Cerca de 8000 mil familias viven sin servicios básicos

Cerca de 8000 mil familias viven sin servicios básicos

RÍO GRANDE-Barrer los problemas debajo de la alfombra nunca ha sido una buena solución. Quizás por un tiempo no se ven, pero allí están y siguen creciendo. Cuando unas pocas familias comenzaron a ocupar terrenos en la zona de la Margen Sur, se generaron polémicas, se repartieron culpas y acusaciones, se aprovechó para llevar y traer agua a los respectivos molinos de quienes estaban en campaña, pero fueron muy pocas las soluciones esbozadas.

 

Hoy esas pocas personas se multiplicaron y se calcula que viven en la zona de los asentamientos unos 30.000 habitantes; familias enteras sin acceso a los servicios básicos, con excepción de la luz, y expuestas a problemas de salud, de seguridad y de exclusión.

Cosas tan simples como salir a jugar, se hace imposible para un niño cuya casa está rodeada de agua constantemente; llegar con los zapatos secos a la escuela o no vivir oliendo a humo son problemas que ni siquiera se les cruza al resto de los habitantes de Río Grande.

Si bien el Municipio finalmente ha decidido tomar cartas en el asunto, el problema con el que se enfrenta es realmente complicado. “Hay muchas familias en situación de vulnerabilidad” explicó Natacha Sandoval, integrante de la Comisión del barrio Provincias Unidas. “Hay personas con discapacidad física, a las que se le complican todo más; familias que pican leña para calentarse, con los riesgos que eso implica, no sólo de incendio sino también de inspirar el monóxido de carbono. También hay familias que no pueden hacer el pozo ciego y arrojan los desechos afuera, lo que genera obviamente un foco de infección”.

Sandoval hace tres años que vive en la zona de los asentamientos; explicó que un grave problema es la falta de servicios básicos, sólo tienen la luz que brinda la Cooperativa Eléctrica en forma provisoria hasta que se regularice la situación de los terrenos. El gas es a través de garrafas, que es realmente muy oneroso y “hay un sistema de reparto de agua, que lo hace el Municipio, gratuitamente, pero con mucha deficiencia porque, por ejemplo ahora hace tres semanas que no traen” indicó la dirigente barrial. “Tampoco hay cloacas, así que algunos vecinos han hecho pozos ciegos, pero no todos”.

 

Entre todos

 

Recorriendo el barrio es común encontrarse, además de calles intransitables y barro por todos lados, con una gran cantidad de perros sueltos vagando por el lugar o hurgando en los volquetes que rebalsan de basura. “La Municipalidad colocó contenedores que fueron distribuidos por el barrio; pero nos dijeron que hay que esperar hasta el próximo pliego para entrar en la recolección de residuos que realiza Agrotécnica Fueguina” indicó Sandoval. “La Municipalidad se encarga de vaciarlos lunes, miércoles y viernes, pero no da abasto. Además está la cuestión del vecino, se saca la basura a cualquier hora”.

Con respecto a los perros que circulan por los barrios de la zona, la dirigente barrial dijo que ha escuchado que muchas veces los vienen a dejar desde otros lugares de la ciudad, aunque no lo ha podido constatar. “Sí sé que en su momento, cuando se empezaron a ocupar terrenos, a los perros los dejaban para cuidar porque no habitaba nadie, y después cuando ya no los necesitaban, los largaban sin ninguna responsabilidad, sin estar castrados”.

Los colectivos no entran a los barrios de la zona y cualquier vecino que necesite hacer uso del servicio público de pasajeros debe caminar hasta las calles principales, Gran Malvinas y Rafaela Ishton, para poder trasladarse a otras zonas de la ciudad. Eso, siempre y cuando no sean más de  las seis de la tarde, porque a esa hora los colectivos ya no se acercan al barrio.

Según datos brindado por el Municipio “entre todos los barrios, somos unas 800 familias” señaló Sandoval. Al ser consultada sobre si hubo algún tipo de capacitación para los vecinos en relación a cuestiones básicas relacionadas con la salud, teniendo en cuenta la falta de agua potable, de cloacas, de gas, Natacha Sandoval recordó que “hubo una capacitación con el tema de la brucelosis, porque se habló de un brote; además hubo problema de ratas, entonces se hizo un programa para que todos los vecinos limpien los patios, porque el tipo de construcción que se hace, lleva a que se generen muchos escombros”.

