Clinton dijo que Pakistán no sabía nada sobre Bin Laden

La secretaria de Estado viajó y se reunió con el presidente Asif Ali Zardari, en busca de recomponer las tensas relaciones bilaterales con Islamabad. Ecos de la guerra contra “el terror”.

Desde Islamabad

La secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, afirmó ayer en Pakistán que su país no tiene “absolutamente ninguna prueba de que alguien al más alto nivel en el gobierno paquistaní supiera que Osama bin Laden vivía sólo a unas millas de donde estamos hoy”. Fue durante una tensa visita sorpresa a Islamabad en la que se reunió con el presidente Asif Ali Zardari, y en la que intentó bajarle el tono a los cruces entre Washington y Pakistán por el asesinato del terrorista a manos de un comando de los EE.UU.

Clinton sostuvo que funcionarios paquistaníes admitieron que “alguien, en algún lugar, estuvo prestando apoyo” a Bin Laden durante su permanencia en el país asiático. La secretaria de Estado, sin embargo, matizó esa afirmación al decir que no hay indicios de que altos funcionarios del gobierno tuvieran información de que el ex jefe de Al Qaeda vivía en una residencia en Abbottabad, a algunos kilómetros de la capital y a pocas cuadras de una academia militar.

“Estados Unidos y Pakistán han trabajado juntos para matar o capturar a muchos de estos terroristas en suelo paquistaní”, argumentó la número dos de Barack Obama. El objetivo de la visita quedó de manifiesto: limar las asperezas con Islamabad surgidas a raíz la Operación Gerónimo y comprometer a Pakistán con los objetivos de Washington en la región.

El viaje de Clinton, que se mantuvo en secreto por razones de seguridad, se concretó mientras el Congreso estadounidense discute si debería seguir entregando miles de millones de dólares al gobierno de Zardari en concepto de ayuda militar. La secretaria de Estado llegó acompañada por el jefe de Estado Mayor de los Estados Unidos, Mike Mullen.

Por el lado de Pakistán, además de Zardari, asistieron a la reunión de alto nivel el jefe del Ejército, el general Ashfaq Kayani, y el director del servicio de Inteligencia (ISI), Ahmad Shuja Pasha. Ese organismo es, precisamente, señalado como presunto cómplice de Al Qaeda en la región Af-Pak. La delegación estadounidense reclamó mayor colaboración en la lucha contra el talibán y se mostró abierta al diálogo para una posible solución política a la guerra de Afganistán.

“Esta es una visita especialmente importante porque hemos llegado a un punto de inflexión. Osama bin Laden está muerto, pero Al Qaeda y su consorcio del terror siguen suponiendo una amenaza seria para ambos”, manifestó Clinton. También exhortó a Pakistán a no agitar el “antiamericanismo” ni refugiarse en “teorías conspirativas”. Según un sondeo británico, el 66 por ciento de los paquistaníes no creen que un comando estadounidense haya ejecutado verdaderamente al terrorista.

Al término de la reunión, Zardari reafirmó en un comunicado “el sentimiento popular en relación a asuntos como la soberanía nacional”. Así, se mostró en sintonía con el Parlamento y el Ejército de su país, que criticaron a los Estados Unidos por haber ejecutado una operación militar sin autorización de Islamabad.

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