Comentario Político Semanal

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La justicia habló. Todos absueltos. Nadie le sacó nada a nadie. Los papeles estaban bien hechos. ¿Un fiscal se equivocó o sucedió un milagro?

En cuestión de minutos y por la “magia” que tiene la justicia, los Franco de Misión Laishí pasaron de ser el diablo personificado a ser ángeles milagrosos en estas épocas de ánimos sensibles y con el calendario que muestra que el 27 de octubre es “ahora” y nada debe entorpecer el camino a la revalidación del título que posee el oficialismo.

Aquellos que desde la sencillez de su familia enfrentaron durante más de diez años a los poderosos del pueblo, hoy se quedaron sin nada. Sin Justicia. Sin esperanzas. Ya se habían quedado sin su plata cuando les descontaban de sus salarios lo que cobraban de los planes sociales Jefes y Jefas de Hogar y ahora la Justicia los dejó vacíos.

En un momento político “caliente” como resabio de las elecciones pasadas de agosto y con márgenes nulas de quedar en el centro de la escena política con matices negativas, el juicio no pasó desapercibido para el gobierno.

Desde las más altas esferas se montó un “operativo de cierre mediático”, donde ninguno de los medios de comunicación que reporta al gobierno dieron cuenta del histórico juicio hasta que hubo garantías que “todo estaba bien”. Hay certeza que le da la razón al fallecido fundador del grupo Globo del Brasil Roberto Marinho, que supo decir que “los medios que son oficialistas siempre ganan mucho dinero, no por lo que publican sino por lo que dejan de publicar”.

Todo es plata

En todo momento los alfiles que operan para el Quinto Piso cubrieron las espaldas del matrimonio Franco para que el actual diputado que fue electo “con el dedo de Gildo” no terminara sentenciado por malversación de caudales públicos (peculado), fraude en perjuicio de la administración pública nacional, violación de los deberes de funcionarios públicos y falseamiento de instrumento público.

La sentencia hubiera tomado trascendencia nacional y los ojos políticos de la nación se hubieran posado nuevamente en Formosa, algo que hubiera significado pasar nuevamente al freezer al lagunense, tal como ocurrió cuando sucedió los hechos en La Primavera.

Insfrán prefirió “bancarse” la repercusión negativa en la sociedad por el fallo antes que le cierren el grifo de la obra pública como “castigo” por sumar datos que causen malestar al kirchnerismo que no tolera errores de cara a los que será la batalla para lograr la gobernabilidad en los dos años de mandato que resta cumplir.

“La bronca (a los ciudadanos) se les va a pasar hasta octubre, pero si nos cerraban las puertas en la Casa Rosada esto iba a ser una catástrofe en las elecciones, porque sin plata muchos se van a borrar”, deslizó por lo bajo un operador político ayer en el Circuito Cinco mientras se desarrollaba el Operativo solidario.

Monjes negros

Pero lo ocurrido en el juicio a una ex intendenta, su esposo diputado en actividad y familiares de ambos no fue el fruto de un milagro sino el resultado de maniobras que se remontan a los pliegues de la Justicia Federal, donde un diputado siempre relegado del departamento Patiño y un abogado hijo de un ex juez tienen aceitados contactos.

Por años, son quienes armaron el entramado de fiscales, jueces y hasta ordenanzas de la justicia provincial y quien se jactan en privado de tener vínculos con cuanto juez federal de la zona hay. En los pasillos del Tribunal Oral Federal se habla a media voz de ambos monjes políticos que el gobernador Gildo Insfrán tiene como respaldo en los intrincados juzgados locales.

Desde las sombras, los hombres de leyes, tejen y destejen sus esquema. Uno, agazapado espera “su” momento porque sabe (o cree) que habrá un momento en que él y otros, ocuparán esos lugares que les son negados hoy en la cúspide funcional del gobierno. Favor con favor se paga.

Ellos o yo

Pese a tratarse de elecciones legislativas, Gildo decidió ponerse al hombro la campaña por una causa noble en vista al futuro del Modelo Formoseño: quiere volver a obtener grandes valores porcentuales de votos para posicionarse con quien resulte el ganador de las elecciones bonaerenses, donde se cocinan los manjares más caros. El barbado lagunense quiere cosechar votos “peronistas” para ofrecérselo a quien sea el elegido por el kirchnerismo para competir por la presidencia en 2015.

El método no es nuevo y así supo sortear los diferentes momentos políticos del país y sacar provecho a Carlos Menem, Fernando De La Rúa, Eduardo Duhalde y el matrimonio Kirchner, mostrándose como un “alumno aplicado” y recibiendo siempre buenas recompensas por ello.

Consecuente con la estrategia durante las dos semanas posteriores a las PASO dio la orden de “esconder” a sus candidatos confirmados -Juan Carlos Díaz Roig y Analía Heizenreder- negándole siquiera lugar en los palcos principales de los actos para dejar en claro en cada discurso que “el Modelo tiene una sola cabeza y todos saben quién es”, haciendo autoreferencia.

“Ellos o yo” parece ser la consigna impuesta por el gildismo que pretende mantener la impunidad de los actos de gobierno que se vio por momentos en peligro cuando una ex intendenta y un diputado de su riñón político estuvieron sentados en el banquillo, investigados por corrupción.

En el “pejotismo” se admite casi todo, menos perder una elección o el poder. Eso equivale el aislamiento o ser protagonista trascendental de los pasillos judiciales.

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