El tema que copa la atención periodística y política desde hace una semana, no soslayó reclamos por la basura, el transporte y la falta de alumbrado público.
Mientras que desde hace más de una semana la agenda periodística y de la política argentina está dedicada a la muerte del fiscal Alberto Nisman y todas sus derivaciones, el termómetro ciudadano en Córdoba pasa por otro lado. Aunque el tema nacional ocupe casi de manera excluyente los principales portales de noticias y los políticos sigan dedicando centímetros en los diarios y minutos de aire en radio y televisión para opinar sobre lo acontecido, la realidad local sigue su curso y los inconvenientes acechan.
El caso Nisman no logró soslayar problemas básicos del día a día como la basura, el transporte o la falta de alumbrado público en el caso de la ciudad de Córdoba. Así, son muchos los mensajes de vecinos que se escuchan en los medios locales y las quejas que se leen en las redes sociales por inconvenientes que tienen que ver con el funcionamiento habitual de la ciudad: semáforos fuera de servicio, cloacas desbordadas, baches, etc.
Sin embargo, en la agenda de prioridades que marcan los propios vecinos, los problemas con Lusa y Cotreco figura entre los primeros renglones. Es que desde hace varias semanas y aún cuando existe un proceso de licitación en marcha con contratos prorrogados, las prestatarias no están cubriendo todos las rutas por lo que la basura queda sin recolectar en muchos barrios. Hubo cambios de horarios y frecuencias que tomaron por sorpresa a los vecinos. Vale decir que mientras tanto los recolectores consiguieron un bono extraordinario para enero y febrero de 4.500 pesos que deberán abonar las empresas, mientras aguardan la indemnización que el municipio les pagará cuando se adjudique la prestación, en abril próximo.
Por otro lado, el nuevo servicio de transporte puesto en marcha hace casi un año, le está trayendo muchos dolores de cabeza al intendente Ramón Mestre. Por un lado, porque desde que arrancó el 2015 ya fueron varias las medidas de fuerza que por distintos motivos llevó adelante la Unión Tranviarios Automotor (UTA) dejando de a pie y de manera sorpresiva a miles de usuarios. Y por el otro, porque son constantes las quejas por los problemas de frecuencias sobre todo de las empresas Ersa y Autobuses Santa Fe. Ocurre que si bien las prestatarias están autorizadas a modificar el esquema de servicio en los meses de verano, la reducción de las frecuencias no debe superar el 20 por ciento. Según los propios pasajeros, los tiempos de espera en las paradas son ampliamente mayor.
En cuanto a la provincia, mientras el gobernador José Manuel de la Sota sigue de gira por todo el país con su campaña presidencial y manifiesta su preocupación por la muerte del fiscal Nisman, en Córdoba los ciudadanos reclaman mayor seguridad.



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