Combate a la “polilla de la vid” en zonas vitivinícolas de todo el país

San Juan. - Se realiza a través del Programa Nacional de Prevención y Erradicación de la lobesia botrana, ejecutado por el SENASA en conjunción con organismos nacionales y provinciales.

Tras su aparición en Chile, en 2008, y en Mendoza, en 2009, el SENASA, en coordinación con otros organismos fitosanitarios nacionales y provinciales, puso en marcha distintos mecanismos para combatir esta plaga conocida como “polilla del racimo de la vid”. A través de la resolución 729/2010 del organismo fitosanitario, se creó el Programa Nacional de Prevención y Erradicación de la Lobesia botrana.

El ingeniero Carlos Bontcheff Minef, del SENASA, explicó a Diario El Zonda que el lugar donde se detectó la plaga “es ahora un área de cuarentena que abarca los departamentos de Maipú, Luján y Guaymallén, en Mendoza. Esa zona se encuentra dentro de en un área controlada, el oasis norte y este de esa provincia”.

De acuerdo a la explicación del especialista, esta zonificación permite establecer un sistema escalonado de vigilancia, barreras y controles para evitar la propagación de la plaga y proceder a su erradicación, sistema que establece distintos niveles de seguridad.

La vigilancia consiste en un sistema de monitorieo con trampas tipo Delta, georeferenciadas, ubicadas estratégicamente en distintas zonas productivas de todo el país. Cada una de ellas tiene, en su interior, un cebo de feromónas que atrae a los machos adultos de la especie. En el piso se ubica un material adhesivo, donde queda atrapado el insecto. Semanalmente, las trampas son controladas y se realiza un conteo de los especímenes, si los hubiera. Dicha información es incorporada al SINAVIMO (Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo), que permite realizar de cerca un seguimiento de la evolución de la plaga.

La seguna etapa de esta metodología es un sistema cuarentenario mediante el cual se establecen barreras y protocolos de circulación entre el área en cuarentena, la controlada y otras zonas productivas. Dependiendo del sentido de la circulación, varían las exigencias que establece la resolución 504/2010 del SENASA en cada caso.

“Si, por ejemplo, deben transportarse frutas, maquinarias o materiales de propagación (estacas, envases, barbechos) desde el área en cuarentena o controlada hacia San Juan, los requisitos son más estrictos que si ese traslado tiene como destino Buenos Aires, como en el caso de la uva en fresco que se envía al Mercado Central”.

El control se realiza con químicos (para producciones tradicionales y orgánicas y con el uso de feromonas para técnicas de confusión sexual) y con prácticas culturales, que consisten en el bajado de los frutos que quedan en la planta después de la cosecha y su enterramiento con cal. En este sentido, también es necesario realizar la poda de las vides antes del 15 de agosto de cada año.

En vista de las consultas de los potenciales afectados, el especialista asegura que “no existen métodos para prevenir la plaga. El mejor consejo para los productores y elaboradores de uva, es que respeten los procedimientos establecidos por el programa. Si necesitan transportar fruta, maquinarias o materiales desde el área de cuarentena, deben cumplir con las exigencias que la resolución 504/2010 del SENASA establece para cada caso. Aquellos productores que tengan alguna sospecha sobre la aparición de la plaga en sus cultivos, por mínima que sea, deben hacer la denuncia al SENASA o a Sanidad Vegetal de la provincia”.

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