Para prevenirse, lo más apropiado es resguardarse del sol. No exponerse entre las 10 y las 16 resulta ideal. No obstante, si en ese horario es preciso estar al aire libre, será indispensable usar cremas con factor de protección 30 o pantalla total en caso de pieles muy claras o con daño previo. El protector debe colocarse al menos media hora antes de la exposición y renovarlo cada dos horas. Ante cambios en lunares o manchas se recomienda visitar al dermatólogo
Se estima que entre el 1 y el 2 por ciento de la población padece algún tipo de cáncer de piel, de los cuales el melanoma es el más severo por su alta capacidad de desarrollar metástasis en otros órganos del cuerpo.
Por eso, a menos de un mes del inicio del verano, especialistas en piel recomendaron efectuar una consulta al dermatólogo toda vez que observen cambios en manchas y lunares, como aumento de tamaño o color, picazón o sangrado.
El cáncer de piel no melanoma es el tipo más común de cáncer de piel. Se le llama no melanoma, porque este grupo de tumores cancerosos comprende todos los tipos de cáncer de la piel, excepto uno: el melanoma maligno, que es el cáncer que se desarrolla a partir de los melanocitos
La población en general debe concientizarse de que, al menos una vez al año, debe concurrir al control dermatológico porque la detección temprana del cáncer de piel permite curarlo o bien prolongar la sobrevida.
A esta altura del año, cuando uno comienza a usar traje de baño, shorts y remeras debemos observar en detalle la piel y reparar en eventuales cambios en lunares o manchas. En tal caso, no hay que demorar la consulta al dermatólogo.
Para prevenir el desarrollo del cáncer de piel, lo más apropiado es resguardarse del sol: no exponerse entre las 10 y las 16 resulta ideal. No obstante, si en ese horario es preciso estar al aire libre, será indispensable usar cremas con factor de protección 30 o pantalla total en caso de pieles muy claras o con daño previo.
El protector debe colocarse al menos media hora antes de la exposición y renovarlo cada dos horas.
Prevención
La forma más importante de reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de la piel no melanoma es evitar exponerse sin protección a los rayos solares y a otras fuentes de luz ultravioleta. La manera más sencilla de evitar la exposición excesiva a la luz ultravioleta es mantenerse alejado del sol y a la sombra siempre que sea posible.
Esto resulta particularmente importante al mediodía, cuando la luz ultravioleta es más intensa.
Protegerse con ropa, incluyendo una camisa y un sombrero de ala ancha. Por lo general, las telas de tejido apretado ofrecen la mejor protección contra el sol. Anteojos de sol que ofrezcan una buena cobertura, con un porcentaje de absorción de rayos ultravioleta de un 99 por ciento a un 100 por ciento, protegen de forma óptima los ojos y el área de piel alrededor de los mismos.
Las cremas de protección solar con un factor de protección de factor 15 o más deberán usarse en áreas de la piel expuestas al sol, particularmente cuando la luz solar es intensa. Las personas de piel clara y las que se queman con facilidad deben aplicarse la loción antisolar.
Al aplicarse la loción, se deben seguir siempre las instrucciones. Para que ésta sea eficaz, debe aplicarse antes de exponerse al sol, y usarse en todas las áreas de piel expuestas a la luz solar. Muchas lociones antisolares pierden eficacia cuando la persona suda o nada, y deben volverse a aplicar para que ofrezcan el máximo de protección. Se debe usar loción aunque el día esté brumoso o el cielo esté cubierto de nubes ligeras o poco compactas, ya que la luz ultravioleta puede atravesarlas.
No se deben usar cabinas bronceadoras. La exposición excesiva a la luz ultravioleta puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de la piel.
Qué hacer con los niños
Dado que tienen un menor desarrollo del sistema inmunológico, a los bebés de hasta 6 meses no se les debe aplicar protectores solares en crema (químicos) por el riesgo de reacciones alérgicas.
Además hay que evitar salir con bebés en las llamadas horas pico, porque incluso las nubes dejan pasar los rayos y, tanto la arena como las paredes y el resto de las superficies, refractan los rayos y queman, inclusive si el niño está bajo techo o una sombrilla. En caso de salir, los bebés deben ser protegidos con gorros, remeras y pantalones claros.
Por otra parte, desde el ministerio de Salud provincial advirtieron que los chicos también son más propensos a sufrir un golpe de calor, un cuadro que se caracteriza por el aumento excesivo de la temperatura corporal combinado con la pérdida de líquidos lo cual acarrea riesgo de deshidratación, fiebre, desvanecimientos y hasta pérdida de conciencia. Para evitar eso es necesario proveerlos de líquido.
En el caso de los lactantes se recomienda darles el pecho con más frecuencia, y a los más grandes, se les ofrezca bebidas, sobre todo agua, varias horas al día.
Recomendaciones
- Consultar al dermatólogo ante cualquier cambio que en un lunar o mancha, o ante heridas que no cicatrizan.
- Cada uno debe observar personalmente sus lunares y manchas en forma periódica, con ayuda de espejos y de otra persona.
- No olvidar las palmas y plantas, la región genital, el cuero cabelludo, la boca, el interior del ombligo y las axilas.
- Controlar los lunares los niños de la familia.
- Controlar la aparición de nuevos lunares o cambios de los ya existentes en su forma, tamaño y colores.
Cuándo consultar de inmediato
- Ante la aparición de un lunar o mancha nueva en la piel de un adulto.
- Por el crecimiento continuo de tamaño o espesor de un lunar.
- Al notar cambios de color (que se oscurezca o se aclare en forma brusca, o que presente varios colores).
- Picazón, sangrado o costras sobre un lunar.
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