Estudiantes de varias escuelas donde se registró una inusual cantidad de repetidores reclamaron ante la Asesoría Tutelar de la Justicia porteña la apertura de una nueva instancia de exámenes. Muchos no consiguen vacantes.
Las repeticiones masivas se registraron en las escuelas del área técnica Otto Krause, Fernando Fader y en la Nº 35 Eduardo Latzina, del barrio de Monte Castro, y en el ex Nacional 17 de Caballito, entre otras. Como respuesta a las tomas de escuelas registradas entre el 18 de septiembre y el 17 de octubre del año pasado, el ministro Esteban Bullrich dispuso que las clases continuaran hasta el 30 de diciembre. En muchos de esos establecimientos se suprimió la instancia de exámenes de diciembre, la primera que los estudiantes tienen para rendir las materias que no aprobaron.
En esos casos, las evaluaciones se acumularon en marzo y los estudiantes que quedaron con más materias previas que las necesarias para promover el año, repitieron. “Fue tal la cantidad que muchos no consiguen vacantes en su escuela y en otras los rechazan”, dijo a este diario una alumna del Fader que integra el Centro de Estudiantes. “Y a los que terminamos nos demoraron la entrega del certificado de alumno regular y no pudimos anotarnos en la facultad”, se quejó un egresado. Esa situación se habría repetido en otras escuelas.
Ante esa situación, alumnos y padres reclamaron la apertura de una nueva instancia, en la semana próxima (las clases en el nivel medio empiezan entre hoy y el lunes). Concurrieron a la Asesoría Tutelar Nº 1, a cargo de Mabel López Oliva, la misma que intervino el año pasado como mediadora entre los estudiantes y las autoridades educativas. La Asesoría Tutelar está en Paseo Colón 1333, sexto piso.
Ante una consulta de este diario, voceros de Educación dijeron que recién tendrán información sobre cantidad de repetidores “a fines de marzo o principios de abril” y manifestaron desconocer reclamos de una nueva instancia de exámenes.
Los estudiantes tomaron el año pasado más de cincuenta escuelas, en contra de reformas curriculares que recortaban horas de materias específicas y para pedir participación en el diseño de los nuevos programas.

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