Gracias a la solidaridad de una vecina, la familia Molina puede tomar contacto con el mundo exterior. El hecho de características sorprendentes ocurre en pasaje Caracas a escasos metros de calle Los Tilos y Centenario de esta capital.
“Es increíble que tenga que pedir permiso a mi vecina para poder ingresar a mi casa”. Con esta frase, Julio Molina sintetiza la situación que le toca vivir hace 15 días.
Molina es un joven de 31 años -además tiene 8 hermanos más-que decidió contar a época el momento problemático que le toca vivir. “Desde que nací vivo en esta casa, pero de repente y sin mediar palabras, un hombre de apellido Galarza decidió apoderarse de un terreno de 30 metros por 15 para construir una cancha de fútbol”, comentó con indignación.
Por esta situación, los vecinos del barrio Madariaga se ven impedidos de circular por una calle que conectaba con Los Tilos -una de las arterias más transitadas de la zona-.
Pero la familia Molina fue la que llevó la peor parte ya que quedó “encapsulada” en medio de una cancha y la casa de una vecina.
“Toda mi vida entramos y salimos por esta arteria. Yo abría el portón de mi vivienda y podía rápidamente tomar Los Tilos. Ahora no puedo porque tengo un tejido pegado a la puerta”, comentó el joven mientras el reportero gráfico de época tomaba las primeras imágenes.
En esos terrenos existen dos canchas. La primera funciona hace 15 años, la otra hace 15 días. “La primera cancha fue construida por los vecinos, jugábamos todos sin problemas. Hace aproximadamente 5 años se presentó una persona manifestando que iba a cercar la cancha e iba a comenzar a cobrar. Pero fue por más, ahora encerró a mi familia que no puede desarrollar una vida normal”, agregó el denunciante.
Los damnificados realizaron los reclamos a las autoridades de la Municipalidad pero no tuvieron respuestas. Norma Acevedo -madre de Julio- fue la encargada de realizar los trámites administrativos.
“Mi mamá recorrió diversas áreas del Municipio y todavía no tenemos respuestas positivas”, dijo Molina.
Por su parte, algunos allegados a la familia Galarza aseguran que son los Molina quienes usurparon los terrenos.

Comentá la nota