Los inconvenientes generados por la inundación del lunes desataron la bronca de los vecinos afectados. En algunos barrios llevan años de reclamos, en otros cada lluvia repite un panorama similar: el agua en las casas y la pérdida de pertenencias.
Los más exaltados fueron los vecinos del barrio Almafuerte. Allí el agua ingresó en las viviendas ante el desborde del canal de desagüe de la calle Stieben. Mientras un grupo rompía a mazasos la tubería que está en la esquina de Stieben y Duval, buscando la respuesta de los funcionarios, otros se dirigían hacia la calle Cavero, en la zona este de la ciudad, con las intenciones de ocupar viviendas que la provincia tiene que entregar próximamente.
En el primer escenario, todo era pura tensión y bronca. Un centenar de personas se agrupaban en la esquina de Stieben y Duval, y se manifestaban "hartos de tener el agua dentro de las casas cada vez que llueve". Los más avezados, empuñaban martillos y se plegaban a la tarea de demolición del canal. "Estos canales mueren en la Stieben, queremos que el agua pase para la laguna; hace 8 años que venimos con los reclamos y nadie nos da bolilla", se quejó Darío, uno de los vecinos presentes. "Anoche teníamos un metro y medio de agua en las casas, somos todos del Almafuerte y de El Molino y trabajamos nosotros para sacar el agua y el barro", detalló sobre los desbordes del canal que provocan los anegamientos. Y aclaró: "estas son casas que no nos la dio nadie, las hicimos nosotros con nuestro trabajo".
A unos 100 metros, cinco policías de la Seccional Segunda observaban sin intervenir. Uno de ellos parecía ser regañado, vía telefónica, por un superior ante el panorama. "No pudimos hacer nada", repetía el joven agente para defenderse.
Los demás.
A metros de allí, un grupo de viviendas PyM estaban vacías. Sus ocupantes habían pasado la noche en el lugar pero ahora habían partido hacia los nuevos barrios, próximos a entregarse. Primero amenazaron con entrar en las viviendas, pero la llegada de una patrulla de la Seccional Primera se los impidió. Minutos más tarde, cuando la noticia comenzó a rodar, se reforzó el operativo algo exageradamente: eran alrededor de treinta policías, con los comisarios Luis Blanco (jefe de la Primera) y Roberto Ayala (jefe de la UR-I) a la cabeza del grupo.
"Es la tercera vez que nos pasa en dos años, y antes ya había ocurrido; nadie apareció y perdimos pertenencias, muebles, los útiles y los delantales de los chicos...", relató una de las mujeres del grupo de 25 familias que estaban en el lugar. Tenían algunos colchones, camas y esperaban pasar la noche ahí. La policía había alambrado cada una de las esquinas para que nadie más ingrese.
Uno de los hombres reclamó por el celo policial. "Anoche nos quedamos todos en el barrio con el agua, solamente dos familias se fueron y les vaciaron la casa mientras el único policía que vigilaba no hacía nada; nosotros queremos que nos den una casa como la gente y nos mandan un colectivo lleno de efectivos", se quejó.
El lunes, vecinos del barrio Santa María de las Pampas habían cortado la avenida Circunvalación en medio de la tormenta, reclamando ante una nueva inundación en uno de los barrios más nuevos de la ciudad. Ese día sólo apareció un funcionario de Defensa Civil de la municipalidad y la presidenta de la Comisión Vecinal, sobre quienes recayeron las quejas. Ayer, los vecinos del Almafuerte contaron que en Stieben y Duval sólo estuvo unos minutos el secretario de Gobierno del municipio, Pedro Salas, mientras que con los de la calle Cavero estuvo el director de Asuntos Vecinales, Gustavo Porras. "No pudieron solucionar nada", fue el resumen general.
Emergencia hídrica
Mediante el Decreto 225/10, el gobernador Oscar Mario Jorge declaró la emergencia hídrica en el territorio provincial, hasta tanto sean paliadas las inundaciones y demás consecuencias recientemente acaecidas. La decisión se adoptó "con el objeto de darle celeridad y ejecutividad a los procedimientos administrativos necesarios para implementar las medidas pertinentes". Por el mismo decreto se autoriza a todos los ministros "a la adquisición de bienes y a contratar los servicios necesarios en virtud de la competencia que a cada uno le es propia" cuando "la necesidad se motive en la emergencia declarada".
Torroba habló de la necesidad de desagües y bombeos
Tras el colapso generado por la fuerte lluvia, el jefe comunal dijo que también es necesario duplicar el bombeo de agua de la laguna Don Tomás al Bajo Giuliani y fijar "razonablemente" los barrios de viviendas sociales a construirse.
