Tuvieron que pasar seis años de kirchnerismo para que Osvaldo Cáffaro “descubra” los beneficios del modelo.
Una vez en el sillon, Cáffaro pateó ese acuerdo y se sumó a la fila de los intendentes que esperaban turno para recibir el maná del cielo: los fondos que Julio De Vido administraba – se dijo que se “bajaron” 3 mil millones de pesos sólo en la provincia de Buenos Aires-, para la obra pública como principal argumento que debía llevar a Néstor Kirchner a ganar la elección legislativa de ese año.
El costo político que pagó Cáffaro en el 2009 no fue menor: si bien sacó el 30 % de los votos, luego de anunciar en las semanas previas obras millonarias casi todos los días, fue expulsado de su partido, el socialista.
Se llevó con él a varios funcionarios de su gestion, que también eligieron quedarse sin partido para conservar el sueldo: Salcedo, Paiz, Da Costa, Sanchez.
Pero el "kirchnerismo caffarista" nunca termina de cuajar. Se agota en un tema de chequera.
Lejos de la euforia juvenil que salió a la luz luego de la muerte de Néstor, la militancia caffarista se reduce a un puñado de jóvenes funcionarios que se reúnen en lo que fuera la “Casa del Pueblo” del Partido Socialista, en la calle Ameghino, sobre la cual pesa un juicio por desalojo iniciado por las autoridades partidarias.
Resulta que ellos tienen el gobierno pero ya no tienen partido, y la “Agrupación Nuevo Zárate” durará lo mismo que dure la caja.
La base ideológica del caffarismo es de papel maché. O mejor, de papel afiche.
Según ellos mismos admiten, se hicieron kirchneristas por conveniencia.
No hay amor ahí: hay espanto.
Históricamente gorilas, quienes culpaban al peronismo de todos los males argentinos ahora gobiernan la ciudad como socios menores del peronismo.
Como no tienen militantes de base en los barrios pobres, usan a peronistas como Bassi y Yagode para instrumentar los planes de inclusión social del gobierno nacional, con resultados más que modestos.
En el camino queda mucho del generoso presupuesto que el gobierno destina a nuestros jóvenes y desocupados, a traves de planes como “Argentina Trabaja” y “Jóvenes con Más y Mejor Trabajo”.
Este medio ha pedido por Mesa de Entradas al señor Intendente Municipal , hace ya 50 días, un informe detallado de la administración del Plan Argentina Trabaja, que involucra según nuestras fuentes unos 13 millones de pesos para los 600 cooperativistas a los que Cáffaro debia dar órdenes de trabajo para la pequeña obra publica.
Ese pedido de información pública aún no fue contestado, sin ningún fundamento.
Los mismos que no informan cómo gastan los fondos sociales que vienen desde Nacion, me acusaron a mí personalmente de “no ir a las fuentes” para hablar de “Argentina Trabaja”.
¿Qué significará “ir a las fuentes” para los muchachos caffaristas?
¿Ir a pedirles plata a cambio de silencio, porque “hay para todos”?
No se puede gobernar sentado sobre una chequera ajena. Un día vas al banco y te quitaron la cuenta.
Este año, por ley el caffarismo deberá someterse a una interna abierta, pero no sabe dónde meterse.
Le están rogando a sus pocos amigos en el gobierno nacional que les dejen ir como lista colectora de Cristina, ya que saben que de lo contrario deberán volver al llano político, con el pesado mote de traidores, sin chequera , sin retorno al socialismo ni a ninguna parte.
Pero hay serias dificultades técnicas para que “Nuevo Zárate” no se haga los rulos y se cuelgue de Cristina.
En principio, desde el gobierno nacional sólo se está trabajando para que Martin Sabatella pueda “adherir” su candidatura a gobernador bonaerense a la de CFK en las elecciones generales de octubre.
Es un juego doble: por un lado necesitan que Cristina obtenga más votos que Scioli , y por el otro deben ganar en primera vuelta para evitar una probable derrota en la segunda.
No está previsto en la ley que una agrupación vecinalista como Nuevo Zarate pueda colgarse de un candidato presidencial, sin tener un candidato a gobernador previamente en la primaria de agosto.
Esto obligaría al caffarismo a introducir su agrupación vecinal en una alianza a nivel provincial , precisamente con el ahora “bendecido” Nuevo Encuentro de Sabatella.
Pero resulta que el Nuevo Encuentro de Sabatella, no tiene demasiadas coincidencias con el caffarismo a nivel local.
Sólo aceptaría “adoptar” a Cáffaro por órdenes presidenciales, pero no sin ponerle enfrente otro candidato a Intendente en las primarias de agosto.
Lindo, ¿no?
Un panorama complicado para el caffarismo, que abandonó a su partido a cambio de grandes negocios, entre otros, con una corporación de San Isidro.
Una propuesta final para los amigos caffaristas.
Ya que no tienen problemas en cambiar de camiseta por “el bien de la ciudad” ante cada eleccion …
¿y si prueban ahora irse con Cobos?




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