El diario dirigido por Bartolomé Mitre afirmó este domingo que el presunto "valijero", Leonardo Fariña, utilizó tres veces el Learjet LV-CIO de la gobernación de Chaco para tres vuelos a Uruguay.
En declaraciones a RADIO CIUDAD, Capitanich amplió esta desmentida al señalar que "la matricula otorgada por la ANAC (Asociación Nacional de Aviación Civil) es del 5 de abril de 2011, en consecuencia el avión no pertenecía a la provincia del Chaco. Por lo tanto es una afirmación falsa y una manipulación mentirosa".
"Pretender asociar un viaje de una persona asociada a un escándalo público (en referencia a Fariña) con un avión oficial de la provincia del Chaco es una afrenta periodística", añadió.
Para Capitanich, este tipo de notas -que considera falaces- es el "gran problema del debate en la Argentina. Nosotros tenemos que tener un periodismo serio y responsable, y no tomar con pinzas determinado tipo de cuestiones para construir conclusiones falsas sobre premisas falsas".
"Obviamente que tengo que responder y dar toda la documentación respaldatoria como lo hago. Pero por qué me tengo que ver involucrado en una situación de esta magnitud de un diario como La Nación y de Clarín, que tienen un objetivo muy claro: desestabilizar permanentemente al gobierno nacional y a los gobiernos provinciales que adscribimos a este proyecto", indicó.
Capitanich explicó que para adquirir la aeronave el gobierno provincial realizó una licitación pública nacional e internacional, que tuvo oferentes, siguió con un proceso de adjudicación y pasó también por la etapa de impugnación.
“Como (la aeronave) tenía matrícula extranjera, se hizo la nacionalización de la matrícula. La parte vendedora hizo todo el proceso de entrenamiento de pilotos, y en base a ello se protocolizó toda la transferencia de matrícula y un acompañamiento para que la aeronave pueda ser tripulada por sus pilotos”, añadió el mandatario.
“Es una cuestión clara, transparente e inobjetable. Solo es motivo de análisis por parte de los diarios La Nación y Clarín”, sostuvo.
“La confusión existe sólo por la interpretación capciosa que pretenden dar medios de comunicación de Buenos Aires, La Nación y Clarín. No se puede hacer lo que uno quiere en el sector público, hay un proceso de control interno y externo, están los controles de la Contaduría General, del Tribunal de Cuentas”, señaló.
“Clarín hoy dice que queremos cercenar la libertad de expresión en el Chaco. Nunca jamás hubo tanta libertad de expresión en la provincia. Pretenden confundir hechos aislados que no tienen absolutamente nada que ver ni con mi gobierno ni con mi persona. Al peronismo siempre le pasa lo mismo. Los grupos opositores, capciosos, siempre tratan de asociar algunas cuestiones al peronismo, como coartar la libertad de expresión y atentar contra la democracia”, dijo el mandatario provincial.
“Entiendo que ha habido un error del periodista, porque los periodistas muchas veces pretenden maximizar el uso de la noticia y creyeron encontrar una perlita, esto es, que el avión oficial de la provincia trasladaba a un empresario vinculado a un escándalo de esta naturaleza y así cerraba todo”, señaló.
Capitanich insistió en señalar que es falso que la provincia del Chaco haya tenido la propiedad de la aeronave en la fecha en la que Fariña habría realizado los vuelos a Uruguay. “Nosotros no teníamos (para esa fecha) la propiedad de la aeronave, y en consecuencia no somos responsables de quién viaja o no viaja (en esa máquina)”, dijo.
“Tenemos toda la documentación respaldatoria, lo único que es necesario publicar es el documento que acredita la titularidad de la aeronave”, sostuvo.
“Llamo a la reflexión, en este caso, de los diarios que pretenden establecer una estrategia basada en el mayor escándalo y tratar de involucrar a la mayor cantidad de actores”, dijo.
“Es ofensivo que un diario como La Nación diga que yo era un ‘asesino de tobas’. Llamé al director y al periodista Carlos Pagni y les pregunté cómo podían ser tan irresponsables para escribir un artículo como ese. Se disculparon y después publicaron las disculpas en un renglón que no leyó nadie”, recordó.
“Otra vez, Jorge Fontevecchia, dijo que yo había comprado un piso en uno de los edificios más lujosos de Buenos Aires. Entonces le dije que tenía que tener la documentación para demostrar esa afirmación, y para eso tenía que ir al Registro de la Propiedad Inmueble”, dijo tras afirmar que esa información también era falsa.
“Son realmente muy nocivos, porque todo el tiempo tratan de involucrarnos con cuestiones que no tienen sentido a las personas que trabajamos en forma honesta y honrada”, sostuvo.
“Entendemos este oficio y sabemos los intereses que afectamos. Sabemos que somos proclives a recibir este tipo de cuestiones”, agregó.
Consultado sobre el hecho que disparó su propuesta de una ley que regule la ética de los periodistas, Capitanich dijo que considera “que es un tema que merece un debate público.”
“Estamos ante una corporación mediática que promueve una agenda política y que es el eje articulador de un discurso opositor. Ellos responden a una estrategia de desestabilizar a un gobierno elegido por la voluntad popular. Entonces la ética en el periodismo tiene que ver con la procedencia y el origen de los fondos”, señaló.
“Son ejes de debates que son necesarios hacerlo. No estoy planteando imposiciones, estoy planteando racionalidad”, concluyó.




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