La titular del Centro de Referencia de La Plata dialogó con REALPOLITIK sobre la tarea que desarrolla el ministerio de Desarrollo Social de la Nación en la ciudad y el país. Además, Ana Castagneto se refirió a las críticas más frecuentes que se le suelen plantear a las políticas sociales.
RP.- ¿Qué políticas desde Desarrollo Social de la Nación se vienen realizando en la ciudad?
Primordialmente desde la época en que asumió Néstor Kirchner lo que se hizo fue cambiar los programas que venían desde afuera, enlatados. En cada lugar se hacían las mismas cosas sin tener en cuenta la idiosincrasia de cada pueblo, lugar y persona. Desde que tomó las riendas del ministerio la doctora Alicia Kirchner lo cambió totalmente, dejamos de tener políticas enlatadas, de hecho sobre la base de los Centros Integrados Comunitarios (CIC), que hay 700 en el país y hay algunos más grandes que nosotros le llamamos de máxima o de mínima y hay rurales también en lugares en donde nunca había llegado el estado, hoy están los centros que se edifican en cada localidad en terrenos del municipio.
Acá en La Plata tenemos solamente uno; aunque tendría que haber dos, el segundo no se construyó. Hay uno en Ensenada y otro en Berisso, las localidades más cercanas. Estamos construyendo un CIC rural en Punta Indio y hay perspectivas que se haga otro en Brandsen. La idea es que sean como los viejos clubes, hay localidades que no tienen un club que sea abierto a toda la comunidad. El CIC sirve tanto para el tema de salud, para el reencuentro, para las capacitaciones y para que funcionen los programas del ministerio, no permanentemente pero cuando hay capacitaciones o inscripciones de cualquier otro organismo nacional sea Anses, Progresar, la Asignación Universal, todo eso puede hacerse desde esos centros integradores. Que sea un lugar de entretenimiento y de apropiación de los ciudadanos, eso es lo que se pretende hacer en los Centros Integradores Comunitarios.
RP.- ¿Además se sigue con el sistema de bancarización?
De los más del 32 por ciento de la población que recibía bolsones de comida por los programas que venían manejándose a nivel nacional, hoy tenemos tarjetizados a casi el 97 por ciento de las personas que necesitaban esa ayuda. O sea que cada uno compra lo que considera necesario, y no recibe un bolsón que muchas veces la gente no estaba capacitada para saber qué hacer, por ejemplo, con un paquete de lentejas. Entonces hoy lo que se intenta es que la gente tenga la disponibilidad de una tarjeta de alimentos y comprar lo que necesita en el momento que lo necesita.
También es una forma de blanquear a un montón de mujeres, por ejemplo con la Asignación Universal por Hijo, que a partir de ese momento esas personas también pasaron a ser parte del sistema bancario porque antes no existía, la gente no podía sacar un crédito ni absolutamente nada, lo único que tenían era un DNI, ni un respaldo para tener una tarjeta. La Asignación Universal le dio la posibilidad de tener una tarjeta que también puede ser usada como tarjeta de debito, siempre teniendo en cuenta que esa Asignación Universal es dedicada a los chicos para que concurran a la escuela.
RP.- Mucho se habló de esta Asignación Universal resaltando las potencialidades pero también criticándola.
Para muchos que critican esa tarjeta o esa disponibilidad de plata, no es para comprar droga como dijo alguna vez algún diputados o senador. Con esa tarjeta los chicos tienen que ir a la escuela cuando tienen edad escolar y cada seis meses se presenta el presentismo en la escuela o la finalización de período escolar, y los que todavía no concurren a la escuela tienen que presentar la libreta sanitaria. Son trámites que los padres sí o sí tienen que hacer. A veces es como todo, la generalización no es buena pero hay padres que por ahí no tenían los recursos para mandar a sus hijos a la escuela y esto les ha dado una suma importante, es un respaldo.
