Indignación, enojo, bronca. Esas fueron las reacciones que provocó, entre los 25 familiares y amigos de Oscar Darío Sol (54 años), la sentencia absolutoria que dictó el Tribunal de Audiencia para los cinco jóvenes que habían sido acusados del crimen ocurrido en Santa Isabel, en la madrugada del 8 de julio del año pasado.
Larisa, la hija más chica, quiso ir a buscar a los jueces Carlos Besi, Carlos Mattei y Néstor Ralli cuando ya se habían retirado de la sala. Debieron contenerla. Claudio, el más grande, le pegó una trompada a un pequeño estrado con tanta fuerza que lo volteó. Y Fabiana no dejaba de preguntarse a los gritos: "¿dónde está la justicia, la puta que lo parió?" Mientras eso ocurría, enfrente pasaban inadvertidos los abrazos que algunos de los imputados se daban con sus defensores ya que acababan de quedar en libertad.
El tribunal, como se preveía, terminó absolviendo a los cinco imputados por entender que no había pruebas suficientes para condenarlos, tal como había requerido la fiscal Alejandra Moyano. Ella había requerido 25 años de prisión para Lucas Martín Albornoz (27), Diego López (22) y Sergio Maximiliano Cabral (22) por el delito de homicidio en ocasión de robo, agravado por el uso de arma de fuego, y 8 años para Gustavo Gorostiague (24) y Hernán Muñoz (23) por robo en poblado y en banda.
El abogado de la querella, en representación de los Sol, Raúl Quiroga, había ido por más y requirió penas de 30 años para los tres primeros y de 10 para los dos restantes. Todos los defensores, en cambio, alegaron por las absoluciones.
Sin pruebas.
El crimen de Sol ocurrió el 8 de julio del año pasado. El había ido a cuidar la casa de una familia, en Santa Isabel, cuando fue sorprendido a la madrugada por delincuentes que robaron 200 pesos, algunas alhajas y otros objetos menores. En esas circunstancias lo mataron de tres disparos.
La fiscalía había considerado que Albornoz, López -a quien señaló como el autor intelectual del robo- y Cabral ingresaron a la vivienda y el primero fue quien lo asesinó, en tanto que Gorostiague y Muñoz vigilaron desde el exterior. El cuerpo del hombre fue hallado por una de sus hijas en la tarde de ese día.
Sin embargo, el tribunal consideró que no hubo pruebas incriminatorias suficientes y por eso dispuso, además, que el Ministerio Público Fiscal continúe con la investigación del hecho para dar con los autores del homicidio.
Todos los imputados, excepto López, viven en Santa Isabel aunque son mendocinos, y dijeron ser inocentes. López, que se domicilia en Santa Rosa, manifestó durante el proceso que no conocía a los otros acusados ni a Sol. Muñoz afirmó que el expediente fue armado contra ellos por el comisario Luis Blanco, que aquel momento se desempeñaba como jefe de la Brigada de Investigaciones, para mejorar su carrera en la policía y para calmar a los vecinos inculpando a los "sospechosos de siempre".
Albornoz denunció que fue torturado antes de ser trasladado a Santa Rosa y Gorostiague fue aún más específico. Indicó que en las comisarías de Santa Isabel y Victoria le exigieron que se declare culpable mientras le pegaban y que cuando lo trajeron a Santa Rosa sufrió un simulacro de fusilamiento. Y acotó que aquí fue castigado por un policía al que identificó como "El Oso" Aguirre. Si los jueces tuvieron en cuenta o no los dichos de los imputados no pudo saberse, ya que a pesar del compromiso del tribunal por entregar copias de la sentencia, no lo hicieron.
Ya fuera de la sala, en la explanada de la Ciudad Judicial, las críticas contra el fallo continuaron. Varios de los allegados a Sol se quejaron por la actuación de la fiscal Moyano, de quien dijeron que no presentó "una prueba clave porque se olvidó", en alusión a una campera de Albornoz.
¿Cinco falsos testimonios?
El tribunal, en uno de los puntos de la parte resolutiva del fallo, dispuso que una vez que éste quede firme, se envíen a la fiscalía de turno copias de las declaraciones de cinco testigos para que se investigue si cometieron el delito de falso testimonio. Ellos son la esposa de Sol, Norma Ojeda; un sobrino de la víctima, Marcelo Sol, Adriana Mabel Vega, Alexandra Sol y Ariel Salazar.
“Estamos shockeados, nos destrozaron”
Norma Ojeda y Claudio Sol, la esposa y el hijo de la víctima, eligieron contar su dolor ante este diario luego del revés judicial que sufrieron ayer al mediodía en el Centro Judicial de Santa Rosa, lugar donde se desarrolló el juicio contra los cinco imputados ( todos absueltos) por el crimen de Oscar.
“Queremos manifestar la disconformidad que tenemos. Teníamos la esperanza que, por lo menos, se iba a hacer Justicia. Aparentemente, las declaraciones nuestras han quedado como falso testimonio, no han servido, o sea, que para que los jueces condenen hay que traerles la filmación de cuando están matando a las personas. De lo contrario, las pruebas que trae la policía y los abogados no sirven”, se lamentó Norma.
Claudio está convencido que entre los cinco hombres que fueron absueltos está el autor del crimen. Afirmó que la investigación estuvo bien llevada adelante pero que faltaron más testigos que, por miedo, no colaboraron con la Justicia.
Bruno Busse, sobrino de la víctima, acompañó a su tía y su primo durante el diálogo con LA ARENA. El joven no ocultó su sorpresa por la decisión del tribunal de acusar por falso testimonio a Norma Ojeda y a todos los testigos que la familia presentó para sostener su acusación contra los cinco sospechosos.
“Ningún testimonio de los nuestros sirvió. No entendemos”, dijo Claudio.
–Más allá si estuvo bien o no la absolución desde el punto de vista judicial, lo concreto es que el homicidio quedó impune. ¿Cómo seguirán a partir de ahora?
–(Claudio) Como ciudadanos queremos Justicia. Papá ya falleció y no nos lo devuelven más. La fiscal (de Victorica, Alejandro Moyano) dijo que iba a apelar la decisión del tribunal.
–(Busse) Creo que la actuación de la fiscal fue bastante flojita (sic).
–(Claudio) A la fiscal la dejaron sola en todo momento. Ella es nueva en esto, era su primera investigación de un crimen y no contó con el apoyo suficiente. Tendrían que haber enviado algún otro fiscal con más experiencia para que la apoyara. Nosotros, casi finalizando el juicio, nos enteramos que ella no tenía experiencia.
–Ustedes están seguros que entre las cinco personas que fueron absueltas está el culpable. ¿Tienen una hipótesis respecto a cómo ocurrió el homicidio?
–(Ojeda) Entraron a robar y se encontraron con Oscar. El era una persona que se hacía respetar. Ellos sabían que si lo dejaban suelto, los iba a ir a buscar y los iba a llevar a la comisaría. Para mí el que lo mató pensó: “Es él o yo”.
–(Claudio) Lo mataron a quemarropa.
–(Busse) Hubo un forcejeo, le pegaron dos tiros y cuando se cayó lo remataron en el piso.
–La fiscal les dijo que apelará la sentencia. ¿Ustedes van a apelar a través de su abogado particular?
–(Claudio) No, no sabemos qué hacer. No hemos hablado. Solamente se nos ocurrió acudir a los medios.
–(Ojeda) Estamos shockeados. Yo la verdad siento vergüenza e indignación por tener esta clase de jueces. Queremos Justicia.
–(Claudio) Nos arrancaron de cuajo a nuestro papá. Nos destruyeron.
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