"Casa de la Armonía" cerró sus puertas definitivamente

"Casa de la Armonía" cerró sus puertas definitivamente
"Casa de la Armonía", el único hospice de La Pampa habilitado por Salud Pública, donde se atendían enfermos con patologías progresivas e incurables y con situaciones neurológicas muy comprometidas, cerró definitivamente sus puertas después de tenerlas abiertas durante cinco años.
La falta de apoyo económico fue clave en la decisión tomada por la Fundación para las Ciencias de la Salud (Fucisa), que preside el médico Alberto Cubero.

Este, junto al director médico de la institución, anunciaron la novedad a través de una nota donde señalaron que "hace cinco años la Fucisa propuso compartir una iniciativa que apuntaba al desarrollo científico, formal, legal y ético en la atención médica de los enfermos con patologías graves e incurables. Estas actividades se realizan a través de los cuidados paliativos y para ellos hemos contado con especialistas en la materia".

Los profesionales destacaron que "nos pareció oportuno montar un lugar dedicado a ese fin, como existen en otros lugares del mundo y del país. Así iniciamos esas tareas a través del único hospice habilitado por Salud Publica que existía en el país, con una dotación completa de profesionales, técnicos y auxiliares. Casa de la Armonía abrió sus puertas y trabajo en forma ininterrumpida durante un lustro y durante ese tiempo hemos recibido el agradecimiento y la consideración de las más de 300 familias a las que asistimos, asesoramos y acompañamos en circunstancias de la vida muy dolorosas".

Cubero rememoró que "luego de la crisis que tuvimos a fines de 2011, mucha gente se sumó para colaborar. También algunas instituciones, empresas y la mayoría de los legisladores provinciales y de su presidenta acercaron su ayuda, que aunque insuficiente habló del buen gesto de ese sector del gobierno. También instituciones nacionales se hicieron eco de nuestra situación, y así, entre todos, logramos recaudar dinero para sobrevivir un año más. Mucha gente se comprometió con la propuesta y mensualmente aportó una cuota pequeña. Todo quedó registrado y documentado, los ingresos que se recibieron y los egresos realizados para mantener funcionando la residencia, donde trabajaban diez personas en relación de dependencia, sin contar a los profesionales".

Sin embargo, agregó, "era evidente que si no lográbamos un aporte permanente que cubriera el déficit operativo que teníamos, y que seguía aumentando nuestras deudas, no íbamos a poder sobrevivir. Esta fue una propuesta fundacional sin fines de lucro que se mantuvo casi con exclusividad por los pagos de las obras sociales, y los aportes generosos de todos los que colaboraron durante este tiempo".

"Fueron pasando los meses y intentamos todo. Hablamos con las personas que podían ayudarnos a encontrar las soluciones, y también concurrimos a todas las oficinas y despachos que nos indicaron. No todo resultó en vano, pero sumando los problemas operativos, la situación económica se hizo insostenible", agregó el titular de la fundación.

No bajarán los brazos.

A pesar de las malas noticias, Cubero enfatizó que "de ninguna manera hemos perdido la ilusión y las ganas de desarrollar un hospice modelo como el que logramos, simplemente creemos que todavía no hay una masa crítica en nuestra sociedad que reclame y presione por ello. No se ha incorporado el tema en forma definitiva en el sistema sanitario y el gobierno aún no lo tiene como un tema de agenda".

"Los pacientes, sus familias, los amigos, allegados, proveedores, el personal y todos los que de alguna manera estuvimos vinculados estos cinco años al proyecto, sabemos que es posible llevarlo adelante. Nos queda la experiencia y el aprendizaje, solo nos detendremos un tiempo esperando que haya mejores condiciones para reiniciar la obra. O tal vez lo hagan otros. Siempre será bienvenida la iniciativa, pues se trata de una de las instituciones más importantes con las cuales debe contar una comunidad: allí debemos asistir, acompañar y apoyar a pacientes, familiares, amigos y tal vez, a cualquiera de nosotros. Se trata de lograr dignidad en el fin de la vida", acotó.

Finalmente, Cubero agradeció a todos los colaboradores y "también a quienes no compartieron esta iniciativa, pues nos obligaron a esforzarnos y trabajar mejor. Creemos que nadie se pondrá contento con este final porque es una perdida para todos".

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