De la Sota y Schiaretti fueron a saludar a Spicogna, el intendente electo. Venció por 52 votos. La UCR tenía preparado el festejo.
Desde temprano el escaso porcentaje de votantes se imponía como una variable determinante del comportamiento de los electores y se esperaba un bajo nivel de sufragantes. El cierre de los comicios redondeó un porcentaje del 65 por ciento, por debajo de los índices de la última elección, en donde llegó a votar el 69 por ciento de los electores.
A partir de las 18 el cerrado pronóstico de los resultados, que acaparaba la polarización entre el actual intendente Gaspar Lemos (UCR) y su principal oponente Sergio Spicogna (Unión por Córdoba), concentraba la atención de la ciudadanía que siguió con interés el recuento de los votos urna a urna.
La llegada de Mario Negri y algunos intendentes de la UCR de la región al comando electoral de Gaspar Lemos desató la euforia de los adherentes al actual intendente que tímidamente comenzaron a esbozar festejos de triunfo aunque no se habían dado a conocer datos ciertos de algunas de las 54 mesas habilitadas. Es más, desde el comando de Oscar Aguad se anunció que el candidato a gobernador participaría de los festejos.
Se dio vuelta. A medida que empezaron a conocerse los resultados de las urnas, las expresiones de euforia en las filas radicales se convirtieron en muecas de alegría en las columnas de militantes peronistas que empezaron a congregarse en el hotel 18 de marzo, base de acción del comando electoral de Unión por Córdoba.
José Manuel de la Sota estaba, por esas horas, en Luque, que ordenó ir volviendo rápido a Córdoba y después se encaminó a Río Ceballos, donde llegó después de las 22.
Mesa a mesa la diferencia entre Spicogna y Lemos anunciaba un final incierto. Así fue que el resultado final fue de 3.780 votos para Sergio Spicogna y 3.728 para Gaspar Lemos. En un principio los radicales se resistieron a reconocer la derrota, luego de pedir el recuento en cuatro mesas, pero a los pocos minutos admitieron el resultado y el propio Lemos, junto a parte de su gabinete, se dirigieron al búnker de Spicogna para saludarlo por el triunfo.
Desde ese momento la algarabía peronista se desató por el centro de la ciudad con caravanas de festejo, fuegos artificiales, expresiones artísticas y las visitas de Juan Schiaretti, De la Sota, intendentes y dirigentes provinciales.
A pocos metros de los festejos peronistas, en el comando electoral del radicalismo, al lado del edificio municipal, se observaban expresiones de desazón y sorpresa por el resultado definitivo de la elección. Días antes exhibían encuestas que le otorgaban un margen de más de 10 puntos de ventaja sobre Spicogna. A la hora de los festejos, el intendente electo, que ya ocupó el cargo entre 1997 y 2007, pidió a los militantes que se expresaran con respeto.
En tercer lugar se ubicó Franco Zacco. El cuarto puesto le correspondió a Miguel Donnet del Partido Obrero y en el último lugar se ubicó Sonia Loza, del Partido Nuevo.




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