Noche no apta para infartados, la que se vivió el miércoles en las oficinas del Juzgado Electoral Federal de Córdoba, donde la alianza Unión por Córdoba-Frente para la Victoria (o viceversa) para las elecciones primarias nacionales y legislativas nacionales estuvo a punto de nacer varias veces, para otras tantas perecer, y finalmente fracasar.
Según trascendió, a partir de allí, comenzó una nueva ronda de diálogo, contrarreloj, con el apoderado del Partido Justicialista, Domingo Carbonetti. La nueva instancia de diálogo hizo pensar a muchos que al final habría alianza, tal cual se había comentado durante toda la tarde, incluso mientras kirchneristas y pejotistas aguardaban juntos el frustrado arribo de la presidenta Cristina de Kirchner a Villa María.
Pero cuando se esperaba el humo blanco del acuerdo, la negociación se empantanó nuevamente. Faltaban diez minutos para la hora cero, cuando el plazo legal caducaba.
“A las doce menos diez, Fresneda recibió otro llamado”, comentó la fuente. Era Carlos Zannini, el poderoso secretario Legal y Técnico de la Presidencia. La orden fue terminante: “Presenten alianza solos”. A Horacio Viqueira, titular del Frente Grande, partido que también integra el Frente para la Victoria, lo llamaron para que vaya al Juzgado de urgencia, de jogging y zapatillas”, graficó otro testigo.
Según trascendió, el principal motivo del desacuerdo fue la distribución de cargos en la lista de diputados. El kirchnerismo pretendía para sí al menos los tres primeros lugares, lo que no fue aceptado por Unión por Córdoba. En este escenario, si no hay reacomodamientos hasta el sábado 25 de junio, cuando vence el plazo para presentar los candidatos a las primarias, Cristina Fernández de Kirchner tendría en Córdoba tres listas de diputados nacionales: del FPV, de UPC y de Nuevo Encuentro.




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