Espera una autocrítica de la agrupación juvenil por los “errores en el armado de las listas y candidaturas”. El núcleo duro del peronismo acepta que vendrá una renovación, pero advierte “no será Massa nuestro conductor”.
“Lo sucedido en la Provincia el domingo pasado marca el final de la creencia de que la boleta no se corta. No podés poner a cualquier candidato, y quedó demostrado. Esto va a obligar a las provincias a seleccionar muy bien y también a un baño de humildad de los dirigentes”.
El santafesino Omar Perotti puso en palabras el sentimiento de un peronismo herido y golpeado, que encuentra culpables de la derrota por la gobernación bonaerense y de la complicación que ello le trajo a Daniel Scioli, pero recibe como respuesta las autocríticas que espera; y que por otra parte difícilmente lleguen.
La estrategia electoral de Cristina Fernández, escudada en La Cámpora (organización responsable del armado de las listas seccionales y de bancar la candidatura de Aníbal Fernández y Martín Sabbatella), pasó a ser el centro de las críticas del peronismo; primero masculladas hacia dentro, ahora cada vez más expuestas públicamente.
Perotti habla desde Santa Fe y afectado por el daño producido a Scioli, pero dice lo que gran parte del peronismo bonaerense siente. Incluso, el electo senador aparece cada vez más como una figura central “de cara a la reestructuración del peronismo que viene”.
“¿Vos escuchaste a Wado De Pedro, a Larroque o a Ottavis decir algo? Perdimos la Provincia por un capricho, por soberbia y porque ellos se encargaron de poner en las listas a tipos que no representan a nadie”, espetó a modo de respuesta un operador del PJ bonaerense con asiento en la Cámara de Diputados cuando La Tecla indagó acerca de cuándo y cómo el peronismo reflexionará sobre la derrota más dura desde 1983.
Las heridas del cierre de listas nunca cicatrizaron y ahora volvieron a sangrar. El peronismo, lapidario y descarnado, compara a Aníbal con el Herminio Iglesias del 83, pero reconoce que no llegó a esta instancia solo, sino por el capricho de la Presidenta y el apoyo que el kirchnerismo duro le brindó para ganar la interna. Nada nuevo, si no fuera porque se siente cada vez más el ánimo de venganza del PJ territorial. Pero tampoco los viejos popes del peronismo la tienen fácil. Sobre ellos también recae el reproche de la pasividad ante tanta imposición sin reacción.
En el turbulento mar del Justicialismo también parece prevalecer la ola del cambio, sobre todo si las cosas no salen como esperan el 22 de noviembre. “Ahora, si gana Scioli mata dos pájaros de un tiro, tiene la posibilidad de desterrar a La Cámpora y de coartarle a (Sergio) Massa esa idea que tiene de ser el nuevo conductor del peronismo”, aseguró otra fuente del PJ a este medio.
-¿Y si no gana Scioli?, fue la repregunta.
-No nos podemos permitir que un traidor como Massa sea quien nos conduzca. El será uno de los responsables de nuestras derrotas. Si no gana Scioli deberemos reconstruir el partido a partir de dirigentes como (Juan Manuel) Urtubey, Perotti, o intendentes como (Martín) Insaurralde o (Patricio) Mussi.
El sentimiento se hace eco en el peronismo de base, que ya promete ordenar primero hacia dentro antes de hacer oposición en la Provincia y eventualmente a nivel nacional si gana Macri. Y el primer ordenamiento no considera a la agrupación juvenir que creó Néstor Kirchner, a la cual le costará mucho hacerse fuerte en la Legislatura y conseguir los cargos que pretende y cree merecer.





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