Construirán 38 azudes en la meseta para evitar los destrozos que ocasiona la lluvia.
Luego del temporal de lluvia de abril pasado, el gobierno nacional destinará fondos especiales para construir unos 38 diques en la barda para evitar inundaciones.
El propósito es reducir la velocidad con la que bajan las lluvias de la segunda meseta, debido al suelo arcilloso de la zona. De esta manera, se protegerá de las tormentas la producción en las chacras, las rutas y las viviendas de los vecinos.
El proyecto fue presentado por la comuna local en el Ministerio de Planificación Federal de la Nación, a cargo de Julio De Vido, y costará unos 14 millones de pesos. Hace dos semanas se firmó el convenio con el intendente Javier Bertoldi, por lo que se espera la llegada de fondos en estos meses.
“La obra se va a hacer en la zona del peaje donde hay un gran cañadón, porque cuando tuvimos la emergencia en abril pasaba el agua por arriba de la ruta y tuvimos problemas en el sector de chacras, que se llenaron de barro”, explicó el jefe comunal.
La lluvia del 8 de abril pasado fue histórica y dramática para muchos vecinos, sobre todo del barrio Nueva España, quienes casi pierden sus viviendas; también lo fue para los chacareros que viven en la calle 2, quienes estuvieron más de una semana sin salir de sus casas.
La barda tiene un suelo arcilloso y la cantidad de agua que bajó en pocas horas hizo que brotaran ríos que bajaban a toda velocidad hacia la zona de los barrios.
El problema se agrava con los movimientos de suelo en la meseta por las canteras, los nuevos barrios y la urbanización. Las lluvias buscan un nuevo cauce natural y no llegan a las bocas de tormenta.
Sistema de drenaje
Los 38 azudes se ubicarán en los afluentes de los cañadones y desembocarán en las alcantarillas que están cerca de la ruta. Hace unos días, cerca del peaje, la empresa que construye la nueva rotonda, tapó accidentalmente una de las bocas de tormenta. El resultado hizo que el agua casi arrasara la Ruta 7, algo que provocó el enojo de los vecinos del barrio 11 de Octubre. “La idea es hacer contenciones para que el agua pueda bajar sin barro, a menor velocidad, y escurrir más fácil. No queremos que este fenómeno afecte la zona productiva ni tampoco la ruta, que no se la llevó de casualidad”, expresó Bertoldi.

Comentá la nota