Charlín se defendió en la declaración indagatoria: negó todos los hechos que se le imputan

Charlín se defendió en la declaración indagatoria: negó todos los hechos que se le imputan

El juez federal designado para General Pico interpreta que “el maltrato laboral tiene que ser algo sostenido en el tiempo y de ninguna manera es una orden impartida con firmeza o que uno alguna vez haya tenido un mal día”. Negó haber usado armas y desmintió amenazas.

 

Antonio Charlín, designado para ocupar el Juzgado Federal de General Pico, intentó defenderse este lunes, al complementar el trámite de indagatoria como consecuencia de las múltiples acusaciones que pesan sobre él tras su paso como subrogante por el Juzgado Federal de Santa Rosa. El magistrado aseveró que no es un “maltratador” y acompañó el trámite de la indagatoria con un escrito de varias decenas de hojas.

La indagatoria, en la sede del Tribunal Oral Federal, se la tomó el juez ad hoc Ignacio Rodríguez Berdier, a raíz de las distintas acusaciones que pesan sobre Charlín. Tal como ha informado El Diario, Charlín está acusado de violencia de género, malversación de fondos públicos, amenazas, incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad.

Debía declarar el lunes de la semana pasada, pero no es presentó. Este viernes sí lo hizo, con cierto retraso: apareció a las 8.20 horas, acompañado de su defensora Laura Armagno.

Cuando tuvo que buscarle una explicación a semejante cantidad de denuncias, con coincidencias en los testimonios, consideró que es un asunto “multifactorial, yo hablo mucho sobre la tipología de liderazgo, dado que yo venía con una metodología del trabajo, siendo muy autoexigente, y que no tomé en cuenta las costumbres del lugar”.

Charlín negó una a una todas las acusaciones en su contra, sobre las que hay abundantes testimonios.

Acerca de la acusación por acoso sexual a la secretaria Iara Silvestre, el juez comentó: "Jamás expresé ni recurrentes ni insistentes comentarios en torno a los atributos físicos y en especial a sus senos". Su teoría es que “elogiar la ropa no es acoso. A mi me elogiaron un día la corbata y no voy a decir que eso es acoso”.

El juez negó haber increpado a un fotógrafo de El Diario (durante el trámite de escrutinio de las elecciones del año pasado) y aseguró que no es cierto que halla roto un sillón como consecuencia de una patada, en medio de un ataque de furia.

“No soy un monstruo maltratador. Las amenazas no ocurrieron”, dijo Charlín, quien en declaraciones públicas que hizo a LU 100 ya había dado cuenta de su interpretación de los hechos que se le imputan: “El maltrato laboral tiene que ser algo sostenido en el tiempo y de ninguna manera es una orden impartida con firmeza o que uno alguna vez haya tenido un mal día.

“Ni arma, ni trincheta”

El juez aseguró que "nunca realicé acción alguna -en sentido fáctico y en sentido de la dogmática penal-, que implicara un uso indebido vinculado con arma de fuego alguna. Niego haber manipulado un arma de fuego, ni en una ni en dos ni en más oportunidades, en ninguna oportunidad". Una de las denuncias aludía a que había blandido un arma de fuego y convocado a una persona al grito de “decile que venga, que le doy entre las cejas”.

Sobre la adquisición de muebles con dinero que en realidad correspondía usar para el acto electoral del año pasado, el magistrado dijo que nadie le avisó que no podía hacer esas compras de un televisor, un equipo de música, escritorio y sillones.

“Reitero mi clara negativa de haber realizado compra de bienes con el empleo de fondos públicos electorales, refiriéndome a todas las erogaciones (incluyendo las refacciones del baño). Reitero que nadie me manifestó que no se podían realizar, por tener otro objetivo", dijo.

Cuando el juez Rodríguez Berdier pidió otras precisiones sobre el asunto Charlín indicó que no compró “pero tampoco nadie me manifestó que eso no se podía hacer, circunstancias que no son complementarias".

El juez negó además haber insultado a un agente de la AFIP. De acuerdo a la presentación, se lo acusa de haber dicho: “A ese garca lo voy a hacer mierda”. Otro insulto por el que se lo puso en el banquillo tuvo como blanco a Celia Traverso: “a esa yegua la voy a hacer mierda”, dijo según la denuncia, que el juez también negó. Adriana Bauman es otra empleada que habría sufrido maltrato, de acuerdo a la presentación, incluyendo el hecho de que le puso una trincheta a la altura del cuello, lo cual Charlín también desmintió.

Hizo, en este caso, un agregado: “Desconozco si sufrió situaciones de estrés y violencia psicológica”. Sobre lo de la trincheta, particularmente, dio una ambigua explicación: “niego que haya sucedido, por no recordarlo, además no es mi estilo hacer ese tipo de bromas”.

Tampoco existió una amenaza telefónica a la directora del Centro de Reconocimientos Médicos Perla Bartolozzi, según Charlín. Aseguró que mantuvo con ella una charla vinculada a otros temas.

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