El hijo y un hermano del sargento acribillado a balazos en un asalto quedaron muy disconformes con la noticia de la sentencia a sólo dos de los imputados a penas de 4 y 14 años de prisión. “No puedo creer la condena”, dijo uno. “Me da mucha bronca”, expresó el otro.
Luego del juicio, la condena a dos de los imputados y la absolución de otros dos sospechosos la desazón llegó a la familia del efectivo caído en cumplimiento de sus funciones.
“Nada me devuelve a mi hermano pero me da bronca todo esto; me parece irrisoria la condena. A él lo mataron de nueve balazos con armas de distinto calibre, o sea fueron varios (los homicidas) y al final todo queda así”, señaló César, hermano de la víctima, en breve diálogo con época.
El fallo vertido el jueves a la noche por el Tribunal Oral Penal I (TOP I) de Corrientes dejó varios puntos a tener en cuenta. Primero que el principal condenado, Marcos Lugo, ha sido hallado culpable como coautor material del delito de “homicidio en ocasión de robo”.
Si bien Lugo figura como uno de los partícipes directos del asesinato no ha sido acreditado en la investigación que él fuera responsable de los disparos que dieron muerte al policía.
El otro sentenciado fue Rodolfo Martínez, quien recibió la pena de 4 años de cárcel como partícipe necesario. En el debate quedó establecido que este hombre no estuvo en el escenario del asalto sino a cierta distancia. Su función dentro de la banda era la de brindar logística. Debía conducir un automóvil en el que transportaría a algunos de los delincuentes una vez finalizado el golpe.
En tanto, el TOP I a partir de insuficiencia probatoria decidió absolver a Darío Frías y Abraham Barrios.
Mucho tiempo antes, en etapa de instrucción, habían recuperado la libertad por falta de pruebas otros tres sospechosos.
“Cuando mi defendido es detenido dos días después del asalto no tenía lesiones y en sede policial se auto incrimina, pero porque sufrió apremios. Hay un examen médico que constata la golpiza que sufrió para que él se dijera culpable”, dijo Jorge Barboza, abogado de Frías. Por otra parte, señaló que dos testigos nunca reconocieron a Frías como uno de los hombres que participó del atraco.
El ilícito que terminó con la muerte de Kasibrodiuk (38) ocurrió el 25 de enero de 2010 a las 18, en las instalaciones que la firma “Diarco” tiene en Ruta Nacional 12, a unos 200 metros del acceso a la avenida Cazadores Correntinos, en la zona Sureste de la ciudad.
Un grupo integrado por al menos seis hombres, a cara descubierta y otros con lentes oscuros traspusieron el portón de acceso al salón de ventas. Dos de los sujetos se encontraron con el policía que estaba contratado para hacer un servicio de vigilancia. Al parecer, Kasibrodiuk notó que esos hombres portaban armas y tenían intenciones de robo. El policía se acercó a los sospechosos, forcejeó con ellos y lo acribillaron a balazos.
A raíz del tiroteo el efectivo que no contaba con el chaleco antibalas cayó al suelo a causa de nueve impactos, en el pecho, en la zona lumbar, un brazo y hombro derecho. Su muerte ocurrió en el acto, mientras los asesinos fugaban en distintas direcciones.
El primero en ser detenido fue Lugo cuando rato después del crimen entró al Hospital Escuela acusando una herida de bala. Hasta el lugar lo llevó Martínez en un automóvil Fiat Uno, quien lo dejó y huyó antes de también resultar apresado.
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