"Los casi 200 milímetros en casi seis horas no es para nuestra ciudad y pone en evidencia los problemas estructurales. Hasta 60 milímetros soporta y de ahí en más entramos en crisis", expresó ayer el intendente Francisco Torroba, al hacer una evaluación de los problemas causados por la fuerte lluvia del lunes por la noche y martes por la madrugada.
Cuantificó en alrededor de 45 las personas que debieron evacuarse en el Albergue Municipal o Provincial, y no pudo definir la cantidad de quienes se autoevacuaron en las zonas más perjudicadas de la ciudad: Barrio Escondido, Santa María de Las Pampas y Malvinas Argentinas.
"Vale la pena decir que no hubo ninguna víctima, pese a la fuerte correntada que arrastró autos y al sistema eléctrico que también colapsó".
Entrevistado por Radio Noticias, el jefe comunal capitalino se refirió al caso del Barrio Santa María de Las Pampas, que no hace tres años se inauguró. "Allí hay un cuenco dentro del predio del Servicio Penitenciario Federal y está lleno, porque cuando se hizo ese barrio se previó instalar una estación de bombeo que no se hizo".
"Allí tuvimos que hacer un tapón en Circunvalación y Magaldi para contener toda el agua que viene de la Rotonda del Avión. Ello permitió que la situación se descomprimiera y que anoche (por el lunes) más de 400 viviendas volvieran a tener electricidad; sólo quedaron para otras 120, aunque el servicio sólo se restablecerá cuando haya seguridad".
El Santa María de Las Pampas se entregó sin cloacas, ni desagües pluviales. "Estas son las cosas que nos deben llevar a pensar en el sistema pluvial de la calle Santa Cruz y cuando uno habla de un sistema se refiere a un ramal de pluviales, una nivelación desde la Rotonda del Avión al sur y suroeste, que nos hubiera aliviado mucho".
-¿Para cuándo los desagües de la calle Santa Cruz?
-Es un tema que debe ser prioritario; no lo hablé con el gobernador Jorge. El lunes estuve con él en mi despacho para atender la emergencia y ponerse a disposición de la municipalidad para lo que necesitáramos.
-¿Y los cuencos del Malvinas?
-Ese es otro problema, porque los cuencos están saturados.
Trabajo conjunto.
Torroba destacó el trabajo coordinado para atender la emergencia por parte de los municipales, policía, bomberos, Ejército, Defensa Civil y la CPE. También resaltó que pese a la crisis no se produjeron desbordes en materia de seguridad de los vecinos.
En cuanto a la construcción de barrios de vivienda, el intendente dijo que su ubicación es algo que "debe manejarse con responsabilidad, porque se hace un loteo y después tiene que venir el estado a hacer obras costosísimas".
Además de los desagües de la calle Santa Cruz, el jefe comunal sostuvo que "otra obra que consideramos prioritaria es la evacuación de agua de la laguna Don Tomás al Bajo Giuliani".
"Desde el gobierno de Jorge al nuestro, la ciudad se duplicó en cuanto a su capacidad de juntar agua y, por ende, a la laguna va el doble de cantidad. El sistema de bombeo existente, que significa sacar mediante dos bombas 1.500.000 litros, hoy requiere de un sistema complementario".
"Por suerte, pusimos el sistema de bombeo en condiciones, bajamos la laguna unos 35 centímetros, y profundizamos el cuenco norte, pero estamos llegando al límite de la capacidad de la laguna. Con 10 días sin lluvia bajará 10 centímetros, más lo que podamos traspasar al cuenco norte", explicó Torroba.
"Esto que vivimos es algo para lo que no estábamos preparados y creo que se trabajó coordinadamente, pero estamos ante un fenómeno de 200 milímetros en seis horas y no es fácil resolver o prever las situaciones", acotó el intendente.
Siguen suspendidas las clases
La suspensión de las clases continuará hoy en todos los establecimientos educativos de Santa Rosa y Anguil como consecuencia de las intensas precipitaciones pluviales que ocurrieron en la región y que afectaron a las escuelas, según informó ayer el Gobierno provincial.
El obligado receso involucra los niveles Inicial, Primario y Secundario en todas las modalidades, únicamente en estas dos jurisdicciones.
El personal directivo y no docente deberá estar cumpliendo con sus funciones en los establecimientos de Anguil y Santa Rosa, para realizar las tareas de mantenimiento necesarias, para que los alumnos puedan retomar las clases en las mejores condiciones posibles después del temporal que azotó a esta zona.
Por otra parte, la inauguración del ciclo lectivo para el nivel Secundario se realizará hoy, según lo establecido por el calendario escolar y el acto oficial se llevará a cabo en la EPET. Nº 6 de Realicó a partir de las 11, como fue planificado oportunamente.
