A cinco días del ballottage, el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, lamentó el "tono" del último debate televisado que mantuvieron el lunes el candidato de la derecha, Sebastián Piñera, y su rival oficialista, Eduardo Frei.
"He echado de menos un debate mucho más serio sobre los grandes temas del país, los proyectos de sociedad, de cómo hacer una sociedad más inclusiva", lamentó el obispo, que se vio envuelto en una disputa con ambos candidatos por la inclusión de homosexuales en sus respectivos spots de campaña. En noviembre de 2009, Goic se declaró preocupado por la aparición de parejas del mismo sexo en las propagandas de Frei y Piñera. El hombre de la derecha fue criticado por ello incluso en sus propias filas por la pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI). Piñera declaró su "acuerdo total y absoluto" con el líder de la jerarquía eclesiástica, pero defendió la presencia de homosexuales en la campaña, porque "un buen presidente tiene que preocuparse de todos los chilenos". "Todos somos hijos de Dios y, por lo tanto, todos debemos ser acogidos en nuestra patria", coincidió Frei.
Goic volvió a entrar de lleno en la campaña electoral ayer al criticar el exceso de promesas de los candidatos. "Cuando uno está en el gobierno, no puede cumplir con todo lo que ha dicho y eso le va a pasar la cuenta al que gane", aseguró, al tiempo que recordó que ninguna coalición tendrá mayoría en el Congreso y que "se van a necesitar mutuamente".
El representante de la Iglesia católica –la institución más respetada por los chilenos, que ayer criticó los abucheos al escritor conservador peruano Mario Vargas Llosa durante la inauguración del Museo de la Memoria en honor a las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet– también lamentó que durante la campaña para suceder a Bachelet "ha faltado un sueño para el país". "Uno hubiera querido que, de cara al Bicentenario, el debate fuera cómo soñamos realmente el Chile del futuro, en el que los pobres sean más dignificados", concluyó el obispo. Las elecciones chilenas son las más reñidas de los últimos cuarenta años y podrían significar la salida del poder de la coalición de centroizquierda que gobierna el país desde el retorno a la democracia en 1990.
Pantalla propia
Chilevisión, propiedad de Sebastián Piñera, ganó los derechos para transmitir los partidos de la selección chilena de fútbol hasta 2014. El canal de tevé ofreció 165 millones de dólares por los encuentros oficiales y amistosos, entre ellos el Mundial de Sudáfrica 2010 y las clasificatorias para Brasil 2014. La fortuna de Piñera, uno de los dueños del club Colo-Colo y principal accionista de la aerolínea Lan, es de mil millones de dólares. El magnate anunció que si es elegido, cederá el canal a una fundación y venderá todos sus negocios excepto el Colo-Colo, "al menos hasta que conquiste de nuevo la Copa Libertadores".




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