Caso Gerardito: dudas y misterio tras el brutal asesinato del niño de 2 años

Caso Gerardito: dudas y misterio tras el brutal asesinato del niño de 2 años
Desapareció cuatro días y lo hallaron muerto y mutilado. El único acusado fue un anciano que quedó libre pese a que en un primer momento dijo ser el culpable.

"Lo maté porque me molestaba", habría dicho el supuesto criminal cuando fue interrogado. Pese a esta confesión, le concedieron la libertad el año pasado.

A finales de 2011, la comunidad de Esquina vivió uno de los momentos más trágicos de su historia. El cuerpo de "Gerardito" Vázquez, un pequeño de apenas un año y ocho meses, fue hallado mutilado en medio de un bañado, luego de que policías de toda la provincia lo buscaran durante tres días con la esperanza de encontrarlo con vida. Un anciano de 81 años confesó ser el autor del horrendo crimen, pero luego se retractó, y 10 meses después lo liberaron por falta de mérito. Llegaron a hablar incluso de venta de órganos, pero la investigación quedó estancada y el caso volvió a "cero".

La siesta del 24 de diciembre fue la última vez que el niño fue visto por sus padres. Ese día toda la familia había ido a visitar a una tía que vivía en el barrio Santa Librada, y después del almuerzo Gerardo salió junto a dos de sus cuatro hermanos en dirección a la casa de una anciana, en cuyo patio acostumbraban jugar. Los dos más grandes regresaron horas después y le dijeron a su mamá que el chiquito había quedado un par de cuadras atrás, sentado debajo de un árbol.

Lorena Carrera se inquietó y fue de inmediato por su pequeño hijo. No lo encontró donde le dijeron, y los vecinos de la zona no la pudieron ayudar. Horas después, casi todo el barrio buscaba al menor.

Según el archivo de la Policía de la Provincia, la denuncia fue radicada al día siguiente por el padre del niño, Mario Ramón Vázquez, y desde entones se inició oficialmente el intenso rastrillaje que involucró a funcionarios de distintas divisiones. También trabajaron canes entrenados, que fueron llevados hasta la ciudad. Pero los días pasaban y no había novedades.

Sin respuestas, los investigadores siguieron el rastro de un supuesto automóvil en el que habrían visto al niño. Pensaron que se trató de un secuestro, y también los padres quedaron demorados por varias horas. Temiendo además un posible accidente, se desagotaron alcantarillas, aljibes y pozos ciegos, mientras que uniformados montados a caballo comenzaron el recorrido en los campos y bañados cercanos al lugar de la desaparición.

CONMOCIÓN

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El trabajo llegó a su fin la siesta del miércoles 28, cuando la dueña de una chacra ubicada en la 1ª Sección del Paraje Santa Librada se presentó en la Comisaría y declaró que uno de sus peones había hecho el macabro hallazgo. El cuerpo del niño permanecía flotando en las aguas de un bañado. Le faltaban los brazos y presentaba un profundo corte en el abdomen, además de una fuerte contusión en el cráneo. Estaba sólo a 300 metros de la casa de su tía, y la noticia sacudió a la comunidad, que se mantenía en vilo desde el momento de la desaparición.

El propio Carlos Gallardo, fiscal de Instrucción del caso, dijo que se trataba de "uno de los hechos más horrorosos ocurridos en la historia de Esquina". Pero no fue todo, esa misma tarde otra noticia causó un fuerte impacto en la localidad. El testimonio de uno de los hermanitos de la víctima llevó a la detención de Luis Juaní, un anciano de 81 años, en cuya vereda habría quedado "Gerardito" la última vez que lo vieron.

Juaní vivía sólo con su esposa Eusebia González, de 72 años, y fue demorado para que aporte datos que pudieran llevar hasta el responsable del horrendo crimen. Su declaración tomó por sorpresa a los oficiales, que escucharon al anciano cuando confesó ser el asesino buscado. "Lo maté porque me molestaba", habría dicho con total frialdad en medio del interrogatorio. De inmediato lo pusieron bajo arresto a él y a su esposa por supuesto encubrimiento.

Cuando se conocieron los estremecedores detalles de la autopsia del cadáver de la víctima, el doctor Gallardo solicitó que el hombre fuera procesado por homicidio agravado, que fija una pena de reclusión perpetua.

Cabe recordar que a pesar de la confesión el abogado del acusado, Norberto Fernández Codazzi, había sostenido desde un primer momento la hipótesis de la ablación ilegal a la que supuestamente sometieron a la víctima. Pero el informe forense descartó esa idea por las características de las lesiones del cuerpo. Sin embargo, con el correr de los meses los investigadores hicieron caso a los pedidos de excarcelación del letrado y terminaron por ordenar la liberación del único acusado.

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