Durante 15 años no se realizó tarea de dragado
Desde la gestión municipal de Oscar Mario Jorge que no se dragaba la laguna Don Tomás. Recién en los últimos meses se realizó esa tarea en el cuenco norte, lo que permite recibir gran parte de la masa de agua que podría desbordar el cuenco principal.
Diego Bosch, secretario de Obras Públicas de Santa Rosa, estuvo ayer recorriendo los trabajos que se realizaban en la laguna santarroseña para morigerar los efectos de la cantidad de agua caída sobre la ciudad.
"Los disparadores para atemperar los problemas de las inundaciones, están muy lejanos a los que teníamos tiempo atrás. Las estaciones de bombeo que derivan aguas de Don Tomás al Bajo Giuliano son las mismas (a razón de 24 millones de litros diarios), que vienen bombeando desde la primera lluvia hace un mes y sin parar", expresó el funcionario.
Otra manera de encarar este problema es la comunicación entre el cuenco sur y el norte, que es un canal tipo vertedero. "El nivel del norte está muy por debajo del sur (cerca de 92 centímetros) y lo comunica un caño de 73 centímetros de diámetro, que equivale a un bombeo de 15 equipos a razón de un millón cada una y por hora".
Bosch dijo que el panorama "se agravará si sigue lloviendo" y planteó la necesidad de "tomar conciencia de que hay obras que son necesarias para solucionar este problema, que son de gran significación económica".
También se refirió a fórmulas alternativas de sacar el agua de la laguna, como su dragado. "Después de la intendencia de (Oscar Mario) Jorge, a ningún intendente se le ocurrió poner la draga en funcionamiento y por eso los cuencos fueron disminuyendo por acumulación de sedimentos".
Bosch remarcó el buen resultado obtenido con las obras de desagües en las calles Ameghino y Chile.
Planificación.
Sobre los efectos de las inundaciones, el secretario indicó: "Es comprometida la cota de la laguna en Los Hornos y en las calles adyacentes que están intransitables" y destacó la reacción colaboradora de los vecinos afectados, aunque también dijo que "otros lo hicieron sin ocultar los nervios del momento al ver sus pertenencias bajo el agua".
"Fueron muchos los damnificados con serios inconvenientes por el agua que entró en sus viviendas, por eso digo que las obras hay que planificarlas y seguirlas en el tiempo. No es caer sobre lo que fue mal hecho, pero Santa María de Las Pampas es un barrio que había que haberlo hecho más elevado, pero por decisiones políticas se aceptan cosas que después hacen pagar las consecuencias", cuestionó Diego Bosch.
"Seguramente, ése fue el terreno que el IPAV consiguió a más bajo precio y esto no puede ser el condicionante para darle viviendas a nuestros vecinos. Dentro de una planificación hay que ver dónde colocar el barrio para llegar con los servicios, no donde es más barato".
"Ahora, esta gestión está hablando otro idioma con el IPAV, pero se ve que cuesta entenderlo, como que es algo arraigado en el tiempo, como que la Provincia hace lo que quiere porque tiene la plata y si (un intendente no acepta) esa inversión va para otro lado".
El titular de Obras Públicas santarroseño resaltó: "Esta fue la primera gestión (la de Torroba) que le dijo (al IPAV) llévense las casas a donde quieran, pero acá se construye como dice la municipalidad que es quien tiene el código rector en materia urbanística y que da las pautas de factibilidad".
Cayeron más de 400 milímetros en Anguil
Unas 50 familias tuvieron que ser evacuadas en Anguil, donde colapsaron los desagües. En Castex cayeron más de cien milímetros. En el oeste, la lluvia rondó los 80. Complicaciones en barrios de Quemú.
Las intensas lluvias caídas en gran parte de la provincia entre el lunes y ayer causaron inundaciones en las localidades de la ruta nacional 5, principalmente en Anguil, donde se registraron las mayores precipitaciones, cerca de 400 milímetros, y donde hubo unas 50 familias evacuadas.
Ayer, los perjudicados fueron regresando a sus hogares, mientras se analizaba la vuelta de la energía eléctrica. Por la tarde el agua ya había escurrido casi completamente, en parte ayudada por la utilización de bombas de desagote. Hoy tampoco habrá clases en la localidad.
En Anguil, y en el trascurso de 10 horas, cayeron entre 370 y 390 milímetros de lluvia y hubo alrededor de medio centenar de evacuados. Las viviendas afectadas, donde el agua en el interior llegó hasta un metro, son unas 40 y corresponden a tres manzanas, donde hay un barrio Fonavi, ubicadas en el sector de las vías del ferrocarril, entre Oliver y España hacia el este.
En esa zona más perjudicada "había una laguna y hace 25 ó 30 años se hizo un barrio sin hacer alteos". "Ahora la gente me reclama a mí, pero yo tenía 10 años cuando se entregaron las casas", comentó Fernández.
