El aumento obtenido por los trabajadores, del 32%, impactará con incrementos en los aranceles de las prestaciones que brindan las empresas de salud.
"Finalmente el peor escenario no se dio", dijo a Diario Z Héctor Daer, secretario adjunto de la Federación Argentina de Trabajadores de la Sanidad (Fatsa). Ese escenario hubiera perjudicado a la mayoría de los habitantes de la Ciudad, que se atienden por fuera del sistema de salud público y es parte de una puja constante entre empresarios y profesionales de la salud.
Los representantes de clínicas, sanatorios y hospitales privados de todo el país acordaron con el gremio de la Sanidad un aumento salarial del 27% para este año, más un 5% que se hará efectivo en febrero de 2011. De esta manera, el incremento de los sueldos llegará al 32%, que era el monto pretendido por el sector de los trabajadores.
Asimismo, la Superintendencia de Salud ratificó el dictamen del año pasado, por el cual surge que el incremento salarial será referencial para los aumentos de aranceles prestacionales. Por último, se estableció que el Pami otorgará el 21,8% a partir de agosto.
Los últimos paros, de 24 horas el 11 de agosto, y de 48, el 25 y 26, en las entidades prestadoras privadas y de seguridad social (propiedad de las organizaciones sindicales) fueron el resultado de una puja por reclamos salariales que se extendió durante meses entre los empleados no médicos y los dueños de las clínicas privadas, instituciones y centros de diagnóstico. Este sistema es el que presta servicios al 90% de los vecinos de la Ciudad en forma de medicina prepaga, obra social o Pami, según sostienen tanto el gremio como las entidades patronales.
Héctor Daer había asegurado que las enfermeras tenían que llegar a un salario de $3.000 y, a partir de eso, pedía aumento del 32% en el resto de las categorías. "El aumento de las prepagas no llegó nunca a los salarios del personal", argumentó varias veces con respecto al ajuste que se hizo sobre las cuotas de las prestadoras de salud privada.
El aumento salarial que exigía Fatsa era el mismo que el firmado por los hospitales de comunidad (Italiano, Francés, Británico...). Pero la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina (Adecra) argüía que los aranceles estaban demasiado retrasados para que la diferencia pudiera ser cubierta simplemente por el aumento en las cuotas de las prepagas.
Finalmente, el acuerdo firmado beneficiará a unos 170 mil trabajadores de la sanidad en todo el país, de los cuales 70 mil trabajan en unos 1.200 centros de salud porteños.
Una lucha eterna
Los ingresos de los sanatorios dependen de los aranceles pagados por las obras sociales, el Pami y las prepagas, por eso, sus directivos reclaman repetidamente mejorar la ecuación de ingresos y costos de las prestaciones médicas.
Las prepagas representan un 7 u 8% de la población que se atiende en clínicas y sanatorios. "Hubo finalmente buena voluntad para negociar; además, las clínicas se montaron a nuestro reclamo para afrontar los gastos de insumos y servicios que han ido aumentado en los últimos años. La salud tiene una inflación exponencial con respecto a los índices de costos del sector público", dijo Daer.

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