Cobos ve con pocas chances a la UCR

Tras declinar su candidatura, el Vice cree que el partido no tiene una estrategia a nivel nacional para llegar al poder y que no avanzó en el armado de una alianza para hacer frente al kirchnerismo. Dice que en Mendoza el radicalismo sí tiene proyecto y vocación de ganar.
Sus allegados dicen que está tranquilo y convencido de la decisión tomada. Julio Cobos decidió no mendigar un espacio para competir por la candidatura a la presidencia por la UCR. Pero, además, decidió tirar munición gruesa contra el radicalismo nacional y refugiarse en el cálido abrazo de los cobistas mendocinos.

Dijo que el radicalismo nacional "no tiene estrategia" y prometió no sacar los pies del plato y "seguir peleando para que la UCR cambie su forma de pensar y se abra a lo que se tenga que abrir".

Utilizando ese discurso en tercera persona tan característico de Maradona y Riquelme, Cobos salió a despotricar acerca de la actitud del radicalismo nacional, al proclamar la candidatura de Ricardo Alfonsín, después de "una interna en la que no fue a votar nadie".

En el living de su casa de la Sexta Sección, flanqueado por su ex compañero de fórmula en la gobernación, Juan Carlos Jaliff, Cobos habló a los medios: "Lamento que el radicalismo haya roto esta estrategia que venía bien encaminada como columna vertebral de un espacio amplio; ahora le va a costar armar un frente electoral".

El futuro político del ex gobernador es incierto y parece no ser una preocupación para el propio protagonista, aunque su defección puede llegar a complicar la ya complicada interna radical mendocina. "No estamos evaluando nada. Acá tenemos estrategia en Mendoza. Hay un Partido Radical con vocación de poder. Un partido que supo encolumnar un proyecto en el 2009 al que la ciudadanía le dio un amplio respaldo. Y que está trabajando en forma conjunta con otros sectores que no son radicales. Cobos no va a ser un problema, sino una solución".

Tal vez el ex gobernador sabe que no es prenda de unidad al interior de la UCR. No goza del beneplácito de Víctor Fayad, quien ya dijera que es "el padre Grassi de la política", ni de Roberto Iglesias, quien se enfrentó denodadamente a su aventura concertadora y hasta impulsó su eyección del partido de Alem.

Pero la idea de subirlo en algún lugar de la boleta no es nueva, ni descabellada. El nombre de Cobos no sólo mide bien en Mendoza, también polariza la elección mendocina, quitándole las banderas del antikirchnerismo al PD.

Tal vez todas estas consideraciones pasaron por su cabeza. El Vice no fue categórico y se puso en el lugar de componedor, idea que reforzó diciendo que "más tarde nos vamos a juntar con todos los sectores, porque lo único que quiero es que la UCR, con un espacio más amplio como el Frente Cívico, sea gobierno".

Allá lejos está la noche de julio de 2008, cuando su voto "no positivo" lo catapultó al cielo de las estrellas nacionales de la política argentina. Ayer, volvía por la ruta 7 a Mendoza, parando en cada pueblo para recibir el calor de la gente. Hoy, el radicalismo nacional parece no perdonarle su aventura vicepresidencial con el kirchnerismo y se juega con Alfonsín.

Inevitablemente, la pregunta acerca de que si su paso al costado tenía que ver con el desgaste de su imagen, el Vice recordó que esa fortaleza se gestó con el voto "no positivo" a las retenciones móviles y dijo no sentirse arrepentido de ese voto. "Cobos tenía sobre sus espaldas la responsabilidad de que hubiera sangre el día después. Si después vino un desgaste a raíz del maltrato y el destrato (sic) que han tenido con el vicepresidente de la Nación, es una responsabilidad que un hombre político tiene que asumir por las decisiones que toma", justificó.

Una pregunta casi lo traiciona. Alguien consultó si era factible que reconsiderara su decisión, si el radicalismo hacía lo propio antes. Entonces Cobos arrancó con un leve titubeo y luego volvió a su inflexible renunciamiento: "Bueno... Pero no lo van a hacer. En varias oportunidades pedí que se suspendieran las internas, dije que no tenía sentido proclamar a alguien por una interna en la que no fue a votar nadie. No fui escuchado. Y creo que no sería para la UCR que se replanteara la situación".

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