La Justicia local, a través de un fallo correspondiente al juez de audiencia Florentino Rubio, condenó cerca del mediodía de ayer a un joven identificado como Matías Alvarado a cumplir una pena de 5 años de prisión efectiva, por un delito de “robo agravado” que el año anterior sufrieron dos jóvenes en al zona céntrica de esta ciudad.
La lectura de sentencia tuvo lugar alrededor de las 11:00 de la mañana de ayer y de la misma tomaron parte la fiscal Ivana Hernández y el defensor oficial Guillermo Costantino, quienes la semana anterior presentaron ante el juez Rubio un “Juicio Abreviado” en el que acordaron la pena mínima de 5 años por el delito de robo agravado.
Feliz cumpleaños
Un detalle que no pasó inadvertido para la prensa fue el saludo de “feliz cumpleaños” que realizó el juez Rubio ante Alvarado, quien ayer cumplió 26 años.
Tras esto se dio lectura de sentencia a la “pena única” y la Policía trasladó al joven que permanece detenido en la ciudad de Santa Rosa.
Alvarado fue condenado en agosto de 2012 a cumplir “dos años de prisión en suspenso” por gatillarle con un arma a un policía que lo perseguía por la zona céntrica de esta ciudad.
La Justicia local desarrolló entonces otro Juicio Abreviado, a través del cual se acordó una pena de dos años de prisión en suspenso por un caso caratulado como “atentado a la autoridad agravado y portación de arma de fuego de uso civil sin autorización”.
Lo cierto es que poco tiempo después de recuperar su libertad, Alvarado protagonizó un caso de “robo agravado, por el uso de arma”.
Fue durante la madrugada del domingo 30 de septiembre de 2012, cuando dos jóvenes identificados como Mauro Bonato y Matías Adrové fueron atacados por Alvarado, en momentos que se encontraban charlando a bordo de un automóvil que se encontraba estacionado en Avenida San Martín, entre 17 y 19.
Según denunciaron oportunamente, Alvarado exhibió un arma blanca con la que les exigió la entrega de dinero en efectivo y teléfonos celulares.
Las víctimas resistieron el asalto y en el marco de un forcejeo sufrieron distintas heridas cortantes. Incluso uno de los damnificados padeció un “puntazo” en el cuello.
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