Ciudad Judicial bajo agua: "faltó un buen estudio", dice Bosch

El secretario municipal de Obras Públicas, Diego Bosch, consideró que un estudio de impacto ambiental respecto a la incidencia que tendría el Acueducto del Río Colorado en la ciudad "nos hubiera permitido activar con anticipación las posibles soluciones para este problema", de las napas altas. Bosch avaló la idea de deprimir las napas y sugirió usar esa agua para riego de espacios verdes y sectores forestados.
"Santa Rosa se encuentra en un pozo, y la laguna (Don Tomás) antes era un viejo salitral", recordó el secretario municipal de Obras Públicas, Diego Bosch, cuando LA ARENA lo consultó por los problemas que provocan las napas altas en muchos lugares de la ciudad. "A la laguna -añadió- llega agua por escorrentía superficial y también hay un aporte subterráneo. Por eso, las freáticas de la zona han estado muy cercanas a la superficies" (la freática es el nivel al que se encuentra la capa saturada de agua que se conoce como napa).

Hasta hace unas décadas -remarcó-, la ciudad se abastecía a través de bombeadores particulares y de un grupo de perforaciones en la zona céntrica de la ciudad. Ellos eran los responsables de que el agua estuviera cada vez más profunda. "Había casos en que había descendido entre 15 y 20 metros respecto a sus niveles históricos", recordó Bosch.

Cuando entró en funcionamiento el sistema que toma agua del acuífero Anguil-Catriló, muchos bombeadores dejaron de usarse y también algunas bombas céntricas.

Recuperadas.

La situación actual es diametralmente opuesta a la de un par de décadas atrás. No sólo que no hay extracción de los vecinos ni de las bombas céntricas sino que existe un permanente ingreso de agua al "pozo" en que se encuentra Santa Rosa. Una fracción viene desde el acuífero de Anguil y la otra, más abundante, desde Acueducto del Río Colorado.

Con este nuevo escenario, los niveles piezométricos de las perforaciones céntricas "seguramente han subido muchísimo", estimó el profesional. "Ahora se saca muy poca agua del subsuelo. Todo esto hace que suban estos niveles y es lo que ocasiona los problemas en la Ciudad Judicial y en otros edificios grandes de la ciudad".

En este tipo de obras, explicó, el primer paso para atacar el problema es producir una fuerte extracción de agua para deprimir esa napa, luego hacer la fundación del futuro edificio -con material preparados para estar en contacto casi permanente con niveles saturados- y después si, empezar con la obra de infraestructura. "Así se procede cuando hay que hacer obras con cimentaciones profundas que alcanzan al nivel de la napa", puntualizó.

Riego.

Para el secretario, la idea insinuada en el artículo de la víspera -deprimir la napa en la zona cercana al edificio judicial- es la más apropiada. "Ese agua se podría mandar al Bajo Giuliani, a la laguna Don Tomás o bien usarla para riego de plazas, espacios verdes, en el Cementerio Parque o en aquellos sectores donde se haga alguna forestación", sugirió el funcionario.

Bosch contó que la Municipalidad tiene que lidiar casi a diario con este problema de napas altas. "En el barrio Butaló tuvimos que desafectar un depósito de materiales porque el sótano, que tenía unos 4 metros de profundidad, estaba siempre inundado", relató. Y en la obra de desagües de la calle Macachín ocurrió algo similar. "Cuando colocamos los caños, quedaron flotando", aseguró. "Y eso es algo que lo estamos viviendo en toda la ciudad".

Estudios.

Para el secretario municipal, urge hacer un buen estudio de impacto ambiental sobre la situación actual y los pronósticos para un futuro cercano. "Sabemos que no hubo un buen estudio de impacto ambiental en muchas obras que se construyen en la provincia y en Santa Rosa", planteó en tono de queja. "Si se hubiesen hecho esos estudios, nosotros hubiéramos podido activar antes las soluciones a estos problemas. Pero las cosas se hicieron y ahora nos encontramos con esta realidad", se quejó.

-¿Usted se refiere al Acueducto del Río Colorado, que faltó este estudio de impacto ambiental?

-Exacto, a eso mismo.

"Tenemos filtraciones en dos sectores"

El gerente de mantenimiento de la Ciudad Judicial confirmó que el edificio presenta dos sectores donde las fallas de construcción provocan el ingreso de agua en las partes más bajas de la obra. Uno es el extremo sur del edificio que da a la avenida Perón y el otro el sótano donde se encuentra la subestación de energía que alimenta a todas las oficinas. En el primer lugar se harán varios pozos para deprimir la napa; en el sótano, personal de la Cooperativa Eléctrica hizo una obra complementaria para desagotar la trinchera donde los cables de media tensión habían quedado bajo el agua. El gobierno envió una nota a la empresa Riva, constructora del edificio, con un detalle de estos problemas, pero la firma aún no respondió.

