Un método peligroso: Los vecinos del Circuito 5 encontraron un procedimiento efectivo para hacerse rápido con una garrafa subsidiada. Apelan al corte de calle en la ciudad, situación que atormenta a los funcionarios. En menos de una hora, aparecieron las garrafas y cada uno a su casa.
El periodista Carlos De Angelis desliza un interesante análisis de cómo votaron los electores en las PASO de 2011 y cómo lo hicieron en las elecciones generales unos meses después.
Los números no favorecen a los que llevan las de ganar y ese criterio no debería ser ignorado por el oficialismo local si quiere tributarle las dos bancas a la Casa Rosada.
Las PASO fueron creadas por la Ley 26.571 que lleva el solemne título de Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral. El artículo 19 plantea que “todas las agrupaciones políticas procederán en forma obligatoria a seleccionar sus candidatos a cargos públicos electivos nacionales y de parlamentarios del Mercosur mediante elecciones primarias, en forma simultánea, en todo el territorio nacional, en un solo acto electivo, con voto secreto y obligatorio, aun en aquellos casos en que se presentare una sola lista”.
Esto último, presentar una sola lista es lo que ocurre en la mayoría de los casos. Y promueve la discusión sobre si vale la pena realizar dos elecciones prácticamente similares con tres meses de diferencia. Las razones por lo que los partidos o incluso frentes electorales no realizan elecciones internas para elegir candidaturas, se deben fundamentalmente a la estructura del sistema político argentino, fuertemente fragmentado y nucleado en torno a algunos liderazgos que no admiten mucha discusión interna.
La falta de actividad partidaria es prácticamente una característica de la democracia argentina, una vez que se produjeran las fuertes desmovilizaciones de finales del gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989), y característica subrayada todo durante la década del proyecto neoliberal de Carlos Menem que a su vez incubó la bomba social que estallaría en manos del gobierno de la Alianza (1999-2001).
La protesta social que alcanza su máxima visibilidad en 2001 no sólo prescinde de toda estructura partidaria, sino que pide un funeral simbólico para la dirigencia política argentina al grito de “que se vayan todos”. En estos acontecimientos, las organizaciones más dinámicas de la sociedad argentina con capacidad de movilización fueron los “piqueteros” y los sindicatos. El poder de movilización de los partidos de los 80 no se volvería a repetir excepto en muy contadas ocasiones.
Se debe decir que también que la ley PASO no ayuda a facilitar la presencia de líneas internas en los partidos. El artículo 21 plantea que la designación de los precandidatos es exclusiva de las agrupaciones políticas, debiendo respetarse las cartas orgánicas y donde cada agrupación política determinará los requisitos para ser precandidato por las mismas. Esto cierra definitivamente las puertas de presentaciones “hostiles”, es decir donde no existe un acuerdo general para la realización de las elecciones internas.
Consecuencias electorales
Vale la pena revisar algunos números de 2011. Teniendo en cuenta que se sumaron unos 200.000 votantes entre las dos elecciones (22.705.378 en primarias vs. 22.956.385 en nacionales), Cristina F. de Kirchner pasa de 10.762.217 de votos a 11.865.055 votos en la nacional.
Esta diferencia de más de un millón de votos puede adjudicarse al voto útil o al efecto conocido como efecto Bandwagon por el cual los sujetos buscan sentirse parte de un acontecimiento importante en una modalidad gregaria. Otro ganador, en términos nominales pero por razones opuestas fue Hermes Binner, concentrando el voto opositor y que pasa de los 2.180.110 de votos a los 3.684.970, es decir más de un millón y medio de votos más.
Duhalde fue el gran perdedor, que pasa de los 2.595.996 a los 1.285.830, donde lo abandonan casi la mitad de los votantes, que una parte probablemente se sumaría al Frente para la Victoria. Elisa Carrió pasa de los 689.033 a los 399.680 que presumiblemente se pasaron al Frente Progresista, conjuntamente con los 171.195 que pierde Ricardo Alfonsín. También quedan inhabilitado Proyecto Sur y otras agrupaciones menores por no llegar al mínimo requerido pero que “liberan” a más de 300.000 votantes. Finalmente, un hecho que suele pasar desapercibido habitualmente es que en las elecciones nacionales hubo 250.000 votos menos entre blancos y nulos que en la primaria.
Las conclusiones indican que el pasaje de la primaria a las nacionales no es estático, por el contrario, los votantes vuelven a pensar su voto descartando las opciones más débiles o más inconsistentes para concentrarlo en otras fuerzas, utilizando un voto estratégico.
