Por Cerrito, Carlos Pellegrini, Lima y Bernardo de Irigoyen se demora un 60% menos

Por Cerrito, Carlos Pellegrini, Lima y Bernardo de Irigoyen se demora un 60% menos
Lo confirman desde Vialidad Nacional. Es la mayor sorpresa de los cambios: la gran mejora para circular para los autos.

Si bien se preveía que el ordenamiento podía mejorar la circulación de los vehículos particulares, no era el objetivo de la intervención. Más allá de los problemas y congestiones que puede tener el centro de cualquier ciudad, el tránsito ganó fluidez tanto en el área central de la 9 de Julio como en sus colectoras. “En Cerrito, Pellegrini, Lima y Bernardo de Irigoyen las demoras bajaron en un 60% en minutos en hora pico, es decir, de lunes a viernes de 7.30 a 9.30 y de 17.30 a 19.30”, confirma Ernesto Arriaga, vocero de Vialidad Nacional.

Cada día, en hora pico de la mañana, ingresan a la 9 de Julio 12.800 autos por hora: 6.500 desde el Norte y 6.300 desde el Sur. El caudal más grande llega a través de la autopista Illia: 4.500 vehículos por hora (los otros 2.000, por las avenidas Libertador y Alvear). Del otro lado, son 3.500 a través del Puente Pueyrredón, 1.800 por la autopista 25 de Mayo (Oeste) y otros 1.000 por la autopista Buenos Aires La Plata.

Con la intervención, las colectoras quedaron con tres carriles de circulación libres de colectivos y uno para la detención de los taxis. Y los diez carriles de la parte central de la 9 de Julio ya no tienen la interferencia de los giros a la izquierda, que trababa la circulación. “Los giros que planificamos en Arroyo, Arenales y Corrientes están funcionando muy bien, con dársenas que separan la circulación”, apunta Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte de la Ciudad.

La inauguración de la terminal subterránea para las combis liberó la zona que va desde el Teatro Colón hasta el Obelisco, donde habitualmente había camionetas detenidas durante todo el día.

Arriaga señala que en los carriles centrales es muy notorio el efecto que se logra con la presencia permanente de agentes de tránsito que ordenan la circulación y evitan que vehículos y colectivos queden atravesados en las bocacalles trasversales. “Cuando saquen los agentes vamos a ver si el argentino va aprendiendo, porque es un tema de cultura en la conducción. Y esa cultura en la conducción en la gente que ya es grande, como los conductores de colectivos y taxis, se soluciona con sanciones económicas y sociales: fotomulta y después suspensión de la licencia”, apunta el especialista vial.

Mientras que un conductor particular pasa dos veces por día por la 9 de Julio, el colectivero lo hace de cuatro a seis veces por día, y el taxista hasta ocho o diez.

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