Comentario político semanal

Después de un prolongado corte de la ruta 11 en la entrada a Clorinda, los Tobas consiguieron torcer la voluntad del oficialismo para que comiencen a construir las viviendas prometidas. El método, si bien es criticable, para los originarios es muy efectivo.
También hubo algunos que estuvieron de acuerdo e incentivando estas prácticas, pero ahora, están ocupando felpudos sillones en la casa de gobiernoLos que dicen conocer el pensamiento y el proceder del gobernador Gildo Insfrán apuntan que el hombre no es de ceder bajo presión y mucho menos acceder a una petición si la gestión es encarada en el marco de una protesta o por hechos que transmitieran una imagen de debilidad.

Pero en los últimos tiempos, quienes menos tienen y más marginados de las políticas oficiales están, los pueblos originarios, son los que a la fuerza de piquetes en rutas de la provincia le han sacado al gobierno de Insfrán varias respuestas y logrado cambios en ciertos procedimientos administrativos.

Si bien el ministro secretario general de la Gobernación -para algunos el gobernador en funciones- Antonio Emérito Ferreira se fotografió en despachos oficiales rodeado de representantes de diversas comunidades aborígenes, lo concreto es que otros originarios salen a las rutas y le doblan el brazo al gobierno.

Es evidente que las fotos logradas por Ferreira y los supuestos apoyos de los visitantes a la administración de Insfrán, no alcanzaron a un importante grupo de aborígenes de Namqom quienes a pesar de las presiones y hostigamientos salieron a la ruta para lograr que el Instituto Provincial de la Vivienda cumpla su palabra.

Tienen que salir aborígenes a las rutas para que se acuerden de los planes de vivienda, semáforos, reductores de velocidad, o atenciones elementales que reclama cualquier mortal de estas tierras.

El ministro de Gobierno, Jorge González,”nos enseñó a defender nuestros derechos cuando estaba en ENDEPA”, dijo Izrael Alegre, vocero del grupo piquetero, que aseguró “que si hoy estamos en la ruta, es porque aprendimos de él”.

La palabra

"Cumplir la palabra" una frase que en los últimos tiempos muchos de los que hoy están sentados en cómodos y mullidos despachos oficiales no cumplen.

Se quejan de motivaciones sectoriales y opositoras en cada una de las protestas que se concretan en distintos puntos de Formosa, pero nada dicen acerca de que no han hecho honor a su “palabra empeñada” ante el ciudadano.

Puestos en cargos políticos, muchos se han propuesto a ser empresarios dejando de lado su función para la que fueron designados. Cada vez es más evidente la acción de algunos de utilizar su tiempo, medios y conexiones en estamentos públicos para realizar algún tipo de negocio con el Estado.

Uno de los casos que está por salir a luz, es el de un concejal puesto a empresario de la construcción quien al parecer ha logrado muy buenos contratos para la firma de su hijo.

Casi lo mismo sucede con aquellos que dirigen municipios que son casi a diario señalados y acusados de incumplir promesas en barrios, pueblos o ciudades. Se olvidan. Compran tiempo. Estiran el conflicto y cuando no pueden resolverlo se limitan a señalar que detrás de esas expresiones disonantes se esconde la oposición.

Además es cada vez más evidente que vienen por detrás de los problemas, respondiendo y no planteando las soluciones anticipándose a los acontecimientos y como llegan tarde no tienen otra salida que acusar a la oposición.

Tres días antes de que esto ocurriera, varios integrantes de la comunidad en cuestión, advirtieron a través de este medio, lo que ahora está ocurriendo. Por supuesto, coincidió con un fin de semana, días que los funcionarios esperan para abandonar la provincia, tomarse un “descanso”, lejos de los ojos de sus gobernados.

La oposición mal puede hoy articular una acción deliberada y orquestada de protestas sociales o fogonear conflictos atento a que muchos de ellos aún no definen roles y protagonismos en el universo político provincial.

Si bien la decisión de ir por la gobernación de Ricardo Buryaile, Francisco Nazar y Vicente Joga, puso intranquilos a algunos, lo cierto que aún ellos distan de estar cerca de poder tener una organización tal a la atribuida por aquellos ineficientes funcionarios provinciales.

Hoy en el oficialismo están más presurosos de contestar declaraciones de dirigentes de la oposición al gildismo, que de resolver aquellas situaciones que la gente reclama.

El IPV

Ha quedado en evidencia, que el Instituto Provincial de la Vivienda tiene importantes errores de administración, hecho demostrado con la adjudicación de las unidades del llamado Barrio "Evita" donde han debido que desafectar varias unidades que ahora descubren que fueron erróneamente otorgadas. Mal sería atribuir todas las responsabilidades a los funcionarios que a montones se agrupan en el Instituto Provincial de la Vivienda.

Los planes de construcción y adjudicación, responden directamente al ejecutivo, donde se digitan las entregas tal como aseguran los originarios, según el color político, insistencias y acomodos. Lejos está de ser transparente el sistema, que además tiene, a veces, connotaciones económicas por supuestas ventas o “costos” de influencias.

En el conflicto de Namqom también quedó evidenciado que lo comprometido no se cumple y lo mismo ocurren en varios pueblos del interior donde los formoseños ven como cientos de unidades habitacionales están abandonadas, usurpadas y semiterminadas pero sin posibilidades concretas a estar ocupadas por miles de familias que las necesitan.

Que pasaría si algunos cientos de esos más de 20 mil inscriptos en el IPV aguardando una vivienda, deciden recurrir al corte de calles o rutas y así lograr lo mismo que obtuvo un selecto grupo de vecinos del Namqom? Nadie sabe que podría suceder.

En el IPV algo huele mal, y nadie se quiere hacer cargo. Menos aquellos que son los responsables políticos del área.

Desde que se desplazó de este cargo al arquitecto Sergio Jiménez, por restructuración orgánica, quedó bajo la órbita del actual Ministro de Obras Públicas Jorge Ibáñez, quién acapara y dispone el abultado presupuesto que hoy le permite a la provincia, contar con muchos emprendimientos.

Por lo visto, pocos son dirigidos a los originarios, quienes además son fieles electores del oficialismo a la hora de decidir en las urnas.

Vaya que paradoja, los que menos tienen, hoy están demostrando que les queda poco que perder y mucho por ganar, y son los que más dolores de cabeza le están dando a la actual gestión de gobierno.

Para el oficialismo este suceso, está realizado por un sector minoritario de los aborígenes, pero por sus métodos “pueden avivar giles”.

La decisión es, resolver el problema o poner las barbas en remojo.

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