La dirigente además señaló que desde el Gobierno se ha instado a ver el tema de la calefacción, “porque se han producido muchos incendios” aunque por otros temas cada vecino lo maneja como mejor le sale ya que el agua no es potable y no hay una política para deshacerse de los residuos cloacales.

Sin embargo Natacha Sandoval se muestra esperanzada porque por un lado se ha formado una comisión con los dirigentes de los distintos barrios para poder reclamar los servicios y por otros el Municipio ha empezado a dar cuenta de algunas soluciones. “Se realizó una reunión con el PROMEBA, el Municipio y los representantes de los distintos barrios y se está hablando de hacer comisarías, salas de primeros auxilios, una escuela, y eso se logra sólo con la unidad de los vecinos, espero que no sea una cuestión de campaña, pero creo que tener una agrupación de todos los barrios pensando junto a los gobiernos como mejorar la situación es muy bueno” aseguró la dirigente barrial. “Además se está pensando en la regulación de los barrios, porque hasta ahora sólo hay dos en esas condiciones, como son El Argentino y El Mirador”.

 

Dar es dar

 

Organizaciones o simples vecinos se han  acercado al barrio para tratar de mejorar la calidad de vida de sus habitantes. La Fundación Dar-Conin trabaja en la zona de los asentamientos. Julián Penida, trabajador social e integrante de la fundación explicó que están  enfocados básicamente en “poder detectar situación de desnutrición infantil, bajo peso, madres adolescentes embarazadas, madres que han podido tener un proceso de desnutrición y familias en situación de extrema vulnerabilidad”.

Con respecto al panorama con el que se encuentra en los barrios, Penida señaló que “en principio vemos un crecimiento de la población, familias jóvenes, parejas que ya vienen con niños, en general con un bajo nivel de estudios, algunos no han terminado la primaria, otros no han terminado la secundaria. En general vienen de zonas bastantes carentes de recursos, con situaciones sociales muy marcadas como alcoholismo, drogadicción, violencia, y muchas vienen por una cuestión de seguridad, se encuentran más seguros acá que en el norte, porque vivían en zona marginales donde abundaba la violencia. Otros vienen por cuestiones de salud”.

En relación al trabajo que se realiza en la Fundación, el Trabajador Social aclaró que “estamos trabajando con algunas familias, unas 17, porque todavía no tenemos un lugar propio; cuando lo tengamos vamos a poder abarcar más. Este año tomamos la decisión de trabajar exclusivamente el tema de la desnutrición y el bajo peso porque no podemos darle cobertura a todos; familias en estado de vulnerabilidad hay muchísima, pero hoy no damos abasto”.

Penida remarcó que para la Fundación es indispensable trabajar en conjunto con otros organismos. “Tenemos que trabajar en red sino no podemos sobrevivir; trabajamos con Educación, con el Hospital, con el Periférico del barrio y con otras organizaciones o fundaciones que están ligadas al área de niñez” y explicó que “los sábados se dan talleres de nutrición y de estimulación y además está el área de pediatría y el área social. Las madres van asistiendo a los distintos talleres y adquiriendo conocimientos”.

El representante de Dar-Conin señaló que se pasa a buscar a la mamás que van a hacer el taller “y esto nos hace ver la situación del terreno, sobre todos como está con estas condiciones climáticas que en realidad son las peores. Vas a paso de hombre hay muchos pozos, barro, agua. La situación es deplorable, sobre todo en los barrios que están ubicados como en un pozo, las calles son piletones; alrededor de las casas está lleno de agua y ahí nos encontramos con que el grupo familiar, sobre todo los niños, permanentemente están enfermos; claro, viven en el agua”.

