Chicos sin respuestas en el Materno Infantil

Chicos sin respuestas en el Materno Infantil
Si en un taller de compostura de zapatos no hay remendones, vulgarmente llamados zapateros, más valdría que cierre sus puertas; si en un gallinero no hay gallinas, habrá que buscar huevos en otro lugar, y etcétera.
Estos groseros ejemplos me han sido dictados por la grosería que representa el hecho que en el área de oncología infantil del Hospital Público Materno Infantil de esta ciudad capital no haya médicos especialistas.

La oncología es, como se sabe, la parte de la medicina que trata de los tumores.

Al hospital mencionado acuden todos los niños de la provincia que necesitan de asistencia médica compleja. Son chicos afectados por el cáncer, esa terrible enfermedad.

¿Y cómo es eso que en el área de oncología del Materno Infantil no hay médicos especialistas? Bien, en verdad está el doctor Héctor Torres, único especialista, que es el responsable del equipo interdisciplinario de ese sector.

Pero, como le sucede a todo ser humano que trabaja, y fuerte, el doctor Torres necesita descansar, pues está lejos de ser un robot, como supondrían ciertos funcionarios que no funcionan, pero abusan de holganza remunerada.

El doctor Héctor Torres está de licencia y retomará sus funciones el 3 de febrero. ¿Eso es todo? No; hay más. Está el oncólogo tucumano que viene a nuestra ciudad una vez por semana.

Ah, menos mal!, dirán algunos. Algo es algo. Pero, ojo: no aplaudan antes del final de la película: el médico tucumano también está de licencia.

Como no hay oncólogos en el Materno Infantil se produce una situación muy difícil: hay que enviar a los chicos enfermos a otras provincias más afortunadas que la nuestra.

El año pasado alrededor de 40 pacientes fueron derivados. Y en estos días se estima que varios más seguirán ese camino.

Este traslado de pequeños enfermos no solamente significa un alto costo económico, sino un penoso proceso de desarraigo familiar (ver detalles sobre éste y otros aspectos del caso en nuestra edición del viernes 24 de este mes. Página 20).

Mientras tanto en el gobierno de la provincia se apuesta a no ver lo que sucede, y obedeciendo las reglas impuestas por la Casa Rosada ignoran la realidad.

Ustedes deben recordar la anécdota del cazador novato que se topa con un rinoceronte y, como nunca había visto un bicho como ese, se desentiende de él diciéndose: ­Ese animal no existe!

El gauchito gobernador, Juan Manuel Urtubey, da el ejemplo. En una entrevista que le realizó recientemente un diario metropolitano explicita sus ambiciones presidenciables. Y pinta bellezas de su persona, como de un paisaje encantador. Y se muestra admirador y seguidor del kirchnerismo. Lo que no es novedad. Hizo gala de tanta imaginación que no le quedó espacio para la realidad, esa que nos aflige a sus comprovincianos.

Como la situación del Hospital Materno Infantil donde los niños con cáncer no solamente padecen su enfermedad, sino el olvido y la indiferencia de los señores del Grand Bourg.

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