La carta de Mussi para vaciar más a Moyano

La designación de Juan José Mussi en la Secretaría Ambiente es una doble jugada que viene con un freno de mano incluido: la puja por el monopolio que el Camionero detenta en el manejo de los residuos, y con ello gestar la alianza con los intendentes para marginarlo en Provincia
La carta Mussi empezó a jugarse a nivel nacional pero apuntando la mira a la esfera provincial donde Hugo Moyano sigue siendo la figura a erosionar por el oficialismo.

La llegada a la Nación puede ser leída como un contrapeso para la presión del líder de la CGT en lo que respecta al dominio del negocio de los residuos, el gancho económico con el que el Camionero ata a algunos distritos.

Los bandos en pugna están en claros: Moyano se opone a la creación de nuevas plantas de reciclado que reemplacen al colapsado relleno, como la que proyectan en La Plata intendentes de la zona; y Mussi ya intentó una obra similar en el pasado que le frenó la oposición.

Por eso, además de liderar un nuevo proyecto por sanear la cuenca del Riachuelo, el flamante secretario de Medio Ambiente buscará ponerle límite a los negocios de Hugo Moyano con la recolección y el tratamiento de la basura.

Moyano tiene sus intereses preservados. Sería dueño de Covelia, la compañía encargada de transportar los desechos de los distritos del Conurbano a un costo que los intendentes consideran excesivo, sobre todo porque los conductores cobran bajo el convenio de camioneros, siempre con salarios por encima de la media.

En algunas comunas, calculan que la basura consume la mitad de sus presupuestos y en otras las sumas se disparan y tensan la soga a los Jefes.

Para potenciar ese negocio, el líder cegetista pisó fuerte además en la Coordinadora Ecológica Área Metropolitano (CEAMSE), organismo encargado de procesar la basura de Capital y el Conurbano, creó la Asociación Gremial de Obreros y Empleados de Ceamse (Agoec), cuyo titular es el ahora diputado provincial Jorge Mancini.

Mancini se hizo sentir cuando lideró varias protestas que paralizaron el ingreso de residuos a la planta de Ensenada en rechazo a la construcción de otra más moderna que procese los residuos de La Plata y las ciudades aledañas. Una clara muestra de que Moyano no está dispuesto a aceptar pasivo un cambio de reglas de juego en el negocio de la basura.

En cambio, Mussi fue pionero en disponer el cierre progresivo de la Cemase, que hoy sólo ocasiona problemas por su colapso y su infraestructura obsoleta.

Hace un par de años intentó construir una planta en El Pato, una localidad de su distrito, para procesar 380 toneladas de basura por día. Este proyecto tenía un costo de entre 60 y 70 millones de pesos, iba a ser financiado por el Banco Mundial con un crédito a diez años y tenía el beneplácito de los intendentes de la región, como Julio Pereyra, de Florencio Varela. Pero todo quedó en la nada por un masivo rechazo de los vecinos.

Desde la secretaría de Medio Ambiente, Mussi podría tener una revancha personal, pero también un arma para hacerse valer ante los intendentes del Conurbano, tierra por la que el ex intendente de Berazategui se mueve con soltura.

El ahora funcionario de Nación cobró notoriedad este año cuando en la reunión de dirigentes días posteriores al fallecimiento de Néstor Kirchner, tomó el micrófono y apuró a Scioli a quien pidió en la cara que se pronuncie a favor de la reelección de Cristina, quizás anticipando esto que se vendría.

Por eso hoy, con el peso nacional en su mando buscaría acorralar al Camionero, primero con el negocio de la basura, y conjuntamente, cargarse a los Caciques tras su espalda en eso de marginarlo y vaciarlo de poder en la provincia de Buenos Aires.

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