Y ante la otra crítica de la gente que dicen que ahora se la pasan teniendo chicos para cobrar la Asignación Universal, hay una estadística de todas las asignaciones universales que dice que el 98 por ciento de la gente que cobra la asignación cobra solamente por dos hijos. Es decir que tienen dos hijos no diez. Además la asignación se paga hasta cinco. No es que van a seguir teniendo chicos para poder cobrar más, pero bueno, esa es la mentalidad de aquel al que le resultó más fácil insertarse en la sociedad y al que siempre está instruido. Esas son nuestras metas, el objetivo nuestro es que no quede ningún excluido en la sociedad.
RP.- ¿Lo que se bancarizó que es además de la Asignación Universal?
Hay tarjetas alimentarias; en la ciudad de La Plata no hay desgraciadamente porque hay una parte que tiene que hacerse cargo el municipio y otra se hace cargo la nación. Hay municipios que están totalmente convencidos que es la manera de hacerlo pero otros lo toman como que es mucho más fácil llevar de las narices a alguien porque le den un bolsón de comida. No es nuestro método de trabajo, nosotros decidimos bancarizar y que la persona pueda comprar cuando quiera y si quiere ir a un acto que vaya por su propio gusto y no porque lo lleven, por eso en La Plata no hay.
RP.- En estos tiempos de cambio, ¿qué opina cuando se critica no a la Asignación pero sí a los subsidios?
Sí, todo depende de cómo se mire. A mí no me gusta la crítica por la crítica misma, sí lo que tenemos que hacer es un aporte, igual a la gente es como que le queda algo de la crítica.
El tema subsidio, por ahí la palabra tiene una etimología determinada que la gente entiende de una manera y no de otras. Si yo a un emprendedor que vive en una casa precaria o con falencias y es zapatero, tiene que comparase hormas de zapato y no tiene los elementos necesarios y el estado se lo facilita para que esa persona crezca, ¿eso es un subsidio o es un apoyo a la economía? Cuando la gente dice “subsidian a los pobres”, si la gente toma como que está mal, que lo sigan pensando. Para mí es maravilloso poderle dar la oportunidad a alguien porque lo más difícil es ponerse en el zapato del otro, que no tiene vivienda, o que tiene a sus chicos caminando descalzos. No es un subsidio, es una manera de darle una oportunidad a la gente y eso es lo valioso.
RP.- ¿Y en relación a los planes?
Nosotros planes no tenemos, sí los tiene el ministerio de Desarrollo de la provincia. Nosotros lo que tenemos son programas, los dos que están activos en La Plata son Argentina Trabaja y el otro es el Ellas Hacen. Sobre este último, después de la inundación del 2 de abril, la presidenta decidió que era necesario que en La Plata estuviera el programa; era para mujeres que fueran jefas de hogar o fueran víctimas de violencia, que desgraciadamente hay muchísimas. Esa era la consigna nuestra de inscripción.
Esas compañeras están trabajando en el taller del ferrocarril que está en Gambier, se capacitan en todo lo que sean obra de edificación. Y además era fundamental en la inscripción al programa el compromiso de terminalidad educativa tanto primaria como secundaria. Tenemos 890 compañeras que terminaron la primaria en julio. Hay un grupo humano muy grande con ganas de que cambien las cosas, se han generado un ámbito de mucho compañerismo. Son cooperativistas, para que el día de mañana o cuando alguien las contrate como cooperativa ellas puedan facturarle a un privado o a un organismo público por las tareas que realicen; para eso queremos capacitarlas y sí o sí planteamos la terminalidad educativa, ya tenemos tres universitarias dentro del programa. Por eso cuando uno escucha palos de un lado y del otro, en el momento a uno le molesta un poco, pero cuando enfoca más lejos te llega esa frutillita de saber que hay compañeras que hoy están en la universidad gracias a que un programa que alguien pensó para incluirlas dio resultado.


Comentá la nota