La ministra de Educación de Tierra del Fuego, Amanda del Corro, participó del acto de conmemoración del 28º aniversario de la gesta de Malvinas, el viernes 2 de abril. Esto no sería nada raro en un contexto natural de la educación en la provincia y máxime en una fecha tan cara a nuestros sentimientos. Sin embargo, las clases que deberían haber iniciado el 1º de marzo, lo hicieron el día martes 30 del mismo mes debido al conflicto que los docentes mantienen con el Gobierno en busca de un incremento salarial.
Yo, como muchos integrantes de nuestra comunidad tengo a mis hijos en la escuela pública y quiero, anhelo, deseo que tengan clases, pero por sobre todo que tengan clases en un marco ordenado, de respeto mutuo, con docentes en las aulas y funcionarios capaces, no de un discurso verborrágico, sino de llevar adelante una gestión y solucionar los imponderables que se presenten.
Sin embargo, debo preguntarme como un ciudadano más de la comunidad fueguina, si era tan urgente y necesaria, impostergable u obligatoria la presencia de la señora ministra de Educación, Amanda del Corro, en el acto de la conmemoración del 28º aniversario de la gesta de Malvinas o era más prudente, conciente y atinado tratar de llegar a una solución definitiva de un conflicto que lleva mas de un mes y tiene implicado a 36 mil alumnos. Creo sin temor a equivocarme que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no mantuvo una reunión con Del Corro, como tampoco le dio un premio por su presencia, ni las felicitaciones por el sistema educativo provincial, entonces no me queda nada por analizar, sino simplemente decir que la obsecuencia y las ganas de figurar de algunos funcionarios de esta gestión le están haciendo demasiado daño a mis hijos, como a los de los demás que en el futuro, cuando estos funcionarios ya no estén en la provincia, seguramente van a pagar las consecuencias de sus decisiones. Y en estas Pascuas, la casa, al menos en Tierra del Fuego, no está en orden.


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