La Cumbre Iberoamericana ya cuenta con una cláusula democrática, elaborada por los cancilleres y firmada por los 16 jefes y jefas de Estado que asistieron al plenario. “Terminó siendo una versión edulcorada con relación a la propuesta original del presidente (ecuatoriano Rafael) Correa”, explicó una fuente de la embajada española a PERFIL.
En este caso, la sanción que se les aplicará a los miembros iberoamericanos será más leve. Los países afectados serán suspendidos de la Cumbre hasta que no recuperen la democracia. Lo que para algunos fue considerado como una versión light, para las fuentes de Cancillería argentina fue todo un logro. “No se puede aplicar la de la Unasur, porque imaginate si se altera el orden constitucional en Portugal, ¿cómo le vamos a cortar la frontera?”, especuló un embajador en diálogo con PERFIL. Y agregó: “Es todo un logro que una cláusula de este tipo se apruebe en un organismo no vinculante como este”.
La intervención de España sirvió también para aliviar los términos de la cláusula porque no quería más enfrentamientos con Honduras.
La defensa de la democracia fue parte central de los discursos de la Cumbre, pero en especial de Cristina Kirchner y Rafael Correa. El intento de golpe de Estado contra el ecuatoriano el 30 de septiembre fue lo que motivó la sanción de la cláusula en la Unasur y el tratamiento del tema en esta Cumbre. El otro caso que generó roces entre los jefes de Estado fue el de Honduras, donde su presidente Manuel Zelaya fue derrocado y reemplazado por otro mandatario electo luego del golpe. El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, exigió durante el plenario la reincorporación de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA). Algo similar hizo el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, quien consideró que no se puede trasladar el repudio por el golpe al pueblo hondureño. “Con esto no justifico el derrocamiento de Zelaya”, aclaró. Pero agregó que la firma de la cláusula en Iberoamérica debe contribuir positivamente a resolver el problema de los hondureños, aislados del mundo desde que ocurrió el golpe. El canciller argentino, Héctor Timerman, consideró que mientras siga este gobierno en Honduras, ese país estará afuera de la OEA y de la Cumbre Iberoaméricana.
Para Correa, esta Cumbre marca un antes y un después en Iberoamérica, porque se atacará “la brutalidad de aquellos que no nos pueden vencer en las urnas y que tratan de conspirar contra gobiernos legítimamente electos”.



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