la provincia de Buenos Aires, que la llevó a una situación de crisis en ese tema. Bolívar fue una excepción, no obstante lo cual se cree necesario, desde la Municipalidad, poner énfasis una vez más en la tarea preventiva y en la “concientización” de las personas, como productores y como consumidores.
Así lo entiende la directora de Bromatología, Andrea Sasía, quien aseguró que se tratará de evitar la aparición de casos en seres humanos y también en animales. Por eso, indicó, se insistirá con la reproducción de los spots que ya están al aire en emisoras locales y charlas comunitarias.
De la fiscalización se ocupan diversos organismos, aseguró Sasía, por eso desde el área a su cargo, se pondrá especial énfasis en lograr que el consumidor se concientice a la hora de adquirir productos chacinados. “Es algo que va contra nuestras costumbres, porque estamos habituados a comprar sin mirar, pero debemos cambiarlo”.
El año pasado se dio un caso de triquinosis en una vecina, pero que contrajo la enfermedad en una localidad vecina, al consumir productos contaminados. “Acá no tuvimos ningún caso y creo que se deben en gran medida a la campaña de concientización y también al curso de manipulación de alimentos que estamos dando desde la Dirección, con muy buena participación de los vecinos”, aseguró la funcionaria, quien desestimó atribuir la no aparición de la enfermedad, exclusivamente al factor “suerte”.
Además del curso de manipulación y las campañas publicitarias, desde Bromatología se vienen llevando a cabo también charlas en las escuelas y en distintas instituciones. “Entiendo que se están empezando a cosechar los frutos de ese trabajo; se ha quintuplicado la cantidad de análisis de triquinosis que se hacen en el laboratorio regional”.
El análisis es el elemento fundamental para evitar la producción de la enfermedad y lo deben hacer también aquellas personas que crían sus propios animales. “Es el principal error que cometen muchos productores, el de considerar que porque están bien alimentados y en buenas condiciones sanitarias, los cerdos están a salvo de la enfermedad”, advirtió Sasía.
En ese sentido, la funcionaria recordó que ha aumentado la producción de granos y que hay un importante stock que permite o da lugar a la proliferación de roedores, que transmiten la triquinosis. Como se sabe, los cerdos son omnívoros y como tales, pueden llegar a comer un roedor infectado y así transmitir la enfermedad. “Por eso el análisis es determinante y tiene que hacerse siempre”.
Por otro lado, la veterinaria recordó que el análisis debe hacerse por cada cerdo faenado, tomando una parte de la entraña del animal, del tamaño de un puño de adulto. Se lleva al laboratorio y el resultado está en el mismo día, a un costo económico, más aún teniendo en cuenta que se trata de una cuestión de salud.
En Bolívar se consume muchísimo chacinado.
¿Hay una relación entre ese consumo y la cantidad de análisis que sea razonable?
-Creo que no hemos encontrado el punto óptimo para eso, si bien nos vamos acercando. Tendríamos que estar mejor todavía. En la parte privada, hay mucha gente que cría sus animales y todavía no se acostumbra a hacer el análisis. Y quien consume todavía no se acostumbra a preguntar si se hizo el correspondiente análisis. Siempre estamos hablando de la producción y el consumo privados, porque quienes tienen establecimientos están regulados de otra manera.
A nivel comercial tienen otros requisitos, lo habilita el Ministerio de Asuntos Agrarios, tienen otra serie de análisis que deben hacer, deben tener rótulo, fechas de elaboración, etc.
Vale destacar que el riesgo de triquinosis está dado por los chacinados como jamón, bondiola, chorizos, salames y que el calor y la cocción matan al parásito que produce la enfermedad. “De todas maneras, siempre hay que hacer el análisis, aunque vayamos a asar el cerdo, porque puede quedar una parte mal cocida y transmite la enfermedad. Esto no es un capricho, por eso tenemos que seguir trabajando para que las personas estén conscientes de sus derechos a consumir productos de buena calidad y sanos”, afirmó Andrea Sasía.
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