Walter Boneff es ingeniero electromecánico y desde hace menos de un año, el responsable del mantenimiento general de la Ciudad Judicial. "Yo me hice cargo del edifico en diciembre de 2010 y a partir de las últimas lluvias empezó a aparecer agua en forma permanente donde ustedes sacaron la foto -por la imagen que ilustró la tapa de la víspera- y posteriormente apareció agua en la zona de la subestación, más particularmente en la trinchera de los cables", comentó el joven ingeniero. "Son dos problemas puntuales, no es que tenemos un problema generalizado", aclaró.

Lo primero que se hizo fue verificar que el agua no proviniera de la pérdida de algún caño o de una rotura. "Mandamos a analizar el agua, para asegurarnos efectivamente es agua de napa", indicó. "El tema de la subestación -señaló- era una de las cuestiones más críticas. La Cooperativa (Popular de Electricidad) nos dio respuestas muy rápido; personal de ellos hicieron un sumidero y allí se colocó una bomba para poder desagotar el agua de la trinchera". Junto con ello, se levantaron los cables para que no estén en contacto con el agua si vuelve a acumularse líquido en ese conducto subterráneo. "En este momento, los cables no están bajo agua", remarcó Boneff.

Riva.

Cuando apareció el primer problema, en el sur del edificio principal, la Gerencia de Mantenimiento avisó al Ministerio de Obras Públicas -entidad que licitó la construcción del edificio- para imponerlos de la situación. Obras Públicas envió a un especialista que verificó las fallas y junto con esta Gerencia diagramaron una serie de medidas para atacar el problema. En simultáneo, el Ministerio de Obras Públicas remitió una nota a la empresa constructora Riva dando cuenta de los problemas detectados. "A Riva, el Ministerio le pasó los reclamos, las órdenes de servicio correspondientes, pero hasta el momento, Riva no ha respondido", aseguró Boneff.

Con el especialista de Obras Públicas "acordamos en hacer una serie de pozos y colocar bombas". Esta medida apunta a deprimir la napa en ese sector del edificio para evitar que, producto de su alto nivel piezométrico y de las fisuras en la pared de hormigón, el agua siga ingresando a las partes más bajas del edificio. Esa tarea se encarará en breve y, según se espera, será una solución transitoria para las filtraciones.

Falla.

Por lo pronto, la bomba en el sumidero de la subestación transformadora "quedó instalada" y se activa cada vez que se acumula algo de agua en la trinchera. Esa agua se descarga en el desagüe pluvial del edificio. "Que haya cables bajo agua no significa que tengamos un problema potencial a corto plazo", consideró Boneff. "Los cables están preparados para trabajar con humedad, y este tipo de cables están preparados para estar en contacto. El estar en contacto con el agua disminuye la vida útil, lógicamente, de ese material. Y por una cuestión de seguridad, hay que tratar de evitarlo".

-¿Si las cosas estuvieran bien hechas, existiría este problema?

-Yo soy ingeniero electromecánico, no soy especialista en obras civiles. Puedo tener una opinión, pero fundamentada en el sentido común. Lógicamente que estos problemas han aparecido por alguna falla en el proceso de obra. No es un problema generalizado, no es para decir está todo mal hecho, son problemas puntuales que han aparecido, que evidentemente son problemas de obra.

"Nos aseguraron una solución"

El presidente del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, Eduardo Fernández Mendía, habló ayer sobre la situación en el edificio de la Ciudad Judicial y afirmó que los ingenieros consultados "aseguraron que habrá una solución".

"El informe que presentaron ustedes (por la edición de LA ARENA) es correcto, tenemos problemas con las napas y lamentablemente es una cuestión que no conocíamos, como supongo que los constructores tampoco. Los ingenieros que consultamos nos dijeron que hay una solución, en la que se empezará a trabajar de inmediato, asi que soy optimista en que el inconveniente se solucione", dijo Fernández Mendía.

El titular del STJ explicó que se intentará "separar o aislar" la zona donde fluye el agua de napa y esa especie de cerca garantizará que no se produzcan nuevos anegamientos.

Fernández Mendía, en tanto, lamentó ante este diario que los distintos problemas surgidos en la Ciudad Judicial "son difíciles de afrontar" en el corto plazo porque la construcción del edificio estuvo a cargo de una empresa que no tiene sede en Santa Rosa. Además, también recordó que cuando finaliza el plazo del contrato ya no hay derecho a protesta.

"Sucedió con los equipos de aire acondicionado, también con otras roturas o con la iluminación, la empresa constructora no está en la ciudad y ellos responden de acuerdo a los tiempos de contrato, pero en este caso soy optimista con una solución, aunque no puedo dar un plazo específico porque depende de los especialistas", concluyó.

Comentá la nota