En las elecciones de 2011, el triunfo de la presidenta era incontrastable pero en comicios competitivos pueden ocurrir sorpresas, lo que muestra es que el concepto de primaria es resinificado por los propios ciudadanos y se constituye en un gigantesco laboratorio electoral.
Los datos descritos deberían hacer pensar a quienes tienen la posibilidad de plantear los interrogantes y no lo hacen si habrá “otra oportunidad”.
Los cortes como extorsión
Hay una evidente disociación entre los objetivos de los políticos y las necesidades de los formoseños que cada día deben resolver sobre la marcha cómo hacer estirar sus magros ingresos día a día.
La foto del viernes fue elocuente: mientras el grueso de los funcionarios se aprestaban para cumplir con la obligación de “acompañar al gobernador” en la inauguración de un centro de salud en el emblemático barrio aborigen del Namqom, los vecinos de la zona norte que estaban necesitados de gas decidieron cortar la calle en señal de protesta pese a que desde la organización se había advertido que no se entregarían tubos de 10 kilo subsidiados a $16.
Más allá del manto de sospecha que desde el municipio y las áreas responsables del gobierno provincial se tejieron sobre un posible “agite” de políticos opositores para que el reclamo pasara de gris a oscuro, lo que no pudieron desestimar desde el oficialismo es que el problema era existente. Porque “es real” desde hace varios meses. También es real, que desde el quinto piso salió la orden de solucionar el problema.
Un cargamento con destino al interior fue desviado en su rumbo y tuvo una parada obligada en el Circuito 5 para apagar el “fuego” que presagiaba la protesta cada vez más numerosa. Las garrafas aparecieron y también el signo que el oficialismo no quiere demostrar. Los vecinos del barrio Centenario, le torcieron el brazo con métodos extorsivos”. Antes ya se habían producido hechos similares en la planta de distribución de gas próxima al barrio. Allí se quemaron cubiertas y no pasó a mayores por la fortuita aparición de las garrafas en cuestión.
Es conocido que el problema del Qom Félix Díaz se enrareció a partir que desde el gobierno, se pedía el levantamiento del corte en la ruta 86 para después dialogar. El saldo ya es muy conocido. Para la tribuna y los entendedores, es una discusión de “Caciques”, que llegó hasta la Corte Suprema y como frutilla del postre hasta el Papa Francisco. ‘Ninguno de los dos quieren bajarse del caballo.
El lagunense, sabe, que esta cuestión, como el empecinamiento en perseguir a sus adversarios políticos, como el caso que le toca vivir al radical y ex intendente Gabriel Hernández, pueden ser la “sombra” que lo persiga cuando esté en el llano y lo haga recorrer los tribunales.
Solución política
Aunque las explicaciones al origen y las circunstancias de las protestas de los que recorren toda la ciudad en busca del preciado producto se transcriben en todos los colores desde los labios de los funcionarios, nadie se atreve a negar que exista o que sea una simple “sensación” la falta de gas en la ciudad.
Pese a que el problema es de larga data, solo unos pocos funcionarios le ponen el pecho a las balas y acuden a los lugares donde la bomba amenaza con estallar. Estos bomberos circunstanciales solo pueden evitar que el fuego se propague pero no está en sus manos resolver problemas de fondo que son de carácter estrictamente político.
El malhumor social es ignorado tanto por los funcionarios más encumbrados como por aquellos legisladores que prestan “obediencia debida” al esquema vertical del partido reinante en total consonancia con sus pares de otras provincias del mismo signo político e ignoran completamente el problema optando por el clásico latiguillo “estamos trabajando” para salir del paso porque saben que en realidad hasta que haya una orden “de arriba” nadie trabajará para analizar siquiera una alternativa a los problemas existentes.
“Las elecciones de octubre son claves para saber el país que vamos a tener en los próximos años”, coinciden oficialistas y opositores.
Queda claro que quienes desde hace rato son gobiernos solo tienen entre “ceja y ceja” mantener la cuota de poder que les permita generar buenos dividendos económicos y políticos, mientras que la oposición se concentra en disputar las migajas que sobra de la torta grande.
Ante la total quietud de los actuales oficialistas y la imposibilidad de lograr acuerdos “estratégicos” por parte de los actuales opositores, veamos qué grado de incidencia puede tener el humor social para este primer test electoral de agosto que marcará el prólogo de las elecciones generales de octubre.







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