En este sentido Penida dijo que “esto influye mucho en el estado de animo de la gente, en no sentirse integrado. Yo siento que en estos temas sí la gente se siente como olvidada, porque son temas que no se solucionan. Esta situación juega mucho en la organización familiar, sobre todo en los niños, porque no tienen espacio para jugar, el tema de los perros, la falta de baños, todo esto hace muy complejo vivir ahí”.

 

En busca de soluciones

 

El intendente Gustavo Melella informó que se convocó a Ingenieros sin fronteras “para que nos ayuden con la situación de las familias que viven en la Margen Sur, porque mientras se hacen distintos proyectos, la gente está en la misma situación y el reclamo le llega al municipio”.

En este sentido el jefe comunal señaló que “la gente pide que se pase la máquina, que se tire relleno, pero hay terrenos que son muy bajos, con un suelo malísimo, que están ubicado entre cauces por donde las aguas se derivan y hay que hacer obras de infraestructura muy grandes, para lo que hay que buscar dinero incluso por fuera del presupuesto municipal, sobre todo porque hay tierras que todavía están en situación irregular”.

Al ser consultado porqué se tardó tanto tiempo en comenzar a solucionar la situación de los habitantes de la zona de los asentamientos el Intendente señaló que “el Estado estuvo ausente en la política de tierras, y hoy los problemas te pasan por arriba, esa es la realidad” al mismo tiempo que remarcó que “muchas veces se ha favorecido la iniciativa de privados en desmedro de la iniciativa pública propia y este criterio hizo que hoy tengamos que socorrer urgencias en vez de poder hacer una planificación. Además acá hubo mucha especulación; haber vendido la tierra a un millón y medio de pesos a un grupo inversor que después la venden al Estado a 22 millones, fue un gran negociado que algunos referentes políticos acompañaron”.

Con respecto al trabajo que hay que realizar en la zona la ingeniera Alejandra Portatadino, integrante de Ingeniería sin fronteras, explicó que los barrios “informales” de la Margen Sur “están en una zona inundable, una zona de descarga, una zona baja, donde el agua no sólo les llega por arriba debido a la lluvia y a la nieve sino también sale por abajo, porque la zona de captación está en las zonas altas, los terrenos son muy arenosos, entonces el agua filtra y sale por la zona más baja. Esto genera varios problemas, entre ellos el colapso de los pozos ciegos”.

Además Portatadino señaló que “la situación se agrava por la gran cantidad de perros sueltos, de basura y los pozos ciegos colapsados, todo con posibilidad de severos daños a la salud que, si por ahora no se producen, es por el clima frío que ayuda bastante”.

La Ingeniera remarcó la necesidad de un trabajo articulado entre los gobiernos para  “que la solución sea integral” por lo que propuso “conformar dos comisiones mixtas, una técnica y una social para trabajar en conjunto e ir remediando estos problemas. El proyecto que presentamos se llama de barrios sustentables donde no solamente es la acción de los gobierno, sino también la acción de los vecinos”.

La representante de Ingeniería sin fronteras aclaró que “la comisión social va a trabajar articuladamente y paralelamente con la técnica” pero que es muy importante que los vecinos “se empoderen del proyecto, para sentirse parte del lugar donde viven, porque no sólo se van a trabajar aspectos técnicos, sino también el embellecimiento del lugar”.

Portatadino informó que “estamos en una situación similar a lo que puede ser un desastre antrópico, que son aquellos desastres producidos por el ser humano: hay contaminación, hay gente que vive en zonas inundables con todos los problemas que ello trae aparejado” y explicó que “lo que dice el estado del arte es que se arma la comisión mixta, entre todos se empieza a trabajar en todos los aspectos técnicos y paralelamente trabaja la comisión social con los vecinos, así se logra la remediación lo más pronto posible, y de la forma más económica para los estados, e incluso trabajando todos unificados podemos planear a futuro cómo va a ser la urbanización”. 

Con respecto a los plazos que se manejan, la Ingeniera señaló que “en seis meses deberíamos tener todos los relevamientos hechos y a partir de allí comenzar con la obra, pero los tiempos de los gobiernos a veces son diferentes a los del sector privados, o de las organizaciones. Pero como la voluntad política está creemos que se va a poder avanzar sin problemas”.

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