Evacuados.
Varios de los moradores de esas casas fueron evacuados alrededor de las 3.30 por vecinos y funcionarios comunales, con ayuda de Bomberos Voluntarios de Catriló y Lonquimay, y alojados en domicilios de familiares, vecinos, amigos, en la escuela y hasta en hogares de concejales.
"El agua brotaba desde el piso, no se podía hacer nada", comentó un vecino al equipo de LA ARENA. Un matrimonio, mientras limpiaba el interior de su casa, relató que no recordaban un episodio climático semejante. "No se veía nada, era una cortina de agua que no paró casi en ningún momento", recordó la mujer.
A media mañana, las condiciones climáticas mejoraron y comenzó el trabajo de bombeo, cuya agua escurre hacia el este, por el costado de las vías. Por la noche la situación había vuelto casi a la normalidad, aunque la mayoría aún mantenía las medidas de prevención ante nuevos pronósticos de tormentas.
También en la ruta el agua generó inconvenientes, acumulándose en las banquinas y asfalto, como en la curva previa al acceso a Anguil y en inmediaciones de Uriburu. La policía montó operativos de prevención para advertir a los automovilistas sobre estas situaciones.
Ayer, en horas de la mañana, se hicieron presentes en Anguil funcionarios provinciales.
Ruta 5.
Los restantes pueblos pampeanos ubicados a la vera de la ruta nacional 5 sufrieron la caída inesperada de intensas precipitaciones. En Lonquimay, donde llovieron unos 230 milímetros, hubo una familia evacuada, mientras que en Uriburu, donde cayeron casi 290 milímetros, no hubo evacuados ni tampoco en Catriló, donde las precipitaciones fueron de unos 150 milímetros.
En Lonquimay fue evacuada una familia que tiene su precaria vivienda en el sector sur, el más afectado, que tuvo que ser trasladada a una casa perteneciente al predio del agua potable.
En tanto varias calles estaban totalmente cubiertas de agua, principalmente las de la zona cercana a las vías, hacia el sur de la localidad.
En Catriló, donde los concejales hace dos semanas declararon la emergencia hídrica ante posibles inundaciones producto de una laguna que podría rebasar las aguas, no hubo complicaciones. Sólo se registraron varias calles inundadas.
Castex.
Por otra parte, mas de cien milímetros de lluvia cayeron en Eduardo Castex, lo cual provocó algunos anegamientos porque algunos canales de desagües no lograron descargar rápidamente el considerable caudal de agua.
Los puntos más conflictivos fueron Rivadavia y avenida del Trabajo, y 25 de Mayo y Martín Fierro, justamente dos de los accesos más utilizados por los pobladores de la zona norte para dirigirse o regresar desde el centro.
El viceintendente Andrés Fernández, dijo que en general los desagües "respondieron correctamente, a raíz de los trabajos realizados". No obstante, admitió que aún resta ensanchar los canales más complicados y caros, como en el caso de la calle Rivadavia.
Oeste.
Calles abnegadas, automóviles encajados y viviendas inundadas fue el resultado del aguacero que comenzó el lunes a la mañana y en un lapso de una hora dejó a Victorica y Telén repletos de agua.
Ni las calles medanosas que viene arrastrando sequía pudieron hacerle frente a los más de 80 milímetros de lluvia. Después de un largo tiempo, salió a flote otra problemática común a las dos localidades: ninguna posee un sistema para desagotar las calles, en especial aquellas arterias donde el agua no corre y oficia de laguna.
El gran porcentaje de agua en Victorica desembocó en el Parque Los Pisaderos, tapando la pasarela del espejo de agua y logrando unir las dos lagunas en una sola. Los vecinos del lugar, al observar los efectos de los 86 milímetros caídos, expresaron que desde hace años no se veía un panorama de ese tipo.
En Telén, por otra parte, los 81 milímetros caídos taparon más de seis cuadras continuadas en calle de tierra. El problema mayor, que acarreó la indignación de los vecinos, fue cuando el agua entró hasta el baño de las flamantes viviendas PyM, recientemente entregadas.
Quemú.
La fuerte lluvia también trajo complicaciones en algunos barrios de Quemú Quemú. En la madrugada del martes cayeron 96 milímetros que provocaron el colapso de los canales de desagotes pluviales en el sur de la localidad e inundaron algunas calles de ese sector.
El secretario de Obras y Servicios Públicos de la municipalidad, Alberto Costantini, informó que la acumulación de agua se debió a la rotura de una de las bombas de desagote.
Las calles Malvinas Argentinas y Roca permanecieron clausuradas a la circulación vehicular hasta pasado el mediodía hasta que se redujo el agua que se encontraba sobre el asfalto.


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