Parece inminente y asoma de ese modo. Las listas con ofertas de múltiples candidatos colgados de la boleta del mismo partido están en la picota, más que nada del oficialismo que busca el arrastre de votos para asegurarse el triunfo en la nacional. Sin embargo, los intendentes rechazan de plano la iniciativa y manejan otras alternativas
Parece cosa juzgada salvo un freno automática bajado desde la Nación: las listas ensanchadas “pegadas” al candidato oficial son la fija de los altos mandos K.
La aparición de Martín Sabbatella como candidato a la gobernación provincial, quien además no da tregua al sciolismo con su andanada de cuestionamientos políticos, parece pintar una parte gruesa del cuadro que empieza a gestarse en toda la Provincia.
La situación sólo rememora un trago amargo que los intendentes no quieren volver a probar. En el 2007, algunos de los que fueron enganchados a la lista kirchnerista perdieron su cargo, otros quedaron tecleando, y varios más acuñaron la certeza de que otro capítulo de esta película sólo encontraría un nuevo final terrorífico.
Por eso comenzaron a expresarse en silencio descartando cualquier atisbo o indicio de acercamiento a este sistema, que había empezado a modelar desde las sombras Néstor Kirchner, previo a su fallecimiento.
Su muerte se emparentó con la desaparición de la jugada. No obstante, los números y la realidad obligaron a que la estrategia se desempolvara y tomara cierta praxis en la cancha bonaerense.
Algunos intendentes optan por presentarse públicamente en favor de la reelección de Cristina Fernández, comprando con esto la arriesgada maquinaria electoral, pero puertas hacia adentro dudan de cómo jugarán en octubre.
Otros eligen respaldar a la mandataria y cuestionar cualquier oferta política que no esté atada a la figura de Daniel Scioli en Provincia, hoy el único dirigente que puede proteger las espaldas de los Caciques.
“Me cuesta compartir con antiperonistas, que critican a Daniel Scioli en una Provincia que fue discriminada históricamente”, afirma un Jefe de la Primera sección, dejando a las claras un pensamiento que hoy comparten los intendentes casi por unanimidad.
Hay otro grupo que con perfil bajo y sin exponerse, comienzan a creer ciertamente en un “Scioli 2011”, pero ya como presidente y encabezando la lista oficialista en Nación. Los sondeos lo dan y además se lo concibe, dentro del peronismo bonaerense, como capaz de encolumnar tanto a propios como a ajenos.
En público ninguno se pronuncia oponiéndose a las colectoras, sin embargo, el desacuerdo es cantado. Los intendentes no quieren saber nada con este sistema que los puede arrastrar más a ellos que a los votos mismos que intentan recolectar.
“La herencia de Néstor”, como le llamó un Jefe, asusta a todos y favorecería a un puñado. Minoría que hoy debate su suerte entre la primera y la segunda vuelta.




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