El ex Presidente y Senador Nacional Carlos Menem recordó momentos que marcaron su carrera política y aquellos por los cuales seguramente será recordado.
El hombre político ¿Nace o se hace en el devenir de la actividad política?
Creo que el hombre político se va haciendo día a día, no nace sino que se hace, y con el tiempo se va perfeccionando, si es que todos podemos hablar de esa posibilidad, y si hay condiciones así hay que admitirlas como tal.
Hay condiciones propias portadoras de cada uno…
Por supuesto, si no hay condiciones propias que nacen además con el hombre que después se dedica a la política, la cosa no funciona; tengo alguna experiencia en la materia y puedo expresar con Aristóteles que la política es la ciencia de la ciencia que genera el bien común, si el político no se moviliza en ese sentido buscando el bien de todos, deja de ser político.
¿Qué significó para usted ser gobernador de La Rioja en 1973 y el 1983?
Creo que fue una enseñanza excepcional en el campo de la conducción en la Provincia, muy difícil por las condiciones que existían en La Rioja en ese tiempo, pero fuimos avanzando y conseguimos, entre otras cosas, esa Ley de Tramitación Empresaria que posibilitó la creación de muchos puestos de trabajo, y que con el tiempo se fue perfeccionando, pero también en muchos casos desvirtuando. Pero la cuestión es que La Rioja, pudo subsistir y se ha convertido en una gran Provincia, gracias a esa Ley de Promoción Industrial.
¿Somos un país federal?
Si, si nosotros entendemos por país federal que las provincias puedan vivir de su producción, su crecimiento y desarrollo, somos un país federal, no tan sólo en las palabras, sino también en los hechos; hay Provincias que aprovecharon mejor la situación, como el caso de San Luis, y otras que más o menos hicimos lo imposible para dar a nuestras provincias la posibilidad de un crecimiento y un desarrollo que de alguna manera se dio.
Usted fue uno de los pocos dirigentes del peronismo que se acercó al presidente Alfonsín luego de que fuera derrotada la dupla Luder- Bittel. ¿Qué puede destacar de su persona?
¿De Alfonsín? Era un hombre que nació para la política y vivió intensamente la vida política en Argentina. Yo traté de ayudarlo y lo ayudé hasta las últimas instancias de su vida. Pero bueno, después me tocó en suerte asumir. La cosa no fue muy fácil que digamos, porque recibimos el país, yo le quiero recordar a la gente, con una inflación del 5 mil por ciento y hubo que trabajar sobre ese tema.
A punto tal que cuando dejé el gobierno, esa inflación prácticamente desapareció, desapareció por completo y pudimos empezar a crecer con una serie de aptitudes que nos dio la posibilidad de ubicarnos en un lugar expectante en el mundo de aquella época.
No nos olvidemos que por el envío de las naves misilísticas desde el Sur de Italia al Estrecho de Ormuz, para cuidar la entrada de barcos, nos dio un lugar en el famoso Grupo de los 20. Argentina está en el Grupo de los 20 gracias a la mediad que asumimos en aquella época.
¿Encuentra alguna particularidad por la cual recayera la entrega del gobierno de manera anticipada tanto del doctor Alfonsín como de De La Rúa en dos dirigentes radicales?
Bueno, yo no quiero cargar las tintas sobre el radicalismo, son políticos, lo mismo que somos nosotros los peronistas. Pero no es la primera vez que ocurre esto con el radicalismo, siempre tuvieron inconvenientes, salvo en la época de Alvear que fue, no hay ninguna duda. un gran presidente, y después en el primer mandato de Irigoyen, allá por el veinte, veinti algo, pero después se derrumbó todo en 1930.
Ahora, volviendo… usted decide participar de una interna partidaria como precandidato a presidente, a pesar de que en ese momento Antonio Cafiero aparecía como favorito.
Era el favorito total.
¿Qué lo llevó a usted a tomar esa decisión de participar?
Eran muy pocos los boletos que pagaban… y porque yo había recorrido hasta ese momento el país. Y no una vez, varias veces, así que la gente me pedía que vaya tranquilo, que ellos iban a pronunciarse por ahí a favor de Cafiero, pero que iban a votar por nosotros. Y así fue. Cafiero ni soñaba con lo que ocurrió después en las elecciones correspondientes.
¿Existe ese momento en que el dirigente político percibe que está frente a su oportunidad de dejar un sello en la historia?
