En la estación subterránea debajo de la 9 de Julio operan sólo 19 empresas. El resto mantiene paradas en las calles.
Sin embargo, pese al alivio que provocó a metros del Obelisco el nuevo centro de carga de pasajeros, el control de las combis continúa siendo un problema para el gobierno porteño. Y en diferentes puntos del centro, como en Plaza Lavalle, el Teatro Colón o Avenida de Mayo y Piedras, entre otros, siguen ocasionando inconvenientes en el tránsito.
"Hay muchas empresas que no pueden pagar el costo de alquilar una dársena en la terminal. Son firmas que sólo tienen dos o tres combis y les resulta imposible afrontar ese gasto”, explicó el titular de una compañía que opera en la calle Viamonte, entre Libertad y Talcahuano. "Hay otras empresas que están en proceso de fusión para costear una dársena. Incluso, evaluamos la posibilidad de realizar un paro en repudio al valor que dispuso el gobierno porteño, pero después desistimos por temor a que quieran regularnos la tarifa", añadió. Cada una de las firmas que operan en la terminal debe desembolsar $ 25 mil mensuales.
El subsecretario de Tránsito y Transporte porteño, Guillermo Dietrich, destacó que "la creación de la Terminal Obelisco es la primera de una serie de medidas que mejorarán el servicio de este tipo de transporte público. Buscamos ordenar las combis que operan en el corredor de la 9 de Julio entre Córdoba y la calle Sarmiento. Con respecto al resto de las combis, estamos estudiando distintas alternativas para brindarles un nuevo espacio donde operar".
Una de estas alternativas es la construcción de dos nuevas terminales, en el entorno del Luna Park y debajo de Plaza Libertad. “En la medida en que técnicamente las confirmemos, iremos trabajando en conjunto con las cámaras empresarias para la implementación”, agregó el funcionario.

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