Ante más de 10 mil personas el tenor llevó lírica a uno de los escenarios más populares de la cultura correntina. El público en absoluto silencio dio una demostración de respeto y admiración.
Sin cantinas ni flashes y en un silencio histórico el Cocomarola simuló anoche ser un gran teatro a cielo abierto especialmente adaptado para lograr la mejor acústica posible para recibir a ni más ni menos que a José Carreras, uno de los “tres tenores”.
Las puertas del anfiteatro se abrieron a las 19.30 y comenzó el ingreso de personas que no se detuvo hasta minutos antes de las 21 cuando los portones se cerraron. Pero quienes no llegaron a tiempo tuvieron la posibilidad de escuchar y observar el concierto a través de una pantalla gigante colocada sobre avenida Sarmiento donde además se instaló una prolija platea.
Cuando el reloj marcó las 20.45 la orquesta irrumpió en escena y casi como en un teatro las voces de los espectadores se apagaron para dar lugar al inicio de una noche histórica en Corrientes. La bienvenida estuvo a cargo de los músicos dirigidos por Carlos Vieu y el ingreso del tenor fue cinco minutos antes de las 21 con un homenaje a Giuseppe Verdi que continuó luego de la mano de la mundialmente reconocida soprano Verónica Cangemi. La admiración de los más de 10 mil correntinos presentes en el lugar se tradujo en un silencio exquisito que traspasó los muros del anfiteatro y alcanzó las calles aledañas donde decenas de personas atendieron y disfrutaron cada una de las piezas del concierto.
En el interior del cocomarola pocos eran los que se atrevían a conversar entre pieza y pieza y aunque algunos debieron permanecer parados, nadie caminó por el predio. Un corralito con vallas y bien custodia albergó a las personalidades del mundo de la política, la Iglesia, la Justicia y el jet set local. Así fue que compartieron espacios el arzobispo Andrés Stanovnik, el gobernador Ricardo Colombi y su gabinete completo, la senadora Nora Nazar y varios ministros del STJ entre otras personalidades.
El Teatro Oficial Juan de Vera coronó así el año de su centenario y aunque la fiesta tuvo lugar fuera del edificio, la decoración del lugar trató de emular al coliseo provincial que de esta manera comenzó a escribir el nuevo capítulo de una historia que se inició hace nada más que cien años. V.E.


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