Si, si, si. Yo lo percibí a través de los recorridos que hice por todo el país. Lo mío no fue nada más que producto de ser gobernador como Cafiero en la provincia de Buenos Aires. Yo no voy a discutir la capacidad que tenía y que tiene el doctor Cafiero. Pero él se confió demasiado. El gobernador de la provincia de Buenos Aires peleando una candidatura con el gobernador de La Rioja.
Yo recuerdo que en un acto en aquel entonces donde reunieron como un millón de personas en la avenida 9 de Julio le preguntaron a Cafiero sobre el tema de Menem. Y dijo “no”, bien porteño, “a ese le gano de taquito”. Los resultados fueron totalmente distintos.
Su imagen en esos años emulaba un poco a Facundo Quiroga. ¿Qué pensaba que representaba esa imagen en el imaginario popular?
Las patillas, el poncho…. Yo fui un admirador a muerte de Facundo Quiroga, no pretendía imitarlo, pero por lo menos hacía lo imposible para que se me identificara con ese gran hombre de la política de aquellas épocas, aquí en la República Argentina.
Se presupone que el debate fortalece los mecanismos internos de la democracia. Usted no fue a debatir con (Eduardo) Angeloz cuando se presentó como candidato a Presidente. ¿Por qué?
Porque no tenía sentido. Yo sabía que ganaba y que ganaba como por escándalo. Entonces ir a debatir con quien consideraba perdedor, no tenía sentido.
Angeloz, un gran amigo además, no tenía argumentos después de los fracasos durante años del radicalismo. En cambio nosotros, a partir de Perón y de Eva Perón, nos constituimos en un movimiento vital, joven, que siempre tiró para adelante. Y que nos dio resultados excelentes.
Así que conducimos bien el país y conseguimos con esa conducción crecer y colocarnos en un lugar, no digo de privilegio, pero significativo en el contexto de las nacionales del mundo.
La presencia de la imagen de Perón y Eva Perón, así como también la importancia de la significatividad del Partido Justicialista siempre contó para usted…
Sí, toda la vida. Yo no conozco otro partido político. Yo nací como político en el peronismo, y sigo en ese movimiento. Y pienso que cuando me pongan el sobretodo de madera, voy a seguir siendo peronista.
La promesa es una vocación intrínseca a la actividad política. ¿Usted considera válido que se modifiquen las propuestas de campaña ante la realidad que sobreviene cuando uno ya está en el gobierno?
En casos de una necesidad o de una serie de requerimientos especial de la gente del pueblo, hay que modificarlas. No siempre cuando uno llega al gobierno puede cumplir exactamente con todo lo que prometió durante la campaña electoral, siempre hay modificaciones y problemas. Y yo los tuve, vaya si los tuve.
El caso de la muerte de mi hijo Carlitos me provocó un shock tremendo y hubo que sobreponerse a eso y seguir gobernando. No tan solo en homenaje a mi pueblo sino fundamentalmente en homenaje a mi hijo.
¿Para gobernar es determinante estar en consonancia con las ideas que imperan en la época y a fin con el contexto internacional?
Si no, queda fuera de juego. Siempre hay que estar de acuerdo con lo que ocurre, no tan solo en el país de uno sino en el resto del mundo. Fíjense lo que está ocurriendo ahora, los tremendos problemas que hay, a nivel de Europa, Italia entró en default, ni que hablar de Grecia, por supuesto España está en una situación similar. Y eso por más que no nos guste, influye, rebota en el resto del mundo.
Usted para conformar su gabinete convocó a renovadores emblemáticos, hombres extrapartidarios, ¿Qué se evalúa a la hora de esa composición?
La capacidad, la capacidad y la posibilidad a partir de esa capacidad de los hombres a los cuales uno convoca, de marchar por un rumbo correcto, porque fíjense lo que ocurrió con Perón, quién fue el candidato a vicepresidente de él, un hombre que no era del partido Justicialista y creo esa enseñanza de Perón fue trascendente y significativa para el resto de nuestro movimiento.
¿Es bueno que un ministro de economía tenga un perfil público distinguible como lo pudo haber sido Cavallo o que la opinión pública perciba que la política económica siempre responda a un presidente?
No, en la política económica y la política en general siempre se responde a la cabeza de quien conduce el país. Si no estaríamos en situaciones difíciles. Aquí Cavallo sin dudas fue, desde mi punto de vista, un gran ministro pero Cavallo, más allá de esto, era difícil que dé un paso sin la autorización del Presidente.
