Chipre, cerca de destrabar el rescate financiero de la UE

El Parlamento adoptó una ley para reestructurar el sistema bancario

NICOSIA.- Acosado por la amenaza de una cesación de pagos, las críticas de sus socios de la Unión Europea (UE) y el rechazo de ayuda de Rusia, Chipre votó ayer parcialmente un acuerdo legislativo que prevé restricciones y recortes en busca de oxígeno para obtener el rescate financiero de la eurozona.

La serie de leyes acordadas en el Parlamento contempla la creación de un Fondo Nacional de Solidaridad, la restricción del movimiento de capitales y la consolidación de las entidades financieras. El fondo solidario estará abierto a las donaciones de ciudadanos y empresas privadas y podría incluir más adelante la oferta de la Iglesia de Chipre de hipotecar sus propiedades.

Aún faltaba, sin embargo, el voto crucial sobre una tasa a los depósitos bancarios, que fue aplazado para hoy. De concretarse esta medida, el acuerdo sería una marcha atrás del rechazo a un paquete de rescate ofrecido por los socios europeos hace una semana -aunque en una versión más atenuada-, bajo el cual los ahorristas chipriotas sufrirían pérdidas de hasta el 10% de sus depósitos, una suerte de "corralito" bancario que suscitó airadas protestas.

Ahora hay un "cauteloso optimismo" de que se podrá alcanzar una plataforma "para que el Parlamento apruebe estas medidas específicas, que serán consistentes con la estrategia, el marco y los objetivos acordados" con los socios de la eurozona, dijo Averof Neophytou, número dos del Partido Democrático, del presidente Nicos Anastasiades. Nicosia debe acordar antes de pasado mañana su plan B con los socios europeos para evitar la bancarrota.

Alemania, el mayor financista de Europa, había aumentado la presión sobre el gobierno chipriota. La canciller Angela Merkel fue tajante al advertir que Chipre no debía poner a prueba "la paciencia" de la " troika" -las tres instituciones que deben desembolsar la ayuda de 10.000 millones de euros que necesita el país, conformada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- dilatando un plan de rescate.

También el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, se mostró preocupado por la demora, "ya que se está produciendo, ante la actitud chipriota, una paralización de las decisiones de la UE".

La precariedad financiera de Chipre se acentuó al fracasar un pedido de financiación a Rusia. El gobierno de Nicosia había jugado esa carta desesperada apelando a Moscú sobre la base de que los inversores rusos tienen miles de millones de euros en juego en el sector financiero de Chipre.

De una u otra manera, la condición para lograr los 10.000 millones de euros con que la "troika" financiaría el rescate es que Chipre recaude por su cuenta otros 5800 millones, el objetivo de ayer en el Parlamento. El BCE advirtió que necesita el acuerdo para pasado mañana, ya que de lo contrario cortaría el apoyo de emergencia que les está suministrando a los bancos chipriotas.

No sólo el BCE y Alemania están perdiendo la paciencia. Lo mismo sucede con los propios ciudadanos chipriotas, cansados y confundidos después de una semana de decisiones, contraórdenes y rumores que sumieron al país en una gran incertidumbre.

"La gente acá está dividida. Unos optan por una tasa a los depósitos, y otros, por otras soluciones. Yo estoy acá por mi país. Que me quiten el dinero que me tengan que quitar. Lo importante es salvar a Chipre", dijo Theodora Georgiu, durante una manifestación, ayer, frente al Parlamento, mientras sostenía un cartel que decía "Culpables".

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