El presidente venezolano fue el protagonista principal de la clausura de la Alianza Bolivariana para América (ALBA) que se realizó ayer en Cochabamba, Bolivia. "La pretensión del imperio es una amenaza contra nosotros", disparó Hugo Chávez, rodeado de representantes de nueve países latinoamericanos. Caracas brinda a los socios de ese bloque beneficios exclusivos para abastecer sus economías de petróleo con créditos especiales.
Chávez apunta ahora a sumarle un perfil castrense a su ya sólida expansión energética por América Latina a través de Petrocaribe, la alianza petrolera montada desde Caracas entre algunos países del Caribe.
La iniciativa permite a Estados caribeños aliados a Chávez comprar petróleo venezolano subsidiado, en condiciones de pago preferencial.
El proyecto continental, lanzado en 2005, permite que las naciones del Caribe compren hasta 185.000 barriles diarios de petróleo. Chávez otorga facilidades para que sus socios paguen el crudo con trueque: Cuba, por ejemplo, suele abonar con servicios médicos.
Las naciones favorecidas pueden pagar sólo el 40% del precio del crudo, mientras el resto de la factura se cancela mediante préstamos a 25 años, al 1% de interés y con dos años iniciales de gracia. La mayor debilidad del esquema regional chavista es el desplome del precio en dólares del barril, algo que compromete su influencia externa y pone en jaque sus cuentas nacionales.
El acuerdo de Petrocaribe blinda el abastecimiento energético necesario para países como Cuba, República Dominicana, Antigua y Barbuda, las Bahamas, Belice, Dominica, Guatemala, Nicaragua, Guyana, Honduras (antes del golpe de Estado), Jamaica y Surinam. En marzo, Panamá pidió su admisión. También se benefician Ecuador y Bolivia.
No es la primera vez que el mandatario venezolano se coloca en paladín del sentimiento antiestadounidense de la región. Ya en 2005, durante la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, Chávez libró una batalla mediática y discursiva para abortar el proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Pero fue su sucesor en la Casa Blanca, el republicano George W. Bush, quien tuvo que dar marcha atrás con la intentona continental, tras la ofensiva bolivariana en Argentina, que contó con el apoyo político del anfitrión, el ex presidente argentino Néstor Kirchner.


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