Ya gobernando, ¿cómo interviene la agenda mediática en la gestión?
El que gobierna debe tener en cuenta todo aquello que significa un bienestar para la gente. La agenda mediática es producto fundamentalmente de las exigencias del pueblo que uno gobierna. Entonces a partir de ahí se van tomando decisiones. Yo tuve excelentes ministros en todos los campos, de la economía de la política internacional y educación. Excelentes personajes que le dieron la posibilidad a la Argentina de convertirse en un paso significativo y trascendente. No nos olvidemos de esa relación magnifica que yo tuve con (ya va para santo) Juan Pablo II. Uno de los grandes hombres de la historia del Vaticano y del mundo. Yo recuerdo como anécdota que en determinado momento en una de las tantas visitas que yo le hice, porque yo las pedí, le di un abrazo y le dije que Dios lo bendiga. Y me dice, cómo usted me dice a mí. Y bueno le digo, es mi costumbre.
¿Qué medidas de gobierno está satisfecho de haber aplicado?
Yo diría que todas. Algunas con mayor incidencia y otras que pasaron desapercibidas pero que evidentemente tuvieron algún tipo de significación en todo lo que significó nuestro país en aquella época.
¿Está arrepentido de alguna medida?
No, no. Todas fueron medidas producto de lo que era ese momento. Ojo no sólo de Argentina sino del mundo. En un mundo globalizado había que tomar o asumir medidas que no sean contrapuestas a lo que ocurría en el resto del mundo. Fíjese lo que está ocurriendo ahora. Qué puede hacer Argentina ante el default de Italia, o Grecia o la situación dramática que vive España. Tratar de evitar que eso se proyecte a nuestro país pero también hay que procurar tomar las medidas de evitar el contagio o rebote de lo que ocurre en Europa una Europa muy decaída.
¿Por qué estaba convencido que los indultos propiciados en 1989/1990 llevarían a la reconciliación nacional?
Estaba convencido de eso. Yo sabía que era fundamental. Llevar a cabo esos indultos para cerrar esas viejas heridas. Pacificar al pueblo, evitar que se dé un triunfalismo que no era conveniente en esa época. Fíjese hasta donde llegó mi fecha y amor por nuestro país, que indulté a quienes no me permitieron ir al velorio de mi madre que murió cuando yo estaba detenido. Y eso que el interventor de la Provincia quería ponerme un avión para trasladarme a mi lugar, a la tierra de mi nacimiento, y pese a todo el indulto yo lo creía necesario para cerrar viejas heridas. Bueno después se anularon los indultos y allí estamos ahora.
No le preocupaba la idea de que se haya indultado a quienes habían cometido esos crímenes de lesa humanidad
No, no porque yo buscaba con esas medidas la pacificación de Argentina. Ese era uno de los objetivos fundamentales cuando empecé a gobernar mi país. Terminar con aquellas viejas historias de federales y unitarios que nos llevo a derramar mucha sangre en nuestro país.
El kirchnerismo ¿qué sería, una expresión más de las que dio el peronismo así como pudo haber dado al menemismo o es un punto de inflexión?
Procura llevar a cabo una tarea similar a la que llevamos quienes nacimos y crecimos en el mundo del justicialismo. Algo coincidió y otras no se dieron, lamentablemente Kirchner falleció, y una vez que paso esto la Presidenta se encargó de conducir el país como lo está haciendo, con un éxito como vemos. Sino no, no hubiese triunfado como en las últimas elecciones. Fue aplastante el triunfo.
A su criterio: ¿Debería existir una escuela de formación de políticos con carácter institucional?
Es conveniente, aunque el dirigente político se forma a través de su experiencia en la vida. Si se va a decidir a la política como ciencia que tiende al bien común, no hace falta la escuela se va haciendo solo como lo hicimos los políticos de aquella época sin excepción.
140 caracteres se llama para finalizar. ¿Qué le sugiere La Rioja?
Es mi tierra. Es el lugar de mi nacimiento.
¿Democracia?
Es fundamentalmente la voz del pueblo, es el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Eso es la democracia en pocas palabras.
¿Poder?
No cualquiera lo puede ejercer. Cuando el poder se les va de las manos o cuando los enorgullece a quienes lo ejercen por ahí se convierten en verdaderos tiranos. Entonces el poder hay que ejercerlo equilibradamente, sino no tiene sentido.
¿Pueblo?
Es todo. Yo digo que el pueblo es absolutamente todo en cualquier parte del mundo.


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