En un acto signado por el recuerdo de la masacre de Margarita Belén y del juicio que llevó a la cárcel a los represores juzgados, asumió ayer sus funciones y tomó posesión del cargo el nuevo fiscal federal de primera instancia de Resistencia, Patricio Sabadini. La formalidad tuvo como escenario la sala de debates del Tribunal Oral Federal en lo Criminal de la capital chaqueña.
La toma de juramento estuvo a cargo del fiscal general subrogante ante la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, Germán Wiens Pinto, quien estuvo acompañado por Jorge Auat, jefe de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de causas por crímenes de lesa humanidad, perteneciente a la Procuración General de la Nación.
Wiens Pinto presidió la ceremonia y tuvo a su cargo la toma de juramento en representación del procurador general de la Nación Esteban Righi. Antes de la toma de posesión, y como formalidad, se leyó el decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1927/11, por el cual Sabadini fue designado en el cargo, sobre la base del acuerdo obtenido en el Senado de la Nación.
El nuevo magistrado cumplirá funciones como fiscal federal de primera instancia del Juzgado Federal 1 de Resistencia, a cargo del juez Carlos Skidelsky.
Prioridades
“El desafío es grande pero es muy bueno. Hay causas importantes que vienen tramitándose desde hace varios años y, sin dudas, las relativas a delitos de lesa humanidad son de estricta actualidad y prioridades”. Con esas palabras, Sabadini se refirió a la misión casi excluyente que tendrá en torno de las causas conexas a las megacausas que juzgaron a represores por los hechos de Margarita Belén y el denominado Caso Caballero.
“Si bien ya finalizaron los juicios por los hechos de Margarita Belén y la denominada Causa Caballero, lo que resta hacer ahora no es menos prioritario que aquello”, enfatizó.
Con buenas expectativas y un arduo trabajo por delante que no sólo se ajusta al juzgamiento de los delitos de lesa humanidad, Sabadini consideró fundamental cubrir todas las vacantes que todavía quedan en esta jurisdicción judicial. “No todo depende del ministerio público fiscal ni del Poder Judicial, sino que es un trabajo conjunto que requiere interdisciplinariedad y que cada uno aporte los suyo en el proceso”, indicó.
“Me siento bien acompañado y contenido por mis pares”, aseguró finalmente, al destacar la relevancia del trabajo en equipo y dejando de lado egos personales.
Difícil misión
“El doctor Sabadini tiene una credencial de jurista y de hombre comprometido”, destacó minutos después de la jura el fiscal Jorge Auat, quien luego valoró la capacidad técnica y resaltó el compromiso como valor esencial. “Le esperan días difíciles en esta misión; pero para eso estamos preparados”, acotó luego de referirse a lo que denominó “una permanente dicotomía entre un Estado policial y un Estado de derecho, que no cesará nunca porque uno forma parte implícita del otro”.
Antes, Wiens Pinto ponderó la importancia de un “acto institucional” que significó la toma de posesión del cargo de fiscal federal. “Sabe el doctor Sabadini que fue difícil llegar hasta donde está hoy. Fue un proceso largo y, a partir de mañana, la responsabilidad es muy grande”, resaltó, para luego subrayar la importancia de haber jurado por la Constitución Nacional y, en consecuencia, el deber de defender los intereses de la sociedad. En ese contexto le aseguró “todo el apoyo institucional” para cumplir con esa misión.
Igual que Auat, Wiens Pinto consideró a la causa por la Masacre de Margarita Belén como un caso “que nos tocó mucho a todos “, al tiempo que recordó el aniversario que se recuerda hoy.
“Cruzada republicana”
Desde la que definió como “la sala símbolo”, el exfiscal de instrucción de la causa Margarita Belén y actual jefe de la unidad fiscal de coordinación y seguimiento de causas por crímenes de lesa humanidad Auat hizo un acotado repaso por la historia previa al juzgamiento y el trabajo arduo que significó llegar a la condena conocida el pasado 16 de mayo, y al que terminó definiendo como una “cruzada republicana”.
Más allá de reconocer el trabajo del Tribunal Oral Federal, el magistrado consideró que la causa marcó un “punto de inflexión en la historia”. “Es un testimonio de la crueldad”, indicó, y dijo que mostró al desnudo la funcionalidad de un modelo judicial perverso, integrado incluso por funcionarios judiciales vinculados con los crímenes de la dictadura.
“Cuando empezamos, más allá de la pomposidad que uno supone que debiera tener esta sala símbolo, estábamos casi hacinados en un mismo lugar. Pero había voluntad”, valoró. “Sin ningún tipo de exigencias, lo único que queríamos era trabajar. En rigor, fue una suerte de cruzada republicana. Veníamos de una historia del Poder Judicial, con una cultura judicial que echaba raíces en los peores momentos institucionales del país”, repasó.
Un cambio de modelo
con la misma gente
Más adelante y como dato de la realidad, Auat aseguró que los mismos funcionarios y magistrados de la dictadura, desde el 10 de diciembre del ’83 pasaron a ser magistrados de la democracia. “Había una especie de esquizofrenia porque si bien es cierto que empezamos un proceso de institucionalización, teníamos un déficit tremendo. Por un lado, estábamos entrando en un proceso democrático, con mucha ansiedad y avidez de un país mejor; pero por otro había un proceso penal inquisitivo”, enfatizó.
Opinó al respecto que ese proceso penal relacionado con el Estado de derecho tenía más que ver con la dictadura que con la democracia. “Eso generó toda una cultura que tenía más que ver con el Estado policial, porque el Estado gendarme de la dictadura quedó reciclado en un Estado policial de la democracia a raíz del proceso penal que teníamos nosotros para resolver las causas”, infirió.
Al recordar su labor como fiscal del juicio a los responsables de la Masacre de Margarita Belén, señaló que los elementos procesales que había en aquel entonces “no tenían nada que ver con el proceso histórico. Tenía un fiscal en primara instancia que venía de la época de la dictadura y que terminó siendo procesado por crímenes de lesa humanidad”, dijo en alusión a Carlos Flores Leyes.
En otro punto, el magistrado aseguró que los obstáculos y dificultades que debieron enfrentar para avanzar en el proceso estuvieron vinculados a “un discurso penal autoritario que estaba en la calle y que debimos enfrentar desde el sistema judicial”.
Cultura inquisitiva
Así, al marcar luego las grandes asignaturas pendientes, Auat consideró que “se fue construyendo un escenario con sujetos que estaban más cerca de la cachiporra que de la toga y ésos eran los operadores judiciales que teníamos. Por eso había que trabajar para cambiar esos viejos paradigmas de la época de la dictadura. Todavía tenemos jueces que tienen cultura inquisitiva y un sistema mixto que es inquisitivo en primera instancia”.
Luego de cuestionar el accionar de los jueces garantistas “funcionales a la inseguridad, con un discurso falaz, abyecto, arbitrario y perverso”, desterró la falsa antinomia surgida al amparo de ese discurso penal autoritario entre garantía y seguridad. “Se puede pensar en seguridad en el marco de las garantías constitucionales”, enfatizó. “Necesitamos poner los filtros a aquel Estado policial que sigue vigente con operadores jurídicos”, concluyó.


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