Cartes condecora al gobernador Insfrán

Cartes condecora al gobernador Insfrán

Desde mucho antes que la década ganada impusiera el relato por sobre la realidad, la misma estrategia era utilizada en Santa Cruz por el ex gobernador de esa provincia y luego presidente Néstor Kirchner y a miles de kilómetros pero en similar sintonía por el gobernador Gildo Insfrán en la provincia de Formosa.

Quizás esa fuera una de las razones primigenias para que ambos lograran una afinidad más allá de lo político continuada por Cristina Kirchner, puesto que tenían métodos gemelos para someter a la prensa, utilizar al estado como propio, a los poderes de la república, a los empresarios esclavos proveedores de gobierno, entre otras herramientas de cooptación y sometimiento clientelar.

Cuando el relato se afianzó a través de la década K, convertido en un gigantesco aparato de propaganda, el método se volvió un instructivo de manual para cuanto gobernador afín quisiera utilizarlo.

Todo anduvo de maravillas durante años, hasta que después del inesperado fin de ciclo, el relato empezó a deshilvanarse irremediablemente.

Gildo Insfrán tan solo se retrajo y continuó haciendo lo que siempre, para que cambiar si los resultados de las urnas fueron la confirmación del método que hace más de 6 períodos lo mantiene en el poder.

Pero como lo accesorio también corre la suerte de lo principal, la máquina de propaganda oficial local está empezando a dar marcadas muestras de desgaste

En un escenario con los peores indicadores sociales la provincia enfrentó nuevamente una de las mayores crecidas de los últimos años que se estima puede continuar en el mes de marzo. Las lluvias desnudaron como en el año anterior, descuido en las barreras de contención y bombas inservibles que permitieron el anegamiento de barrios enteros.

La certificación de 74 casos de Dengue positivo debido al mismo fenómeno climático sembró desconfianza en los ciudadanos en la percepción que si de diez casos similares solo analizan uno y tratan a diez, el número sería como mínimo diez veces mayor.

Los anegamientos sacaron de un plano alejado y pusieron en foco a miles de formoseños viviendo en la más absoluta miseria, “ahora en los centros de evacuación mis hijos comen todos los días y los revisa el médico” manifestó una madre con siete hijos. Los autevacuados, con menor fortuna se quedaron en cercanía de sus casas esperando que el agua descienda.

En una muestra de grandilocuencia, el gobierno de Formosa no solo albergó a comprovincianos, sino que también lo hizo con ciudadanos paraguayos, sumidos la mayoría en la misma miseria y abandono por parte de su gobierno.

Los funcionarios y la prensa del aparato traspasaron la barrera del ridículo cuando presentaron la refacción de una vieja planta textil que funcionaría como centro de evacuados, como si se tratara de la inauguración de una obra pública, solo les faltó “cortar la cinta”.

Un ejército de camionetas estacionadas a 45° frente a la plaza San Martín con el ministro del área en la foto, anunciaba un “megaoperativo” de fumigación, cuando en principio y en un contexto de emergencia debían decir la verdad con los números de casos de Dengue y sencillamente hacer su trabajo.

Y llegamos al final de la crónica, con el presidente de Paraguay quien condecora hoy al gobernador Insfrán, no solo por “organizar” el desastre por falta de obras y la pobreza extrema de sus conciudadanos sino también por hacerse cargo de las ineptitudes del gobierno del vecino país.

Un espectáculo de teatro montado para los mejores escenarios internacionales pero con un público distinto, familias sumidas en la pobreza que hoy se alegran porque tienen todas las comidas pero que en cuanto baje el agua volverán a ningún lugar. El presidente Cartes hoy suscribe con su reconocimiento a Insfrán la miseria de ambos pueblos y la desidia de sus gobiernos. 

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