La contienda para la votación del domingo pasó de ser una de las más apáticas a una de las más escandalosas; el presidente llega empatado con el candidato de Uribe
Las palabras que se repiten en esta Colombia polarizada son "guerra sucia". Y es palpable el hastío de los colombianos por estas últimas semanas de escándalos y fuego cruzado entre los candidatos que llegan cabeza a cabeza: el presidente Juan Manuel Santos y el opositor Oscar Iván Zuluaga, apadrinado por el ex mandatario Álvaro Uribe.
"No hubo propuestas, faltaron los debates, y tanto Santos como Zuluaga se dedicaron a difamarse. Nos toman por tontos", se quejó Ricardo Castañeda, de 30 años, en la plaza Simón Bolívar, la principal de esta ciudad.
El último hecho que enturbió la campaña fue un video que difundió la revista Semana el sábado pasado, en el que Zuluaga conversa con un hacker, Andrés Zepúlveda, acusado de interceptar comunicaciones para sabotear el proceso de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El hacker, que trabajaba como asesor de la campaña de Zuluaga, ya había sido detenido el 6 de mayo. La duda era hasta qué punto el candidato del Centro Democrático -el partido creado por Uribe- conocía las chuzadas (escuchas ilegales) del pirata informático. Ahora, Zuluaga, que venía repuntando en las encuestas hasta alcanzar a Santos, aparece más comprometido y varios líderes políticos piden su renuncia.
Siempre rápido de palabra, Uribe salió en defensa de su hijo político y habló de "montajes al mejor estilo del fraude chavista de Venezuela". El ex presidente y flamante senador fue uno de los protagonistas de la "guerra sucia" durante toda la campaña. Hace apenas dos semanas, denunció que Santos, su ex delfín, había usado dinero del narcotráfico en su campaña de 2010.
Uribe lanzó sus dardos luego de que el principal estratego de la campaña de Santos, Juan José Rendón, renunciara tras ser acusado de haber recibido 12 millones de dólares de narcotraficantes para, supuestamente, gestionarles la entrega a la justicia. Según Uribe, dos de esos 12 millones se utilizaron en 2010.
FINAL INCIERTO
Hace un mes, cuando todavía no habían salido a la luz los escándalos, los medios locales hablaban de una campaña apática, aburrida y sin sorpresas. Santos, que encabeza la Unidad Nacional (formada por el Partido de la U, el Liberal y Cambio Radical), llevaba la delantera en las encuestas y parecía el claro ganador en una segunda vuelta.
Pero la apatía dio paso a un final de infarto, en el que habría un empate técnico entre Santos y Zuluaga. De acuerdo con el último sondeo de Ivamer-Gallup, el ex ministro de Economía de Uribe derrotaría con el 29,3% de los votos al jefe de Estado, que alcanzaría el 29%. Si se confirmara ese resultado, ambos deberán ir a un ballottage el 15 de junio, al no obtener ninguno más del 50% de los votos.
Sin mayores posibilidades de amenazar este escenario están la ex ministra de Defensa Marta Lucía Ramírez, del Partido Conservador, con 14,4%; la ex alcaldesa de Bogotá Clara López, de los izquierdistas Polo Democrático Alternativo y Unión Patriótica, con 10,9%, y el ex alcalde capitalino Enrique Peñalosa, de Alianza Verde, con 10,6%.
La segunda vuelta se da por descontada, pero es una incógnita qué impacto puede tener entre los electores el "hackergate" de Zuluaga para la votación del domingo, ya que por ley no se pueden difundir encuestas ocho días antes de los comicios.
"Mi percepción es que el video del hacker puede frenar el repunte de Zuluaga, ya que los indecisos [entre el 5% y el 12%, según las encuestas] podrían inclinarse hacia otras opciones", dijo a LA NACION el analista político Francisco Miranda.
Gabriel Suárez, un empleado de 45 años, estaba en el bando de los indecisos hasta la semana pasada, pero con el video del hacker terminó de definir su voto por Peñalosa. "Por lo menos, él se mantiene al margen de la politiquería", sostuvo.
Antes del ascenso veloz de Zuluaga, el candidato centrista de Alianza Verde (conformada por el antiguo Partido Verde y algunos sectores de izquierda) tenía chances de llegar a la Casa de Nariño, según los sondeos.
Hoy se habla de un país polarizado y de un candidato a presidente debilitado, que perdió impulso desde febrero.
SANTOS VS. SANTOS
Para Mauricio Vargas, columnista de El Tiempo, el mayor enemigo de Santos ha sido Santos.
"Está cosechando lo que sembró: su falta de liderazgo, su afán por dejarlos contentos a todos, sus indecisiones. Y más importante aún: el hecho de que cuando decidió contestarle a diario a Uribe sus críticas y ataques, le entregó la iniciativa y la agenda al ex presidente", explicó.
A pesar de sus errores, a Santos se le reconoce una buena gestión económica, con un crecimiento del 4,6% del PBI en 2013, la baja del desempleo y una inflación controlada del 1,9%.
Su otro logro es el proceso de diálogo de paz entre el gobierno y las FARC, que impulsó hace un año y medio y al que Zuluaga se opone rotundamente. Pero el santismo y su proyecto de paz no logran convencer a los colombianos, escépticos sobre la firma de un acuerdo y más preocupados por el desempleo, la inseguridad y la corrupción.
Los candidatos cerraron sus campañas el domingo pasado y todavía el final está abierto. Cansados de la "guerra sucia", los colombianos esperan resignados un próximo capítulo.
UN FINAL CABEZA A CABEZA
Santos y Zuluaga lideran las encuestas e irían a ballottage
Oscar Iván Zuluaga
Centro democrático
29,3%
Candidato apadrinado por el ex presidente Álvaro Uribe, podría imponerse en primera vuelta, según una encuesta de Ivamer-Gallup
Juan Manuel Santos
Unidad nacional
29%
El presidente colombiano aún no tiene asegurada la reelección, que se definiría en un ballottage el 15 de junio próximo
Marta Ramírez
Partido conservador
14,4%
Ex ministra de Defensa de Uribe y ex aliada de Santos, Ramírez retornó en 2010 al partido para pelear por la presidencia.


Comentá la nota