Todo era confusión ayer en el peronismo santarroseño, ante la falta de acuerdo entre Luis Larrañaga y Jorge Lezcano que, al menos en un par de oportunidades -una vez por la mañana y otra promediando la tarde-, estuvieron reunidos tratando de encontrar algún tipo de acuerdo y zanjar las diferencias que los mantiene enfrentados como precandidatos a la intendencia de Santa Rosa.
En casa de Garay.
Hubo un acercamiento que se produjo en horas de la mañana, en la casa de un afiliado; y por la tarde, alrededor de las 18 horas, el encuentro fue en el domicilio particular de Garay, en la calle Policías de Territorios Nacionales. Hasta allí llegaron los protagonistas, y mate de por medio departieron por espacio de casi una hora. Los plurales instando a un acuerdo que evite la interna en Santa Rosa, en una inducción que pareció encontrar algún eco en Jorge Lezcano, que en algún momento dijo, más o menos textualmente: "Yo soy un hombre de la política, y entiendo como son estas cosas. Yo me corro, pero no me pidan que baje mi proyecto, porque conmigo trabajó mucha gente y no puedo ahora salir alegremente a decirles que no participamos".
Lo que en principio pareció un gesto para dar lugar a la unidad, habría encontrado a un Larrañaga refractario: "Yo no cedo ni el uno ni el dos", dijo dejando en claro que su fórmula con el ex juez de paz Angel Baraybar era inmutable. Uno de los participantes del cónclave, en absoluto off de récord, expresó que "hubo un gesto, pero Larrañaga no se movió ni un ápice y así no había condiciones para arreglar".
Apuesta doble.
Lo cierto es que el sindicalista pretendería "manejar" el Concejo Deliberante -de recobrar el justicialismo la intendencia de Santa Rosa- pero no sólo eso, porque la apuesta sería por partida doble. Si finalmente el peronismo no lograra derrotar a Francisco Torroba en octubre próximo, se quedaría con lugares expectables y con representantes en el cuerpo deliberativo.
Lo cierto es que así las cosas, en un clima amable pero de mucha ansiedad -nunca alguno de los presentes levantó la voz más de lo debido-, la pretendida unidad naufragó. Lezcano tenía que ir a reunirse con sus simpatizantes en el Club Fitte, y no daba para más.
Una vez con sus seguidores, el sindicalista contó lo que había pasado en ese encuentro con Larrañaga, y hubo coincidencias en empezar a armar la lista definitiva para concurrir a la interna que quedó planteada, si el otro precandidato no accede a algunas de las condiciones que se le hicieron conocer.
Naranjas no participan.
¿Y Convergencia? Ayer por la tarde este diario pretendió hablar con Gustavo Parra Morón, uno de los que se indicaba tenía que ver con el armado de Santa Rosa, pero éste se mostró elusivo y trasladó la responsabilidad de ofrecer información a otra militante. Lo cierto es que durante buena parte de la jornada más de un "naranja" habló con periodistas de LA ARENA tratando de tener algún tipo de información acerca de lo que estaba pasando entre Larrañagaña y Lezcano. En verdad parecía que el otrora poderoso sector del peronismo pampeano estaba lejos de la mesa donde se estaba planteando el destino del partido en Santa Rosa. Alguna tímida versión pretendía que el mismo Parra Morón podría ir a una eventual interna acompañado de una nómina de jóvenes militantes.
Otra fuente relativizó la cuestión y afirmó que se trataba de "una posibilidad lejana, aunque los avales están firmados", sostuvo.
Las horas que quedan serán cruciales. ¿Aceptará Larrañaga ceder algunos de los espacios que se le piden, o seguirá en sus trece y todo desembocará en una interna que casi todos en el justicialismo prefieren evitar?



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