Cobos no quiere ni pensar en una licencia presidencial

Cobos no quiere ni pensar en una licencia presidencial
El Vice confía en la fortaleza de Cristina Fernández para evitar ejercer un doble rol que lo pone muy incómodo: gobernante y opositor. En la UCR temen que afecte al partido.
El vicepresidente Julio Cobos se apuró ayer a mandar las condolencias a la presidenta Cristina Fernández y en resaltar la figura de Néstor Kirchner como la de "un gran presidente". Aunque estaba enemistado con el desaparecido líder del PJ, prefirió apelar a los buenos momentos que vivió junto a Kirchner, quien en 2007 lo eligió para que secundara a su esposa en la fórmula presidencial oficialista.

"Era (Kirchner) un hombre de muchas convicciones; un gran trabajador y de alguna manera esto lo afectó", dijo Cobos a varios canales de TV.

El mendocino emitió gestos políticos para que quede en claro que no será un obstáculo para el Gobierno nacional en este doloroso trance, señales que buscaron romper, desde el vamos, con las conjeturas de que podría tener que hacerse cargo del Ejecutivo nacional por un tiempo hasta que la Presidenta procese el duelo.

Éste es un escenario que el entorno del Vicepresidente no desea, como tampoco el grueso del radicalismo, ya que pondría al principal partido de la oposición al frente de un gobierno de extracción justicialista y con el que sólo mantienen innumerables discusiones. Todo, por el doble rol de Cobos de ser opositor a un Gobierno del que es, en los papeles, el segundo.

"Cristina es una mujer aguerrida. Además, jamás se le pasaría por la cabeza tomar una licencia y dejar a Cobos a cargo", dijo un ladero del Vice, cruzando los dedos para que esto no suceda.

Cobos recibió la noticia cuando se encontraba en Mendoza (ver aparte) y, luego de ser censado, viajó hacia Buenos Aires para ponerse en funciones ante un eventual velatorio en el Congreso de la Nación. El Vicepresidente ofreció que sea alguna dependencia del Parlamento el lugar donde se velen los restos de Kirchner, pero la Presidenta y su familia prefirieron que fuera la Galería de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada.

Al saber que no será el Senado -cuerpo que él preside- ni la Cámara de Diputados el sitio donde los argentinos darán el último adiós a Kirchner, Cobos dejó saber que hoy volverá a aparecer por la Casa Rosada, donde tiene un despacho que no pisa desde 2008. Se aguardan entonces para este mediodía momentos de cierta tensión.

Cobos y Kirchner hicieron amistad en los primeros meses de 2004, cuando el mendocino desandaba sus primeros pasos como gobernador. Venían de tener cortocircuitos por un tema caro para Mendoza, la promoción industrial, pero en marzo de ese año mantuvieron una charla que cambió toda la historia.

Fue el mismo día en que Kirchner y Cristina arribaron por unas horas a Mendoza para celebrar los 100 años del monumento al Cristo Redentor, en la cordillera, junto al por entonces presidente de Chile, Ricardo Lagos. En un helicóptero al que le costó levantar vuelo y les dio un par de sustos, quedaron en mantener una relación provechosa.

Desde esos días de 2004 hasta mediados de 2007, Cobos disfrutó del rol de gobernador mimado que le dio Kirchner ya que comandaba la provincia más grande de las gobernadas por el radicalismo. El lazo de Cobos con Kirchner sirvió para que desde la Casa Rosada se ensayara la "Concertación Plural", que permitió al mendocino entrar como segundo de Cristina Fernández en el binomio presidencial.

Pero la relación con Kirchner se empezó a malograr ni bien comenzó el gobierno de Cristina y el ayer desaparecido ex jefe de Estado asumió las riendas del PJ nacional. El divorcio tuvo una causa por todos conocida: el voto de Cobos en contra del Gobierno en la pelea con el campo por las retenciones a la soja. Desde ese 17 de julio de 2008, Kirchner había transformado al Vicepresidente en el centro principal de su ira.

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