Con esas palabras anticipó en La Mañana la dura tarea que tendrá por delante uno de los nuevos interventores de la UCR correntina, Carlos Ulrich. Es diputado nacional por el Chaco y junto con Hugo Maldonado fueron designados por el Comité Nacional para acercar las facciones. “Cuanto antes”, dijo, estará en la provincia para reunirse con los dirigentes de las diferentes líneas internas. El objetivo final es la normalización partidaria.
Justificó que la decisión de arribar a Corrientes fue tomada en el seno del Comité Nacional, tras una larga evaluación de pro y contras entre los correligionarios, y hasta él se sorprendió cuando le comunicaron en la tarde del martes que se firmó la resolución ratificándolo como interventor, junto con su par Maldonado.
En cuanto a los objetivos trazados por la conducción federal, acentuó el pedido de “tener paciencia” y dedicar mucho esfuerzo para poder limar las asperezas existentes entre los dirigentes correntinos. “No será fácil porque todos radicales somos jodidos, incluyendo a quien les habla” dijo en tono de sorna.
Y si bien no habló aún con ninguno de los referentes de esta provincia, tiene entendido que hay tres sectores internos, y que por lo escuchado todos están interesados en que se normalice el partido cuanto antes.
Por lo que su asunción, junto con Maldonado, se hará cuanto antes, ni bien acuerde con el presidente del Comité Nacional; de todas maneras empezará a trabajar por estas horas en forma silenciosa, explicó. Consecuencia que el titular de la conducción partidaria, Ernesto Sanz, le pidió “paciencia, que contribuyamos con nuestra experiencia para normalizar cuanto antes el partido” insistió.
Primero y principal, acentuó, su labor estará centrada en “escuchar a todos los sectores y buscar la solución; entre todos buscar el esquema para que se integren todos al radicalismo” aseveró al agregar que para ello “no hay plazos” precisos. E incluso se mostró un poco pesimista al decir que “llevará muchas horas” de trabajo.


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