Hasta ayer, 23 estados se oponían a recibirlos poniendo como ejemplo los hechos de París.
Pese a la exhortación de los principales líderes mundiales y de organismos como la ONU y la Unión Europea de no estigmatizar a los refugiados que llegan al mundo occidental huyendo de la dramática situación humanitaria en Siria, casi la mitad de los gobernadores de los estados norteamericanos (23 hasta ayer) se oponen a recibir a los migrantes, poniendo como ejemplo lo ocurrido en París. El anuncio de los gobernadores es una suerte de protesta contra los planes del presidente Barack Obama, que propone recibir a 10 mil sirios en 2016. De esos estados, 22 son republicanos y uno demócrata, New Hampshire, gobernado por Maggie Hassan.
Se trata de un tema que inflama la campaña electoral con miras a las presidenciales de 2016, con gran parte de los precandidatos republicanos que también se niegan a aceptar las propuestas de Obama. Después de Alabama, Michigan, Texas y Arkansas, los gobernadores republicanos de Florida, Louisiana, Indiana, Ohio, Massachusetts, Illinois, Carolina del Norte, Arizona, Wisconsin, Mississippi y el demócrata New Hampshire, anunciaron que no tienen intención de acoger a los refugiados. En tanto en el Congreso, el precandidato republicano Rand Paul presentó un proyecto de ley para suspender la entrega de visas a los refugiados.
Desde el Congreso, el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado, el republicano Michael McCaul, envió una carta a Obama pidiéndole que suspenda temporalmente el ingreso de refugiados, en espera de una revisión completa del programa, sobre todo por aquello que se refiere a los controles. También el precandidato republicano Ben Carson pidió al Congreso el retiro de los fondos asignados para recibir a los refugiados sirios en Estados Unidos, sosteniendo que no hay una manera creíble para establecer la diferencia entre un militante del Estado Islámico (EI) y un civil inocente que escapa del conflicto.
La actitud inocultablemente xenófoba de los gobernadores es un verdadero desafío para Obama, que desde la tribuna del G20, en Antalaya (Turquía), defendió su plan, sosteniendo que "cerrar la puerta en la cara a los refugiados sería como traicionar nuestros ideales", porque, aclaró, "muchos de ellos son víctima del terrorismo". Posteriormente, el presidente disparó por elevación a dos de los precandidatos republicanos, Jeb Bush y Ted Cruz, que durante el fin de semana propusieron concentrar las ayudas solo a los refugiados de raíces cristianas.
"Cuando escucho a un líder político que dice que tomaría una prueba religiosa para ver quién, entre los que huyen de la guerra, debe ser admitido, cuando algunos de esos mismos políticos provienen de familias que fueron protegidas aquí tras sufrir persecuciones políticas, pienso que esto es vergonzoso", dijo en particular referencia a Cruz, cuya familia es de origen cubano y ha recibido todas las prebendas dispuestas por el Estado para acoger a los enemigos de la revolución cubana. El sentimiento xenófobo crece y ya ganó a la mayoría: el 52% de los norteamericanos dice que aceptar a los refugiados hará al país menos seguro.
OBAMA
"Cerrar la puerta en la cara a los refugiados sería como traicionar nuestros propios ideales."


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