El presidente de la Legislatura insiste en aparecer como protagonista de hechos institucionales de distinta índole pese a la creciente imagen negativa que tanto él como su padre transmiten dentro y fuera del oficialismo.
El presidente de la Legislatura chaqueña, Darío Bacileff Ivanoff, insiste en aparecer como protagonista de distintos hechos institucionales a pesar de la creciente imagen negativa que tanto él como su padre transmiten a la gestión del Frente Chaco Merece Más como consecuencia de las gruesas equivocaciones políticas del gobernador suplente.
Bacileff padre hace un mes y medio se llamó a silencio como si con esa actitud diametralmente opuesta a la verborragia cáustica que ejercitó el año pasado pudiera expiar sus responsabilidades en el declive histórico que padeció el gobierno justicialista, entregado por Jorge Capitanich en su pico de popularidad.
Recientemente Bacileff hijo firmó en la Casa Rosada el acuerdo de refinanciación de pasivos provinciales en representación de su padre, oportunidad en la que se acercó a la mesa de cabecera para saludar con un beso a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, con un apretón de manos.
La presencia pública de Darío fue reprobada entre bambalinas por los peronistas chaqueños más críticos de la gestión Bacileff, tildada como el salvavidas de plomo que durante un año y tres meses condujo al PJ a una situación de riesgo electoral sin precedentes.
No conforme con la oleada de comentarios negativos, el menor de los Bacileff subió las fotos a las redes sociales. Una colección de varias imágenes pueden verse en la cuenta oficial de Facebook del titular de la Cámara de Diputados, quien se ufana de su estatura política al haber ocupado una silla entre la veintena de gobernadores convocados.
Sin embargo, el criterio de selección de las fotografías desnuda una falta de prudencia por parte de sus operadores de internet, ya que las fotos escogidas no dejan bien parada a la Presidenta, retratada con un gesto poco agraciado como los que suelen usar los opositores para denostar a la jefa de Estado.
La imagen de Bacileff hijo saludando a Capitanich mientras Cristina aparece «congelada» con un rictus poco feliz bien podría prestarse para alguna broma de mal gusto como las que publican los detractores del kirchnerismo en el mismo Facebook.
En otra imagen el ministro de Economía, Axel Kicilloff, observa la escena del choque de mejillas entre Chiyito y la Presidenta, instantánea que para los kirchneristas más acendrados significa un beso de Judas en razón de las escasas demostraciones de lealtad de los Bacileff, evidenciadas recientemente en un nuevo lote de carteles con Darío en soledad, sin alusiones al apoyo presidencial que los demás referentes del PJ suelen exhibir en sus respectivas estrategias de marketing.
En las últimas horas Bacileff hijo volvió a la palestra con un anuncio de la pronta finalización del digesto jurídico chaqueño, una medida relevante pero de escaso impacto popular que le sirve para mantenerse en la superficie informativa mientras su padre hace la plancha encerrado en el despacho de la Gobernación.
Las apariciones públicas del menor contrastan con el silencio del mayor, pero en ambos casos el efecto logrado es un rechazo epitelial por parte de la dirigencia del partido gobernante, que los responsabiliza por la crisis política que atraviesa el PJ a la espera de que Jorge Capitanich regrese para ponerse la campaña al hombro y reorientar el Gobierno hacia los espacios de diálogo que el mandatario provisorio clausuró.
Está claro que Chiyito, como figura «muleto» del clan Bacileff, genera la misma resistencia que su padre. Corroídos por el virus del nepotismo y, por ende, incapaces ambos de generar lazos de empatía con una sociedad que los tolera por el sólo hecho de que falta poco para la renovación gubernamental, los Bacileff ensayan distintos golpes de efecto sin lograr su anhelo dorado: repuntar en la consideración pública hasta hacerse merecedores, sino del cariño, al menos del respeto popular.
Frente al proceso de descomposición política que experimentan el padre gobernador y el hijo presidente de Diputados, en el PJ saben que sólo Capitanich podrá relanzar al Gobierno con la impronta ejecutiva que supo ser la principal fortaleza de una administración cuyo capital electoral fue seriamente dañado por el capricho de un gobernador de ocasión y su heredero.




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