El combate a los rollitos y las bolsas, al tope de las cirugías de los hombres

El combate a los rollitos y las bolsas, al tope de las cirugías de los hombres

El exceso de grasa en el pecho y el lifting facial son otras de las intervenciones elegidas. Pero el uso mayoritario es el de los tratamientos mínimamente invasivos, como el botox y los rellenos faciales con ácido hialurónico.

Bastó con que surgiera la polémica acerca de si Diego Maradona se realizó unos retoques estéticos en su rostro o no para que quedase claro que el mundo de la belleza y las cirugías plásticas ya no es un territorio reservado a las mujeres. Y si bien aún son ellas las que más ambicionan un cuerpo perfecto, consultan en centros estéticos y se animan al bisturí, lo cierto es que las preocupaciones por la apariencia ideal son, en nuestros días, más universales de lo que parecen.

"La cirugía estética en hombres ha ido en un incremento paulatino y, en los últimos tres años, ha sido más notorio. Ellos se han ido animando a desmitificar y hacer consultas sobre tratamientos estéticos porque empezaron a cuidar más su aspecto físico", reflexiona la doctora Fernanda Bornaz, especialista en cirugía plástica y reconstructiva, desde la experiencia de su trabajo diario en Estética Buenos Aires. El centro médico que ella integra, justamente, asegura que el 43% de los hombres que se realizan ese tipo de cirugías tiene entre 35 y 50 años, más allá de que hay interesados de todas las edades: según el relevamiento realizado con sus pacientes, el 29% restante tiene entre 51 y 64 años; el 19%, entre 19 y 34 años; el 8%, de 65 en adelante; y el 1% se encuentra por debajo de los 18 años.

Así como en las mujeres el aumento de las mamas es la cirugía plástica más requerida, entre los hombres también hay determinadas operaciones que son las más demandadas. Entre esos procedimientos quirúrgicos se encuentra la lipoescultura (que sirve para eliminar los indeseados "rollitos de grasa"), la blefaroplastia o cirugía de párpados (que elimina las clásicas "bolsitas"), la ginecomastia (que suprime el exceso de grasa o de restos de glándula mamaria en la zona pectoral masculina), el lifting facial (que reacomoda los tejidos y le devuelve elasticidad a la piel), la rinoplastia o cirugía de nariz y las técnicas modernas de trasplante capilar. Pero hay más, porque así como el género masculino comenzó a incursionar en la utilización de cremas y en la depilación,también (y en mayor medida en relación con las cirugías) se adentró en el universo de los tratamientos no quirúrgicos, una alternativa para ocuparse de cuestiones estéticas más pequeñas: entre ellos, encabezan la lista de los más pedidos la aplicación de toxina botulínica (cuyo uso más habitual es para atenuar o quitar las arrugas sin alterar la expresión natural del rostro) y el relleno de ácido hialurónico (recomendado para corregir marcas, cicatrices o arrugas permanentes).

 

El 43% de los hombres que se realizan ese tipo de cirugías tiene entre 35 y 50 años.

 

Más allá del incremento percibido en la participación del sexo masculino en este tipo de tratamientos estéticos, la mayoría de los especialistas coincide en que, todavía, se trata de un campo ampliamente dominado por las mujeres. Aunque aclara que no existen estadísticas al respecto, el doctor Francisco Famá, presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, es uno de los que evidencia esa realidad en nuestro país: "La cantidad de cirugías en hombres se mantiene estable a través del tiempo y siempre es un diez por ciento con respecto a las mujeres. Es un porcentaje constante, y la necesidad de mantener una adecuada presencia tanto en lo laboral como en la vida de relación hace que, tanto hombres como mujeres, busquen mantener o mejorar su aspecto."

"Los hombres van apareciendo de a poco en este territorio. Es parte de un cambio cultural que comenzó con la utilización de las cremas y el botox; en esos tratamientos, los mínimamente invasivos, el hombre sí empezó a ser un usuario mayoritario, pero en las cirugías aún no", explica el doctor Jorge Patané, ex presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires. Esa realidad, según el análisis del ex jefe de Cirugía Plástica del Hospital Fernández, tiene que ver con que todavía existen las diferencias entre ambos géneros: "Los hombres no tienen una exigencia laboral de parecer más jóvenes, a diferencia de las mujeres que sí la tienen. Ellas tienen que parecer jóvenes, estar impecables y hacer bien las cosas; en el caso de los hombres, alcanza con que hagan bien su trabajo."

 

Una tendencia que sube en ee uu

Para contextualizar este tipo de fenómenos, bien vale tener en cuenta lo que sucede en Estados Unidos, el país que cuenta con una de las mayores industrias de cirugía plástica del globo.

Según los números del último relevamiento realizado por la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (la mayor organización de estos especialistas certificados en el mundo), es posible llegar a una conclusión similar a la que aparece en relación a nuestro país: los hombres se han animado desde hace unos años al bisturí pero este campo aún es ampliamente dominado por mujeres.

Eso refleja, por ejemplo, el pequeño porcentaje de hombres que se realiza procedimientos estéticos (sólo un 9% contra un 91% del sexo opuesto).

Asimismo, y al igual que afirmaban los especialistas argentinos, las estadísticas norteamericanas también evidencian una mayor predilección masculina por los tratamientos mínimamente invasivos –en desmedro de las prácticas quirúrgicas–, que representan un 83% del total de 1.249.039 procedimientos estéticos realizados a los hombres en 2013.

 

Para tener muy en cuenta

"El complejo se vive de un modo particular y lo que impacta es la repercusión psicológica del defecto más que el defecto en sí: si alguien lo tiene pero no le importa, es feliz", reflexiona Patané acerca de aquellos que eligen recurrir a la cirugía plástica para acercarse al ideal de belleza de nuestra época. Quienes deseen optar por este tipo de tratamientos deben tener en cuenta la importancia de ponerse en manos de un cirujano calificado, así como también saber el costo, que puede ir desde los 20 mil a los 80 mil pesos, aunque depende de la complejidad de la cirugía y del establecimiento médico en el cual se realice. 

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